China puede beneficiarse de unirse a Estados Unidos y Rusia en las conversaciones sobre armas nucleares.

El descubrimiento la semana pasada de 119 probables emplazamientos de silos de misiles en construcción en el oeste de China ha hecho saltar las alarmas en Washington. El personal militar y los analistas estadounidenses ya habían alertado sobre la modernización de las armas nucleares y los sistemas vectores de China.

Pero incluso con estos nuevos silos y otros programas, el arsenal nuclear chino seguirá siendo una fracción del de Estados Unidos y Rusia. De hecho, los silos parecen formar parte de un proceso para que China garantice la eficacia de su disuasión nuclear frente a rivales más grandes y sofisticados.

Sin embargo, a pesar de la disparidad de los arsenales nucleares, Pekín debería cambiar su política de negociaciones de limitación de armas estratégicas. Hasta ahora, éstas han sido totalmente bilaterales entre Estados Unidos y Rusia. Para China, entrar en estas negociaciones por lo que sin duda sería un bien público tiene varios beneficios.

Los silos fueron detectados por imágenes de satélite. Los analistas creen que son para ampliar significativamente el número de misiles balísticos intercontinentales (ICBM) con base en tierra que China puede desplegar -actualmente unos 100, según el último informe del Departamento de Defensa de EE.UU. sobre las capacidades militares de China- o para ofrecer a Pekín la posibilidad de ocultar la ubicación de sus misiles trasladándolos entre los silos.

Sea cual sea el motivo de la construcción de los silos, una cosa está clara: China continúa con su ambicioso programa de ampliación y mejora de su arsenal nuclear.

En 2015, Pekín reorganizó su ejército. Transformó el Segundo Cuerpo de Artillería, que gestionaba y operaba los misiles y ojivas de China, en la Fuerza de Cohetes del EPL, elevándolo a la categoría de servicio militar completo.

Ese mismo año, China introdujo el misil balístico lanzado desde el submarino JL-2 para completar la segunda pata de su tríada nuclear, nombre que recibe la combinación de armas con capacidad nuclear lanzadas desde tierra, mar y aire. Aunque China dispone de armas nucleares lanzadas desde el aire, aún carece de un bombardero estratégico que le permita atacar a nivel mundial con estas armas.

También en 2015, el Pentágono informó por primera vez que China había desplegado vehículos de reentrada con objetivos múltiples (MIRV) en sus misiles balísticos, una tecnología que hace más difícil impedir que las cabezas nucleares chinas atraviesen los escudos de defensa antimisiles. En 2017, China también puso en marcha el DF-41, su último ICBM móvil y el misil de mayor alcance de China.

Todos estos desarrollos tenían como objetivo una cosa: garantizar que China tuviera una capacidad de segundo ataque segura. La disuasión nuclear no sirve de mucho si tu enemigo sabe que puede eliminar tus armas nucleares con un ataque preventivo. China, que hasta hace pocos años contaba con un pequeño número de misiles basados en silos, temía claramente que este fuera el caso.

Al diversificar sus vectores, incluyendo misiles lanzados desde submarinos que son difíciles de rastrear, aumentar las ojivas por misil con tecnología MIRV y desarrollar misiles móviles por carretera que también son más difíciles de localizar y destruir, Pekín parece haber mejorado su capacidad de segundo ataque.

China también mantiene un arsenal nuclear relativamente pequeño, con entre 300 y 350 ojivas, similar al del Reino Unido y Francia. Esto se compara con las más de 5.000 de Estados Unidos y las 6.000 de Rusia. Incluso si la estimación de la Agencia de Inteligencia de Defensa de EE.UU. para 2019 de que China duplicará su arsenal para 2029 es correcta, el total de ojivas de China seguiría palideciendo en comparación con las de EE.UU. y Rusia.

Aun así, es conveniente que China cambie su política de conversaciones sobre limitación de armas estratégicas con estas dos superpotencias nucleares. Hasta ahora, los únicos tratados sustanciales dedicados a la limitación de armas han sido bilaterales entre EEUU y la Unión Soviética o Rusia. China ha evitado y rechazado cuidadosamente cualquier participación en el proceso.

