El nuevo destructor sigiloso de la Marina se retrasa por sexto año, sin que sorprenda a nadie.

El USS Zumwalt será “el combatiente de superficie más grande y tecnológicamente más avanzado del mundo”, según la Marina, si alguna vez llega a ver acción.

El primero de los tres nuevos destructores sigilosos de clase Zumwalt (DDG-1000) de la Armada no alcanzará su plena capacidad de combate hasta abril de 2020, informa Anthony Capaccio de Bloomberg, seis años después de la controvertida fecha de entrega original de julio de 2014, prevista para el buque de guerra de 7.800 millones de dólares, y más de una década después de que comenzara la producción a pleno rendimiento.

“Mientras que las pruebas del sistema de combate han hecho un progreso significativo, el buque continúa trabajando en la integración de primera clase y en los desafíos de las pruebas a bordo”, confirmó la portavoz de la Marina, Coleen O’Rourke.

El nuevo retraso se produce cuando los legisladores consideran la solicitud de la Marina de completar tres buques de la clase Zumwalt como parte de la propuesta de presupuesto para el año fiscal 2020, de acuerdo con un informe del Servicio de Investigación del Congreso de septiembre de 2019 sobre el programa, lo que representa un aumento del 1.3 por ciento con respecto a los 150.2 millones de dólares adicionales que el servicio pidió en su solicitud para el año fiscal 2019.

En los seis años transcurridos desde que comenzó la construcción del Zumwalt, la Armada ha solicitado 1.500 millones adicionales para completar los tres cascos, según el informe de CRS, lo que aumenta el coste total del programa en un 47 por ciento con respecto a la presentación del presupuesto original de la Marina en el año fiscal 2009.

Esto no es nada sorprendente. Mientras que Bloomberg observa que el sexto retraso del Zumwalt “puede aumentar las dudas de que la Armada pueda construir, equipar y entregar buques a tiempo y dentro de los objetivos de coste” en medio de la presión de la Armada por conseguir alcanzar una flota, de 355 buques para 2034.

Se ha puesto como ejemplo de los millones de dólares perdidos, los Buques de Combate Litoral (LCS), la aparente columna vertebral de la futura flota de 355 cascos de la Armada que, con un costo irrecuperable de 30.000 millones de dólares en las últimas dos décadas para tan solo 35 embarcaciones con errores, se ha ganado la reputación de ser un “pequeño buque de mala suerte” que la Marina preferiría no desplegar a pesar de las crecientes tensiones existentes en los entornos litorales como en el Golfo Pérsico.

Y esto no quiere decir nada de los 13.000 millones de dólares del portaaviones USS Gerald R. Ford, la primera de las plataformas “superportadoras” de próxima generación de la Marina que sigue plagada de problemas imprevistos con sistemas críticos como la planta de energía nuclear del buque y los elevadores de armas, como informó USNI News en marzo de 2019.

Se supone que el Zumwalt es la punta de lanza para el empuje de la Armada hacia el dominio ilimitado de los océanos del mundo, pero en cambio ha sido un pararrayos para los sobrecostes y la controversia durante más de una década. Sin embargo, no es que importe: si el LCS y el portaaviones Ford son una indicación, es probable que los legisladores hagan que la Marina acumule pilas de basura flotantes de la clase Zumwalt de todos modos.

Jared Keller

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