Arabia Saudita firma un acuerdo con Lockheed Martin para mejorar las capacidades de fabricación de armas.

El productor estatal de armas de Arabia Saudí, SAMI, firmó el domingo un acuerdo con el contratista estadounidense Lockheed Martin para formar una empresa conjunta, según un comunicado de ambas empresas emitido ayer, mientras Washington revisa la venta de armas al reino.

El acuerdo fue anunciado por Industrias Militares de Arabia Saudí (SAMI), que dijo que poseerá el 51 por ciento de la empresa, ya que busca impulsar las capacidades militares del reino.

“La empresa conjunta tiene por objeto desarrollar las capacidades de localización mediante la transferencia de tecnología y conocimientos y la formación de ciudadanos saudíes para fabricar productos y prestar servicios a las fuerzas armadas del reino”, dijo SAMI en el comunicado.

Arabia Saudí ha sido durante mucho tiempo uno de los principales importadores de armas del mundo.

Algunos países occidentales se niegan ahora a vender armas al reino por su papel en el conflicto en el vecino Yemen, sumido en lo que Naciones Unidas califica como la peor crisis humanitaria del mundo.

A principios de este mes, la administración del presidente estadounidense Joe Biden anunció que ponía fin al apoyo a las operaciones ofensivas de Arabia Saudí en la devastadora guerra de Yemen.

La administración de Biden también dijo que estaba revisando la venta de armas al reino.

Sin embargo, el vicepresidente de Lockheed Martin, Timothy Cahill, dijo que el acuerdo del domingo marcaba un “hito importante” para la compañía estadounidense.

“Este acuerdo está en línea con la estrategia de Lockheed Martin de ampliar su asociación con el reino proporcionando soluciones fiables de defensa y seguridad”, dijo Cahill en el comunicado.

En 2017, el Fondo de Inversión Pública de Arabia Saudí creó SAMI para fabricar armas localmente, y el fondo espera que se convierta en una de las principales empresas de defensa del mundo para 2030.

Lockheed Martin se encuentra entre los contratistas que participan en un proyecto para instalar un sistema de defensa antimisiles THAAD (Terminal High Altitude Area Defense) de 15.000 millones de dólares en Arabia Saudí, que formaba parte de un importante acuerdo de armas aprobado por el expresidente estadounidense Donald Trump en 2017.

Arabia Saudí busca potenciar sus capacidades de defensa al enfrentarse a los ataques con misiles o drones de los rebeldes Houthi de Yemen, apoyados por Irán, desde que lanzó una intervención militar contra ellos en 2015.

The Defense Post

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