El mayor buque de guerra del Reino Unido inicia las pruebas de mar.

El portaviones HMS Queen Elizabeth, el mayor buque de guerra construido para la Marina Real británica, zarpará hoy del astillero de Rosyth, en Escocia, para iniciar las pruebas de mar que se prolongarán por dos años, informó el canal de televisión Sky News.

El navío, que tiene 280 metros de eslora y desplaza 65.000 toneladas, pasará las próximas seis semanas en el mar del Norte y en el fiordo Moray, visitará en otoño su futura base de Portsmouth y en octubre de 2018 continuará con más pruebas al este de EEUU.

La tripulación consta de más de 700 personas y en principio podría duplicarse, en función del número de aeronaves embarcadas.

Los astilleros de Rosyth tardaron más de ocho años en construir este portaaviones, al que se sumará dentro de dos años el segundo, HMS Príncipe de Gales.

El coste de los dos buques se estima en torno a 6.000 millones de libras esterlinas, o uno 7.650 millones de dólares.

Cada portaviones podrá transportar 36 aviones y cuatro helicópteros, según el diario The Telegraph. La Marina Real británica espera tener 24 F-35 para el año 2023 y otros 24 para 2025. A bordo también se emplazarán los F-35 estadounidenses, aunque el número aún es objeto de discusión.

Militares británicos ya advierten de que Rusia lanzará una misión de espionaje contra el nuevo portaviones en su recorrido por las aguas del mar del Norte.

Los comandantes de la Marina británica citados el domingo por el diario local Sunday Times indicaron que el buque podría ser monitoreado en su viaje inaugural por aeronaves, buques y submarinos rusos. En particular, los submarinos nucleares de la Armada rusa clase Akula intentarán grabar el sonido que hace la nave bajo el agua, lo que se conoce como firma acústica.

“Los rusos querrán obtener la mayor información posible sobre la firma acústica, el radar y las emisiones de las comunicaciones, todos los datos que necesitarían para rastrearlo en el futuro”, alegó la fuente.

“Nosotros haríamos lo mismo con ellos si pusieran una nueva gran nave en el agua, reconoció el militar británico”.

La primera navegación del Queen Elizabeth se produce en una pésima situación, dadas las tensiones entre Londres y Moscú a raíz del aumento de la presencia militar rusa en el Atlántico norte.

En los últimos años, la Marina británica ha priorizado la actualización de sus equipamientos militares. De acuerdo con una investigación dada a conocer en febrero por el mismo medio, los destructores Tipo 45 de la Marina británica son “tan ruidosos” que los submarinos rusos los pueden escuchar a una distancia de “100 millas”.

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