Bombarderos tácticos rusos simulan un ataque contra el radar noruego del Ártico.

Un reportaje del periódico independiente Barents Observer afirma que un grupo de bombarderos tácticos rusos Sukhoi Su-24 Fencer simuló un ataque contra el radar noruego del Ártico.

Según el periódico, volando en formación de ataque, el grupo compuesto por once aviones de la base aérea rusa de Monchegorsk en la península de Kola, realizaron el simulacro contra el radar noruego desviándose justo antes de entrar en el espacio aéreo de Oslo.

El Sukhoi Su-24, llamado “Fencer” por la OTAN, es un avión de ataque supersónico, bimotor, y para todo tipo de clima. Lleva una tripulación de dos personas: el piloto y un operador del sistema de armas.

El espectacular ataque simulado ocurrió el 12 de febrero de 2018, dijo el director del Servicio de Inteligencia de Noruega, el teniente general Morten Haga Lunde, en su  discurso anual ante la Sociedad Militar de Oslo .

“La retórica de Rusia contra Noruega se ha agudizado.

Esta actividad militar rusa en nuestra región es una señal de disgusto con Noruega”, afirmó Lunde y destacó que no hay indicios de que las relaciones entre Rusia y Occidente vayan a mejorar en 2019.”

Lunde también agregó que el escenario de ataque simulado fue muy similar al que tuvo lugar el 24 de marzo de 2017, pero esta vez con más aviones, en total 11 cazas Fencer.

Mapa-ilustración: Servicio de Inteligencia Noruego

Situada en una pequeña isla en la costa del mar de Barents, Vardø es tradicionalmente un pueblo de pescadores, pero su ubicación cerca de la península de Kola, muy militarizada por Rusia, la convierte en un lugar perfecto para la vigilancia por radar.

El llamado radar Globus-II ha sido durante décadas un tropiezo en las relaciones entre Moscú y Oslo. Oficialmente el radar observa objetos en el espacio. También se cree que es muy capaz de vigilar y crear una base de datos de firmas de misiles balísticos rusos.

Los radares en Vardø son operados por el Servicio de Inteligencia de Noruega.

Obviamente, los rusos saben que sus aviones de combate están siendo rastreados por radar cuando operan en esta región y cuando se acercan a las instalaciones, bases o áreas de ejercicio naval de Noruega en formación de ataque. “Tal comportamiento no contribuye exactamente a una atmósfera de confianza y previsibilidad a nivel regional”, agrega Lunde.

Explica que “esta es la manera de Rusia de transmitir su descontento con los desarrollos políticos o militares en el vecindario noroeste del país. Es una comunicación estratégica por medios no verbales, dirigida a influir o intimidar a los responsables políticos o militares occidentales.»

Los radares de vigilancia militar en Vardø, Noruega. Foto: Thomas Nilsen

Señala a otras regiones con desafíos similares. «Otros países en las regiones fronterizas del este de Europa, como Finlandia, Suecia, Dinamarca, Polonia y los países bálticos, entre los que destaca Ucrania, han experimentado en los últimos años un comportamiento ruso similar, incluso en forma de violaciones de las fronteras aéreas.»

“Esto podría potencialmente aumentar el riesgo de episodios peligrosos y conducir a un mayor deterioro de la ya difícil relación de Rusia con Occidente y la OTAN”, concluye Lunde.

The Barents Observer

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