España solicita su participación como socio de pleno derecho en el futuro avión de caza europeo.

La ministra de Defensa, Margarita Robles, ha trasladado por carta a sus homólogas francesa y germana, Florence Parly y Ursula von der Leyen, el firme interés del Gobierno por formar parte del futuro caza europeo del siglo XXI, más conocido como Sistema de Armas de Nueva Generación (NGWS) que impulsan Francia y Alemania.

En su carta Robles solicita que se oficialice la incorporación española, mediante la firma de una Carta de Intenciones (LOI, en sus siglas inglesas) o un Memorándum de Entendimiento (MOU) tripartitos. El coste de ser socio del programa se estima en unos 25 millones de euros para los próximos dos años.

El NGWS pretende ser el avión de combate de quinta generación que reemplazará, a partir de 2040, a los cazas europeos en servicio, como el Eurofighter y el Rafale.

Actualmente existen dos proyectos que aspiran a ser el eurocaza del siglo XXI: el programa franco-alemán y el británico Tempest, al que se han unido Holanda e Italia. El Ministerio de Defensa está convencido de que ambos programas acabarán fusionándose, dada la enorme inversión que requiere su desarrollo.

A pesar de esto, y con el interés de participar en el proyecto desde su fase inicial, España ha decidido sumarse al proyecto de París y Berlín.

El NGWS está concebido como un avión de combate con piloto desarrollado para operar conjuntamente con un enjambre de drones que harán de plataformas de armamento y sensores avanzados. A su vez, el NGWS se integrará en una gama de sistemas (el Sistema de Combate Aéreo Futuro o FCAS) que incluirá el avión no tripulado de media altitud y largo alcance (MALE, en el que España participa con un 23%), así como satélites o misiles de crucero.

Durante los próximos años, y antes de 2025, el Ejército del Aire debe sustituir los primeros 20 cazas estadounidenses F-18 desplegados en la base de Gando (Canarias); y hacia 2030, los 65 restantes.  

Ministerio de Defensa

3 comentarios en “España solicita su participación como socio de pleno derecho en el futuro avión de caza europeo.

  • el 4 diciembre, 2018 a las 17:40
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    En siete años y casi desde cero. Ni de coña llegamos.

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  • el 4 diciembre, 2018 a las 22:14
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    En siete años los de Gando se sustituirán (si no se modernizan antes) por el Tifón. O al menos de eso se habla. Como dice el artículo el avión de 5ª generación como muy pronto hasta 2040 no estará disponible.

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  • el 13 febrero, 2019 a las 22:40
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    El interés de España de participar del FCAS en esta etapa inicial como socio pleno constitutivo es para poder intervenir en el diseño del MGWS y participar con pleno derecho en la etapa de requerimientos operativos comunes, que conduzcan a demostradores tecnológicos que finalmente culminarán en la elección de los prototipos. No es solamente una cuestión de dinero. Este proyecto necesitará un volumen de inversión que seguramente exceda las arcas de las empresas firmantes y en el futuro deberá incluir más socios. Para España es importante estar desde un principio en el proyecto para que en el futuro, cuando el éste se convierta en una verdadera aeronave de combate incluida en un sistema de armas más grande, ésta responda con sus características técnicas a planteos y necesidades específicamente españoles. Concretamente España está intentando por todos los medios a su alcance no repetir los errores de antaño, representados por el Eurofighter, consorcio del que formó parte desde casi sus orígenes, pero pudo hacerlo sólo luego que Francia abandonara el proyecto y en una proporción ínfima. Finalmente, el resultado final (el avión de combate) era en sus inicios un caza de superioridad aérea que respondía a las necesidades británicas y alemanas (reemplazar sus Tornado ADV y Phamtom F-4F), y la participación española en la producción (el ala derecha y algunas superficies móviles), no representaba una gran mejora en la situación laboral de su mano de obra aeroespacial. Este último punto es crucial para las expectativas del gobierno español, que está tratando de convertir a la participación española en el proyecto FCAS en una inversión rentable a largo plazo. Estos son a grandes rasgos los motivos de fondo del intenso interés del gobierno español por incluir a España en este proyecto desde la etapa más temprana.

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