Ahora, Washington quiere asegurarse de que Pekín forme parte de esa conversación. Al ver que su competencia con China se convierte en una rivalidad y al observar el desarrollo militar y nuclear de China, EE.UU. quiere evitar cualquier carrera armamentística nuclear a largo plazo y mantener bajo control las capacidades nucleares de China. Esto implicaría no sólo acordar el número de ojivas y lanzadores, sino también alguna forma de verificación de esas capacidades.

No es de extrañar que Pekín no esté muy dispuesto a limitar su arsenal ni a someterse a ningún tipo de verificación. Sin embargo, parece que la mayor parte de las veces China tiene ventajas al hacerlo. Participar en las conversaciones sobre limitación de armamento es una oportunidad para demostrar el compromiso de Pekín con la contención nuclear, un bien público mundial que contaría con el apoyo universal.

Además, formar parte de la conversación permitiría a China presionar para que se impongan restricciones más estrictas a los arsenales nucleares de Estados Unidos y Rusia. Como país ajeno, Pekín no tiene ninguna influencia sobre el tamaño y la sofisticación de los dos mayores arsenales nucleares del mundo. La apertura de negociaciones le permitiría influir en la forma en que estas dos potencias mantienen su capacidad de disuasión nuclear.

Entrar en estas negociaciones también demostraría buena voluntad hacia EE.UU. en un momento en que Pekín está deseando atemperar las fricciones entre ambos. La no proliferación nuclear, al igual que el cambio climático, es un área clave para la posible colaboración.

Puede que en la actualidad no sea probable que Pekín opte por iniciar negociaciones con Estados Unidos. Pero con el tiempo, a medida que los beneficios evidentes se hacen más claros y que China confía más en su propia disuasión nuclear, los esfuerzos de no proliferación podrían ser una victoria fácil para la cooperación chino-estadounidense.

Christian Le Miere

5 thoughts on “China puede beneficiarse de unirse a Estados Unidos y Rusia en las conversaciones sobre armas nucleares.

  • el 9 julio, 2021 a las 19:10
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    china debe aumentar a 3000 ojivas nucleares, o en todo caso eeuu debe reducir sus cabezas nucleares

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    • el 10 julio, 2021 a las 06:04
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      En ese caso, Taiwán, Corea del Sur, Japón y Australia, deberían de fabricar cada uno por lo menos 60 ojivas termonucleares montadas en misiles de largo alcance y alcance medio para submarinos, con el fin de disuadir a China de sus agresivos planes expancionistas territoriales.

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  • el 10 julio, 2021 a las 02:08
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    China debe aumentar su arsenal a 3000 cabezas nucleares, rusia debe aumentarlo a 10000 cabezas nucleares, y estados unidos debe aumentarlo a 12000 cabezas y sobre todo llevar la guerra al espacio exterior, europa también debe aumentar sus cabezas a 5000, y así todos seremos más felices y estaremos la mar de seguros, viva china y viva el partido comunista chino chinote,, comer menos carne que contamina mucho.

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  • el 10 julio, 2021 a las 05:03
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    Todos los países deben eliminar sus arsenales nucleares (una utopía, porque la tenencia de armas, asegura que nunca serás derrotado) o permitir que todos la tengan….
    Renunciar a tenerlas (mientras otros la tengan) es de tontos….o poseer alma de esclavos….

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  • el 10 julio, 2021 a las 09:19
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    ¿En serio? ¿Pensamos antes de escribir las cosas? o soltamos la primera burrada que se nos viene a la cabeza. Hay ya las suficientes bombas como para destruir el planeta totalmente cientos de veces que encima quiere usted 3.000 mas. Si solo hacen falta unas pocas para que esto pete definitivamente, o acaso se cree que con las que tiene China actualmente no basta para volatilizarnos a todos.

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