Estados Unidos necesita una presencia militar permanente en el Báltico, y he aquí por qué.

Ahora que el Departamento de Defensa está sopesando si cambiar la huella militar de Estados Unidos en el exterior y cómo hacerlo, ha llegado el momento de hacer duradera la presencia militar norteamericana en los países bálticos. Mantener simplemente botas americanas periódicas sobre el terreno, a veces allí y a veces no – especialmente mientras se perfila una presencia estadounidense más permanente en la cercana Polonia – envía el mensaje equivocado en el momento equivocado a los aliados más vulnerables de la OTAN y al presidente ruso Vladimir Putin.

Especialmente tras la retirada de Estados Unidos de Afganistán y las preocupaciones generadas en torno a la credibilidad norteamericana, sólo una presencia militar consistente de Estados Unidos en cada uno de los países bálticos puede tranquilizar de forma convincente a los aliados de que Washington les cubre las espaldas, al tiempo que señala a Putin el sólido compromiso norteamericano con la OTAN. La aparentemente precipitada y caótica retirada de Estados Unidos de Afganistán ha hecho que algunos aliados estadounidenses en Europa cuestionen el compromiso de Washington con la OTAN.

Desde este lado del Atlántico, vincular el fracaso del esfuerzo de 20 años en Afganistán con la credibilidad estadounidense en Europa suena absurdo. Al fin y al cabo, Afganistán es un país con el que Estados Unidos no comparte lazos culturales o históricos significativos, ni un compromiso de defensa mutua basado en un tratado, ni relaciones comerciales y de inversión serias. Mientras tanto, las conexiones culturales, históricas, demográficas, de defensa y de comercio e inversión de Estados Unidos con Europa son insuperables. No es exagerado decir que el modo de vida americano -por no hablar del resultado de la competencia de grandes potencias que se está desarrollando entre Estados Unidos por un lado y China y Rusia por otro- depende de una relación estrecha y segura con Europa. No así con Afganistán.

Sin embargo, la percepción es la realidad, y la falta de una presencia estadounidense duradera en los países bálticos parece incluso peor de lo que sería en ausencia de la debacle de Afganistán. Este es el caso actual de Lituania, que se encuentra literal y figuradamente en la primera línea de los esfuerzos occidentales contra el autoritarismo ruso y chino. Enclavado entre el Mar Báltico, un vecino hostil en Bielorrusia y el territorio ruso de Kaliningrado -el pedazo de tierra más militarizado de Europa- este aliado relativamente pequeño se enfrenta a amenazas de gran envergadura.

n los últimos años, Rusia ha aumentado significativamente el número de armas ofensivas convencionales y nucleares en su enclave de Kaliningrado, que comparte una frontera de 185 millas con Lituania. Recientemente, en el ejercicio militar Zapad, que acaba de finalizar, participaron hasta 200.000 soldados, marineros y aviadores rusos y bielorrusos, así como cientos de tanques y piezas de artillería, primero para defenderse de una invasión imaginaria y luego para simular un contraataque en territorio lituano (y polaco). Preocupantemente, el ejercicio puede dar lugar a una presencia rusa permanente en Bielorrusia. Mientras tanto, Bielorrusia ha convertido en armas a los inmigrantes, enviando a miles de iraquíes y africanos subsaharianos a través de la frontera con Lituania durante el último año.

Mucho más lejos, China ha abierto un embargo comercial contra Lituania y ha retirado a su embajador de Vilnius. Estos movimientos fueron en respuesta a la decisión aparentemente inocua de Lituania de permitir que Taiwán abriera un puesto diplomático en Vilnius con el nombre de “Taiwán”, así como a la retirada de Lituania de un esfuerzo liderado por China para cooptar a los países de Europa Central y Oriental conocido como 17+1. Además, Lituania ha sido objeto de numerosos ciberataques atribuidos tanto a Rusia como a China.

Una presencia estadounidense pequeña pero permanente en Lituania reforzaría la seguridad de Estados Unidos y sus aliados en el noreste de Europa de tres maneras. En primer lugar, indicaría claramente a aliados y adversarios que la soberanía e integridad territorial de Lituania es un interés vital para Estados Unidos. En segundo lugar, podría utilizarse para suplir las carencias actuales de las capacidades de defensa lituanas, sobre todo en materia de antitanques, artillería, vehículos aéreos no tripulados y guerra electrónica. Y, por último, proporcionaría a Vilna la confianza que necesita para invertir más en operaciones avanzadas y ofensivas de ciberguerra, guerra electrónica e información, lo que le permitiría responder mejor a los ataques más probables de Rusia y China.

Las principales objeciones a una presencia duradera de Estados Unidos son que podría violar de algún modo los términos de un acuerdo de 1997 entre la OTAN y Rusia, o que podría intimidar a Putin, provocando una reacción contraria en espiral. Suponiendo que se trate de una presencia cuidadosamente calibrada y anidada dentro de un compromiso ya persistente de la OTAN en la región, estas preocupaciones son exageradas en relación con los amplios beneficios para la seguridad.

