El comandante de EE.UU. en Europa asegura que los submarinos de Rusia se están volviendo más activos.

Los submarinos rusos se están volviendo cada vez más activos, y los Estados Unidos no siempre son capaces de poder rastrearlos, ha dicho el jefe del Comando Europeo de Estados Unidos.

El general de la Fuerza Aérea Tod Wolters, que también es el Comandante Supremo Aliado de la OTAN en Europa, dijo al Comité de Servicios Armados del Senado que su comandancia ha visto un marcado aumento en la actividad de los submarinos rusos entre 2018 y 2019.

“Controlamos la actividad submarina rusa en el verano-otoño de 2018 y la comparamos con lo que Rusia realizó en el verano y otoño del 2019, y lo que hemos visto ha sido un aumento del 50% en el número de medios que Rusia ha destinado a patrullas”, explicó Wolters, en la audiencia del Capitolio.

Wendy Snyder, jefa de asuntos públicos del Comando Europeo, afirmó en un correo electrónico que el aumento del 50% se refería a la actividad de los submarinos rusos, por lo que Wolters es solo el último oficial militar de Estados Unidos en expresar su preocupación por este aumento.

El presidente ruso, Vladimir Putin, abandona el submarino Archangelsk, en el puerto de Severmorsk

El vicealmirante Andrew Lewis, jefe de la segunda flota estadounidense, responsable del Atlántico Norte, también ha confirmado que los submarinos rusos se están desplegando durante más tiempo y con armas más letales.

Moscú ha pasado gran parte de las últimas dos décadas reconstruyendo su marina y en particular los submarinos, después de que se deteriorara en los años posteriores a la Guerra Fría. Pero no está exactamente claro cuánto ha aumentado la actividad de los submarinos rusos. En 2017, el jefe de la marina de Rusia dijo que las tripulaciones de los submarinos pasaron más de 3.000 días patrullando en 2016, lo que todavía era mucho menos que a mediados de la década de 1980, según un análisis de la inteligencia estadounidense de la época.

Sin embargo, ahora los nuevos submarinos rusos son más silenciosos, tienen mayor resistencia y llevan armas más potentes: Foggo ha advertido sobre sus misiles lanzados como una amenaza en particular.

“Creo que Rusia continuará poniendo dinero en los submarinos. Tienen algunos de ellos muy capaces”, agregando que 2019 había sido uno de los años más ocupados para las operaciones submarinas que podía recordar.

Esos barcos se dejaron ver de forma algo velada en octubre, cuando, según el servicio de inteligencia de Noruega, al menos ocho de ellos zarparon desde la base de la Flota del Norte en la Península de Kola hacia los mares de Barents y Noruega.

El ejercicio estaba destinado a probar las capacidades de Estados Unidos y la OTAN y llegar lo más lejos posible en el Atlántico sin ser detectados y mostrar la capacidad de apuntar a la costa este de EE.UU., según The Barents Observer, que citó a la emisora ​​noruega NRK.

‘Capacidades vitales’

B-265 Krasnodar de la Flota rusa del Mar Negro Submarino mejorado de clase Kilo.

Las armadas de la OTAN han jugado al gato y al ratón con los submarinos rusos en toda Europa, y cuando se trata de seguirles la pista, Wolters dijo a los legisladores que su organismo tenía suficiente visibilidad, “pero no para controlar el 100% del tiempo”.

Los EE. UU. y sus aliados en la OTAN han dedicado en los últimos años más atención a la guerra antisubmarina, una habilidad que dejaron degenerar en los años posteriores a la Guerra Fría, ya que la atención se centró en los conflictos terrestres en el Medio Oriente.

Lewis, el comandante de la segunda flota estadounidense, dijo a principios de este mes que su comando estaba “reaprendiendo” que la guerra antisubmarina (ASW) es “una lucha de todos los dominios”.

Con ese fin, las armadas de la OTAN han puesto mejores equipos en sus barcos y están comprando nuevas plataformas, principalmente el P-8 Poseidon , considerado el mejor avión de caza submarina en el mercado.

La fuerza aérea británica, buscando restaurar una capacidad de la que ha carecido durante años, recibió el primero de nueve P-8 a finales de octubre, y Noruega ha encargado cinco de ellos.

Esos dos países y Estados Unidos trabajaron juntos durante la Guerra Fría para vigilar la brecha entre Groenlandia, Islandia y el Reino Unido, un punto de estrangulamiento por el que los submarinos tienen que pasar entre los océanos Atlántico y Ártico.

Sin embargo, los planes presupuestarios más recientes de la Casa Blanca dejarían a la Marina sin algunos de esos importantes activos.

La solicitud de presupuesto de 2021 publicada por la administración Trump a principios de este mes ha reducido la orden de construcción de los nuevos submarinos de ataque nuclear de clase Virginia de dos a uno, lo que rápidamente ha provocado una reacción de los legisladores. La administración ha solicitado recientemente la transferencia de fondos de una serie de programas de defensa, incluyendo el recorte de un avión de lucha antisubmarina Poseidón P-8, para construir el muro en la frontera entre Estados Unidos y México.

Cuando se le preguntó sobre la importancia de los submarinos de clase Virginia y los aviones Poseidón en los esfuerzos para contrarrestar a los submarinos rusos, Wolters los llamó “capacidades vitales para mejorar nuestra postura de disuasión general”.

Christopher Woody

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