Continúan sobre el Golfo Pérsico los vuelos de vigilancia con aviones no tripulados.

Los vuelos de inteligencia, vigilancia y reconocimiento de Estados Unidos no se han detenido ni se han reducido desde que Irán derribó la semana pasada un avión no tripulado RQ-4 Global Hawk de la Marina, según ha confirmado el máximo oficial de la Fuerza Aérea.

“Sí, seguimos volando”, afirmó el general David Goldfein durante un desayuno ofrecido por el Instituto Mitchell en Washington, DC el miércoles. “Continuaremos volando cuando lo necesitemos y dónde tengamos que estar como lo hacemos en todos los escenarios”.

Dirigentes iraníes declararon que se habían abstenido de derribar un avión de vigilancia P-8 Poseidón que volaba en la zona, y en su lugar derribaron al Global Hawk, alegando que el avión no tripulado violaba su espacio aéreo nacional. Oficiales del Comando Central de Estados Unidos siempre han mantenido que ni el RQ-4 ni el P-8 Poseidón entraron al espacio aéreo iraní ese día, pero agregaron que aviones estadounidenses operan habitualmente en la región.

El RQ-4 estaba “operando a gran altura, aproximadamente a 34 kilómetros[aproximadamente 21 millas] de distancia del punto más cercano de tierra en la costa iraní”, dijo a los periodistas el teniente general Joseph Guastella, jefe del Comando Central de las Fuerzas Aéreas de Estados Unidos tras el incidente.

Goldfein agregó que no había visto un “cambio significativo” en las capacidades de los iraníes.

Los iraníes afirmaron haber usado su tercer lanzador Khordad para derribar el avión no tripulado. Ese sistema de misiles tierra-aire es una variante local del Buk M3 ruso, que derribó el vuelo MH17 de Malaysia Airlines sobre el este de Ucrania en 2014. Sin embargo, oficiales estadounidenses señalaron que el sistema utilizado era probablemente un SA-3 Goa de corto alcance.

Aunque no se cree que se haya utilizado, a principios de este mes, Irán presentó su nuevo sistema de misiles, el Khordad 15, que se presume que tiene un mayor alcance de ataque. Las fuerzas de Irán también cuenta con sistemas de defensa de misiles S-3 00 de fabricación rusa .

Goldfein declaró que la Junta de Jefes de Estado Mayor continúa evaluando las opciones para el presidente Donald Trump a medida que persisten las tensiones entre Irán y Estados Unidos.

“Mi trabajo como jefe conjunto es asegurar que estemos presentando opciones ejecutables para el comandante en jefe”, dijo. “Y así continuaremos haciéndolo, para asegurarnos de que las opciones que se presentan sean ejecutables y que el presidente entienda las implicaciones, y luego, por supuesto, la decisión de los líderes civiles, de si emplear esas opciones”.

El New York Times informó por primera vez que Trump había decidido en el último momento suspender los ataques de represalia contra Irán después del derribo del avión no tripulado. 

El incidente del avión se produce en un momento en que el Pentágono está sopesando si puede usar tecnología más antigua en entornos conflictivos, especialmente si el equipo no puede sobrevivir al ataque.

La entonces secretaria Heather Wilson defendió el año pasado, junto con Goldfein, que no se buscaran mejoras futuras al Sistema de Radar de Ataque de Objetivos de Vigilancia Conjunta del avión Northrop Grumman E-8C, porque sería vulnerable en un conflicto de alto nivel.

Debido a su capacidad de volar alto, el Global Hawk ha sido considerado como menos vulnerable a estas amenazas.

“Este drone fue diseñado específicamente para ser en gran medida invulnerable, porque vuela muy alto”, dijo la semana pasada en Twitter Ulrike Esther Franke, especialista en aviones teledirigidos y asesora de política del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores.

El RQ-4 vuela a más de 60.000 pies (18.300 m) a una velocidad de 629 km/h.

Oriana Pawlyk

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