El avión cisterna KC-46 de la Fuerza Aérea de EE.UU. sigue teniendo deficiencias técnicas.

El pasado lunes, la Fuerza Aérea de Estados Unidos registró otro fallo técnico crítico en el petrolero KC-46, esta vez relacionado con una excesiva fuga de combustible.

Según el contrato entre el fabricante del KC-46 y la Fuerza Aérea, Boeing  es responsable de pagar por el arreglo del problema, dijo el portavoz de la Fuerza Aérea, en un comunicado.

“La Fuerza Aérea y Boeing están trabajando juntos para determinar la causa del problema e implementar acciones correctivas. La oficina del programa KC-46 continúa supervisando toda la flota de KC-46 y está mejorando las pruebas de aceptación del sistema de combustible para identificar posibles fugas en la fábrica donde puedan repararse antes de la entrega”.

El problema se descubrió por primera vez en julio de 2019, pero la Fuerza Aérea no dijo por qué el problema se había elevado a la categoría 1, la designación que se da a los problemas con un impacto significativo en las operaciones o la seguridad. El servicio tampoco ha comentado las preguntas sobre qué tipo de avión receptor estaba más involucrado con la deficiencia o la gravedad del problema.

Un portavoz de Boeing declaró que la Fuerza Aérea había descubierto 16 aviones que necesitaban ser reparados, y que siete de ellos ya habían sido corregidos.

“El sistema de combustible KC-46 está equipado con una protección adicional para la contención de combustible. En algunos casos con este problema, los equipos de mantenimiento de aeronaves están encontrando combustible entre las barreras de protección de combustible primarias y secundarias dentro del sistema”, ha explicado la compañía en un comunicado.

Boeing está trabajando con “la máxima urgencia” para abordar el problema y poner en práctica una solución para el resto de los aviones, según el comunicado. Un portavoz de Boeing añadió que llevaría aproximadamente 10 días adaptar cada avión en la instalación de depósito de respuesta rápida en San Antonio, Texas. El arreglo también se estaba incorporando a la línea de producción en Everett, Washington, que actualmente se encuentra en suspensión temporal debido al COVID-19.

La última deficiencia de categoría 1 encontrada eleva el total a cuatro:

  • El Sistema de Visión Remota del tanquero o RVS, es el sistema de cámara que permite a los operadores de la pluma del KC-46 dirigir la barra hacia un avión receptor sin tener que mirar por la ventana y usar señales visuales, proporciona imágenes en ciertas condiciones de iluminación que parecen deformadas o engañosas. Boeing ha acordado pagar por reparaciones de hardware y software potencialmente extensas, pero la Fuerza Aérea cree que el sistema no será completamente funcional hasta el 2023-2024.
  • La Fuerza Aérea ha registrado casos de raspaduras de la botavara contra el fuselaje de los aviones receptores. Boeing y la Fuerza Aérea creen que este problema es un síntoma de los problemas de agudeza del RVS y se eliminará una vez que se repare el sistema de cámaras.
  • Boeing debe rediseñar la botavara o brazo del combustible para acomodar el avión A-10, que actualmente no genera el empuje necesario para que el brazo pueda repostar. Este problema es un cambio de requisitos por parte de la Fuerza Aérea, que aprobó el diseño de Boeing en 2016. El año pasado, Boeing  recibió un contrato de 55.5 millones de dólares  para comenzar a trabajar en el nuevo mecanismo de la pluma.

El contrato fijo de Boeing para el desarrollo del KC-46 tiene un límite máximo de 4.900 millones de dólares que deja a la compañía responsable de los gastos facturados que excedan de esa cantidad. Hasta ahora, la compañía ha pagado más de 3.500 millones de su propio dinero para financiar las correcciones de los problemas técnicos en curso.

Valerie Insinna

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