El jefe de las Fuerzas de Defensa de Israel se opone a las tripulaciones solo femeninas en los carros de combate.

El jefe de Estado Mayor de las FDI (Fuerzas de Defensa de Israel) ha decidido no introducir soldados de combate femeninos en el Cuerpo Blindado, a pesar de que los militares declararon el año pasado que su programa piloto de tripulaciones de tanques exclusivamente de mujeres fue un éxito, dice un comunicado del ejército hebreo.

El teniente general Aviv Kohavi ha decidido que el ejército “participará solo en la integración de las mujeres soldado en las unidades mixtas existentes”.

En la actualidad, las mujeres desempeñan diversas funciones de combate en la infantería, la fuerza aérea, el cuerpo de artillería y las fuerzas especiales.

Un portavoz de las Fuerzas de Defensa de Israel afirmó que la decisión se tomó debido a consideraciones de personal.

“La siguiente etapa requiere un crecimiento significativo de personal e infraestructura para la realización del proceso. A la luz de esto, se decidió que en este momento es más apropiado fortalecer la integración de las mujeres soldados en las unidades ya existentes, y no establecer nuevas unidades de combate”, agregó.

La medida fue denunciada rápidamente por los grupos feministas.

“Esta decisión demuestra que las consideraciones que impulsan a las FDI no son profesionales. Las FDI decidieron someterse a presiones que no son relevantes para la función que desempeñan las mujeres en los tanques”, manifestó en una declaración, Michal Gera, directora de la Red de Mujeres Israelíes (IWN), refiriéndose a las críticas a las que se ha enfrentado el programa.

 

El pasado mes de junio, el teniente coronel Benny Aharon, jefe de la formación del Cuerpo de Blindados, dijo que las mujeres soldado habían logrado todas los objetivos fijados para ellas en el programa piloto, que se llevó a cabo durante el mandato del ex jefe de estado mayor Gadi Eisenkot.

El programa fue diseñado para ver si las mujeres podían formar las tripulaciones de cuatro personas necesarias para operar tanques en “operaciones de seguridad de rutina” dentro de las fronteras de Israel o justo detrás de ellas, no en guerras o luchando profundamente detrás de las líneas enemigas. Actualmente se permite a las mujeres soldado servir como instructores de tanques.

Tras el programa piloto, los operadores de tanques fueron absorbidos como combatientes de infantería regulares en el Batallón Mixto Caracal, donde permanecerán hasta el final de su servicio.

El programa piloto fue objeto de críticas considerables después de que se anunciara en noviembre de 2016. Un ex general calificó el plan como una conspiración “de izquierda” para debilitar a los militares. Otros, sin embargo, han elogiado el programa como un correctivo necesario.

El programa piloto fue diseñado para poner a prueba la capacidad de las mujeres para realizar la seguridad fronteriza de rutina, en su entrenamiento no estaban los ejercicios de guerra.

El programa piloto ha sido parte de la creciente tendencia de mujeres que ocupan puestos de combate en las FDI. En los últimos años, el número de mujeres combatientes se ha multiplicado por casi cinco, de 547 en 2012 a 2.700 en 2017. El verano pasado, unas 1.000 mujeres fueron incorporadas a las FDI para servir en unidades de combate, el mayor número en la historia del país.

Los críticos de la integración de género a menudo lo condenan como un experimento social peligroso con posibles ramificaciones para la seguridad nacional, mientras que los defensores generalmente lo proclaman como una medida necesaria desde hace mucho tiempo, que ya ha sido incorporada en otros países occidentales.

Los detractores señalan que se han reducido algunos de los requisitos mínimos necesarios para la incorporación de las mujeres, lo que, según afirman, es una señal de que se está sacrificando la eficacia, y que las mujeres en servicio sufren lesiones por estrés a un ritmo mayor.

El ejército insiste en que está permitiendo que más mujeres sirvan en puestos de combate por consideraciones prácticas, no por una agenda social, diciendo que requiere toda la mano de obra femenina y masculina disponible para ello.

Judah Ari Gross

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