Estados Unidos, Japón y Corea del Sur, simulan ataques contra misiles de Corea del Norte.

Estados Unidos, Japón y Corea del Sur comenzaron ayer lunes ejercicios conjuntos para simular cómo atacarían los misiles balísticos de Kim Jong Un en caso de un futuro ataque, dijeron funcionarios militares.

Corea del Norte había anunciado la semana pasada que el estallido de la guerra era “un hecho inevitable” después de analizar los continuos ejercicios militares entre Estados Unidos y Corea del Sur , aunque no es la primera vez que el gobierno norcoreano emite este tipo de impulsivos mensajes que servirían para fortalecer la posición de Corea del Norte en una hipotética mesa de negociación.

En los ejercicios del lunes participaron junto con los aviones F-22 y F-35 estadounidenses, F-15 Strike Eagle y F-16 de Corea del Sur y F-15J/DJ de Japón, dos destructores norteamericanos, un barco de guerra de Japón y otro de Corea del Sur.

Los ejercicios sirvieron a los tres países para compartir información técnica “mediante una simulación del sistema para atacar los misiles balísticos de Corea del Norte”, dijo el portavoz, y agregó que estos ejercicios han llegado “en respuesta a las crecientes amenazas nucleares y de misiles de Corea del Norte”.

El mes pasado, Corea del Norte llevó a cabo lo que, según dijo, fue su prueba de misiles balísticos intercontinentales más poderosa hasta la fecha, y afirmó que podría alcanzar a cualquier parte de los Estados Unidos.

Sin embargo, cualquier arma nuclear capaz de alcanzar una distancia como la que separa Corea del Norte de Norteamérica, necesitaría llevar una ojiva relativamente pequeña y liviana y ser capaz de soportar la reentrada en la atmósfera de la Tierra y golpear con precisión, sería dudoso..

Los expertos no están seguros de cómo de cerca está Kim Jong-Un de lograr su objetivo, y muchos creen que pretende que los ensayos balísticos disuadan a los Estados Unidos de intentar derrocar a su régimen, en lugar de golpearlos sin provocación.

Los norcoreanos han ofrecido congelar sus programas nucleares y de misiles, a cambio de que Estados Unidos detenga sus ejercicios conjuntos con Corea del Sur. Por su parte Rusia y China, hasta ahora meros espectadores, también respaldan lo que Piongyang denomina una solución de “doble suspensión” para el enfrentamiento de ambos.

A principios de 2017, el Secretario de Estado Rex Tillerson rechazó tal congelamiento porque dijo que efectivamente consagraría la capacidad nuclear que Corea del Norte ya ha logrado y dejaría poco margen de maniobra para desmantelar su programa tal como está, algo que sería inaceptable para los Estados Unidos.

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