El jefe del Ejército estadounidense en Europa afirma que el ejercicio Zapad 2017 movilizó a más de 40.000 soldados rusos.

El ejercicio militar Zapad 2017 (Occidente 2017) celebrado en la segunda quincena del mes de septiembre por Rusia y Bielorrusia, ha terminado por fortuna sin incidentes como temían las tres repúblicas bálticas y Polonia, los más próximos a las zonas elegidas por los militares de Moscú y Minsk para desarrollar a lo largo de una semana las grandes maniobras realizadas en el 2017. A juicio de observadores internacionales, estas maniobras se han desarrollado en las mismas puertas de la Unión Europea.

Cerca de 400 carros de combate han participado en las maniobras Zapad 2017.

Oficialmente según informaron  medios rusos y bielorrusos, en el ejercicio Zapad 2017 estaba previsto la participación de unos 13.000 soldados de ambos países. Antes de su inicio, Moscú explicó que se trataba de un ejercicio para simular la infiltración en Bielorrusia y en el enclave ruso de Kaliningrado de “grupos extremistas” con la intención de cometer ataques a tal fin de desestabilizar la zona. Rusia y Bielorrusia son socios estratégicos y Rusia tiene instalaciones militares en Bielorrusia, aunque no tantas como deseaba, pues el presidente de Bielorrusia, no autorizó la instalación de una agrupación aérea permanente. Según Rusia el volumen de las tropas movilizadas es inferior al que establecen las medidas de confianza de Viena, un documento firmado por 58 países de la OSCE (Organización de Seguridad y Cooperación en Europa) que data de 1990, y que Rusia suscribió en varias ocasiones. A tenor de este documento, se establecen medidas de observación obligatorias para las maniobras con más de 13.000 participantes.

Tropas de élite durante el ejercicio Zapad 2017

A este respecto, los Estados bálticos (en particular Lituania por su proximidad con Kaliningrado) y también Alemania desconfían de las cifras rusas que sostienen que los uniformados movilizados son más de 100.000, y acusan a Moscú de manipular las cifras. Sin embargo, según las observaciones de la OTAN, el número de participantes, estaba lejos de la cifra apuntada, aunque reconocían que el volumen de las fuerzas participantes era mucho mayor que las anunciadas de 13.000 soldados. En las últimas maniobras rusas celebradas de marzo a mayo de 2014, denominadas “Primavera Rusa”,  Moscú reconoció haber movilizado a 90.000 soldados situándolos a lo largo de sus fronteras de forma que no superó formalmente los límites autorizados al estar desplegados en varios miles de kilómetros.

A juicio del comandante del Ejército de Estados Unidos en Europa, el general Ben Hodges, su opinión es que “probablemente había más de 40.000 soldados en este ejercicio”, dijo el 2 de octubre en Bruselas. El truco consistía en “compartir” el ejercicio total Zapad 2017, en una “serie de ejercicios más pequeños”, explicó. Pero “desde el punto de vista militar, todos estaban conectados”. Además, “el número de soldados rusos involucrados en el ejercicio superó con mucho los 13.000”, concluyó el oficial estadounidense.

Mapa esquemático de la zona del ejercicio.

Otra preocupación del ejercicio para los estados bálticos en el 2017 fue que durante las ediciones Zapad de 2009 y 2013, se simuló un ataque nuclear contra Polonia algo que se temía que ocurriese también este año en las tres repúblicas ex-soviéticas.

Para el general Hodges, “la parte nuclear se está desarrollando en forma de un ejercicio separado que comenzó al final del Zapad. Los rusos han tenido la oportunidad  de demostrar su compromiso con la seguridad y la estabilidad, sin embargo, han decidido seguir en un escenario de amenaza a Occidente”, para el general estadounidense, el ejercicio de este año lo ha descrito como “poderosas y sofisticadas capacidades rusas en la guerra electrónica y ciberguerra”  implementadas en Zapad 2017.

Desembarco de un anfibio 8 X 8.

Sin embargo, para Raimundas Karoblis, ministro de Defensa de Lituania, considera que “hubo la simulación de un ataque de la Federación de Rusia contra todos los países bálticos”, dijo el 26 de septiembre. Según él, estas maniobras no eran “estrictamente defensivas” y no estaban dirigidas contra una amenaza terrorista, sino contra un país de la OTAN, por medios convencionales.

Los presidentes de Rusia y Bielorrusia, Vladimir Putin y Alexander Lukashenko durante las maniobras.

“Aunque Rusia evitó la retórica provocativa, observamos su actitud agresiva en la preparación y realización de los ejercicios”, dijo Karoblis. Esto justifica la solicitud de fortalecer la presencia de las fuerzas navales y aéreas de la OTAN en la región del Báltico.

Tropas desembarcan de un Hovercraft militar ruso.

Bielorrusia invitó a observadores militares, los agregados de defensa acreditados en Minsk y a delegados de la OTAN, la OSCE, la ONU y la Cruz Roja, pero los representantes occidentales han alegado que el número de observadores admitidos, cerca de 80, no han sido suficientes para seguir todo el ejercicio. La oferta de observación bielorrusa, no obstante, fue más generosa que la de Rusia.

 

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