El esperado KC-46A Pegasus de Boeing podría ser rechazado por la Fuerza Aérea estadounidense.

Si no se resuelven pronto las deficiencias encontradas en el KC-46A Pegasus de Boeing, la Fuerza Aérea estadounidense ya ha advertido que no aceptará la entrega del esperado avión cisterna.

A sólo un año de que Boeing cumpla con la obligación contractual de entregar 18 KC-46 a la Fuerza Aérea, el programa permanece retrasado con tres importantes deficiencias que los expertos consideran de “categoría uno” lo que hace por el momento que la Fuerza Aérea no acepte la aeronave de Boeing.     

El Boeing KC-46A Pegasus es un derivado del avión de pasajeros Boeing 767-200 LRF del que estaba previsto inicialmente que entrase en servicio en agosto de 2017. Estos retrasos supondrán un sobrecoste de 393 millones de dólares a sumar a los 1.500 acumulados hasta ahora. Curiosamente el diseño competidor europeo, que fue “apeado” por la compañía norteamericana Boeing,  el KC-30, derivado del avión de pasajeros Airbus A-330 está en servicio desde hace años con varias fuerzas aéreas aliadas.

El KC-46 sólo necesita tres tripulantes para las operaciones de repostaje (dos pilotos y un técnico de reabastecimiento) además de combustible puede configurarse para transportar hasta 190 pasajeros. Tiene 48,5 m de longitud, 47,6 m de envergadura y una altura máxima de 15,8 m. En vacío pesa algo más de 82 toneladas y el peso máximo al despegue es de casi 187 toneladas. Sus dos motores Pratt&Whitney PW4062 le impulsan a una velocidad de crucero de 850 km/h; su techo de vuelo excede ligeramente los 12.000 metros con un alcance de hasta 12.200 km.

A mediados de este año, la Fuerza Aérea descubrió que durante las pruebas realizadas, el KC-46 fue responsable de una serie de incidentes en los que su botavara (la pértiga de reabastecimiento) raspaba la superficie de la aeronave que repostaba fuera del área del receptáculo.

Todo esto  puede plantear un problema para reabastecer a los aviones invisibles al radar o furtivos como el bombardero B-2, y los cazas F-22 y  F-35, que están cubiertos por una capa especial que confiere a la aeronave propiedades de baja observabilidad. Aunque hasta la fecha el KC-46 aún no ha repostado combustible a ninguno de estos aviones, es un riesgo que un rasguño a los revestimientos podría afectar a la capacidad de detección de estos aviones.

Las otras dos deficiencias -aunque siguen siendo de categoría 1- parecen menos graves, y la Fuerza Aérea espera resolverlas ya en octubre.

La primera involucra la radio de alta frecuencia del KC-46. Cuando el avión cisterna carga combustible en una aeronave, es práctica estándar apagar la radio de alta frecuencia del tanquero que evite fugas radioeléctricas. Un oficial de la Fuerza Aérea dijo que no hay razón  para creer que haya un problema con la radio en sí, pero se necesitan más datos para confirmar que la radio permanecerá apagada cuando se desconecta, incluso si fallan varios sistemas.

La segunda deficiencia ocurre cuando el combustible se apaga y la pluma de reabastecimiento del KC-46 se desconecta, empujando hacia adelante el receptáculo del avión receptor. Lo que parece significar que la pluma se extiende inesperadamente después de que ha sido retirada de la otra aeronave.

Este problema ya había sido detectado durante las pruebas en tierra, la botavara golpeaba el banco de pruebas con un grado intenso de fuerza, aunque los técnicos aseguraron que el banco de pruebas no estaba calificado para soportar ese impacto, el problema no ha sido solucionado una vez instalado en el avión.

Debido a que el receptáculo promedio de la aeronave puede soportar 10 veces la cantidad de fuerza que se ha encontrado durante las pruebas, la Fuerza Aérea cree que este problema no es un problema importante. Sin embargo, es necesario realizar más pruebas que expliquen la causa revisando los datos históricos para conocer con qué frecuencia ocurre esto durante la operación de repostaje.

Al igual que el problema de la radio, Boeing espera resolver estos defectos no mas tarde del mes de octubre a tiempo para entregar el primer KC-46 a finales de la primavera de 2018. Aunque reconoce que debido a los retrasos el calendario de producción previsiblemente también será retrasado.

La Fuerza Aérea tiene solicitados un total de 179 cisternas KC-46 con un contrato por valor de más de 40.000 millones de dólares a Boeing.

A medida que se acerca el final del desarrollo, Boeing tiene en estos momentos seis aviones cisterna en pruebas de vuelo y cerca de 30 a través de las líneas de producción.

 

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