Aumentan los ataques aéreos estadounidenses en Somalia.

El Comando de África de Estados Unidos ha publicado datos sobre los 18 ataques realizados sobre Somalia en lo que va de año, más de cuatro veces el promedio de los últimos siete años.

Después de casi una década de bombardear Somalia, el ejército estadounidense, ha incrementado notablemente su campaña aérea contra los extremistas en ese país. Catorce de los cuales han sido realizados desde agosto hasta octubre.

Este ritmo creciente se produce a medida que el grupo del Estado Islámico va perdiendo casi todo su territorio a través de Irak y Siria. Mosul cayó en julio, Raqqa el 20 de octubre. El ejército estadounidense atacó por primera vez a militantes del ISIS dentro de Somalia el 3 de noviembre, realizando un ataque de medianoche contra “varios” combatientes en el noreste, cerca de un bastión tradicional de al-Shabab en las estribaciones de las montañas de Galgala. Los días siguientes provocaron una oleada de ataques en ambos grupos, incluyendo otro ataque cerca de Galgala el domingo, según la información facilitada por Associated Press.

Es imposible verificar cuántos extremistas han muerto en los ataques de Estados Unidos, que han sido llevados a cabo en gran parte por drones. Los oficiales militares raramente ofrecen números específicos, a menudo diciendo que “varios” militantes habían muerto. La Oficina de Periodismo Investigativo estima que los ataques han matado entre 88 y 124 personas. El grupo también dice que ha hecho un seguimiento de casi 30 ataques en 2017, cerca de una docena más que las afirmaciones del Pentágono.

La escalada militar de Estados Unidos sigue la orden del Presidente Trump en marzo que “permite al Departamento de Defensa llevar a cabo acciones letales contra Al-Shabaab dentro de un área geográfica definida de hostilidades activas en apoyo a las fuerzas aliadas en Somalia”. (Eso es lo que dijo el Comando de Estados Unidos para África en julio.)

Por su parte, Somalia ha estado luchando contra enemigos dentro y fuera, con algunas de esas tensiones que hierven durante más de una semana antes de que el ISIS perdiera Raqqa cuando el ministro de Defensa del país Abdirashid Abdullahi Mohamed y el jefe de las fuerzas armadas, general Mohamed Ahmed Jimale, renunciaron a sus puestos. Cuatro días más tarde, los guerrilleros de Shabab atacaron la capital con dos coches bomba, matando a más de 350 personas en el peor ataque de la historia del país. 

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