Por ejemplo, en el marco de la iniciativa de Presencia Avanzada Mejorada de la OTAN, Alemania ha dirigido un grupo de combate multinacional de aproximadamente 1.100 soldados en Lituania desde 2017. Añadir un contingente estadounidense del tamaño de una compañía, de unos 120 soldados estadounidenses, a esta presencia de la OTAN, así como a unidades similares de Presencia Avanzada Reforzada en Letonia y Estonia, difícilmente podría considerarse desestabilizador, sino que contribuiría a tranquilizar a los aliados y a disuadir a Rusia.

Lituania y sus vecinos del Báltico están dando un golpe por encima de su peso dentro de la OTAN, soportando sistemáticamente más que su parte de la carga de defensa común. Pero Washington tiene que arreglar los agujeros en la postura disuasoria de la OTAN en la región y la flagrante falta de presencia estadounidense persistente.

John R. Deni

11 thoughts on “Estados Unidos necesita una presencia militar permanente en el Báltico, y he aquí por qué.

  • el 25 septiembre, 2021 a las 14:37
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    Y quizás también porque la flota inglesa ya no puede controlar por si sola los accesos al Atlántico Norte desde el Báltico, con lo que supone de amenaza, llegado el caso, a la conexión naval trasanlantica como bien acreditaron los alemanes en la IIGM. Por lo mismo que le urge estar en posiciones geoestratégicas desde las que controlar el acceso a sus costas desde el Artico. En definitiva encajar a Rusia por tierra y mar para no ver amenazadas las tradicionales rutas navales trasanlanticas.

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  • el 25 septiembre, 2021 a las 16:01
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    Estados Unidos está intentado estrangular a Rusia y a China como en su día hizo con Japón, con las consecuencias por todos sabidas.
    No es precisamente una actitud muy amigable que digamos y, en consecuencia, es lógica la actitud tanto de Rusia (no comunista, pueda algunos se les olvida) y China.

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    • el 26 septiembre, 2021 a las 12:21
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      FALSO. Los EE.UU. aplicaron un bloqueo naval al Imperio Nipón por su expansión militar sobre China y otras naciones asiáticas. La presencia de la OTAN y de los EE.UU. en el Báltico, es para garantizar que Rusia no las vuelva a invadir y anexar como lo hizo la Unión Soviética en el pasado.

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  • el 26 septiembre, 2021 a las 05:34
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    Imagina que Rusia y China necesitan tropas y misiles de nuevo en México o en Cuba. Que diría Estados Unidos de eso? Que artículo tan ridiculo

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    • el 26 septiembre, 2021 a las 12:22
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      Ya las tiene en islas artificiales con las que quiere adjudicarse ilegalmente 80% del Mar de Filipinas.

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    • el 26 septiembre, 2021 a las 18:18
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      Leo que es posible que la marina inglesa deba desplazarse hacia la zona del Artico canadiense para contrarrestar la presencia, presente o futura,por aquellas latitudes. Vamos pues comprendiendo porque se vienen realizando frecuentes maniobras por la zona del Báltico y las de más al norte de las costas de Escocia o en las de los países nórdicos. Llegado el caso alguien tiene que tapar esos boquetes que dan acceso al Atlántico Norte y las costas americano-canadienses. Los intereses de quienes lideran la organización se han desplazado hacia el Artíco y Norte de Europa, por un lado, y la región Indo- Pacífico por otra. Pero esa estrategia favorece la defensa o los intereses nacionales de los aliados del Sur de Europa? Por ahí creo que va el cuestionamiento a la OTAN por parte francesa es su respuesta al AUKUS. La cuestión es que Europa sigue necesitando de aquellos para su defensa. Y eso es lo más penoso : tener que defender los intereses estratégicos de unos países de los que no percibes la misma correspondencia.

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  • el 26 septiembre, 2021 a las 20:03
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    Las grandes potencias perse tratan de imponer su “modelo” llamese politico, economico, etc. Asi esta el mundo. Y hay que elegir y posicionarse. USA hara muchas cosas mal pero su modelo democrático y social es el que más garantiza los derechos y libertades. Si eso no es apreciado pues entonces tenemos el modelo Putin (que no Ruso) o el modelo Chino que en mi opinion es todavia peor.
    La OTAN y USA a la cabeza disponen fuerzas cerca de las fronteras Rusas porque podemos. Y si ellos no hacen lo mismo en cuba o Mexico es es porque no pueden, así de sencillo. Y si Rusia invadio parte de Ucraina es porque no estabamos alli y ellos si, y pudieron.

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  • el 27 septiembre, 2021 a las 01:16
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    Estoy muy de acuerdo con su comentario.

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  • el 27 septiembre, 2021 a las 10:39
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    Rusia puede permitirse prescindir de otros territorios, pero nunca de Ucrania y Bielorrusia. Y esperara su momento. Pero el planteamiento que afrontan los países del Mediterráneo no es la adhesión o no a los modelos políticos que se imponen en el mundo, porque para los occidentales está claro. No, lo que se pone en debate, y se supone que al menos a eso se tiene derecho, es si todo el peso de la Alianza debe bascular hacia aquellas latitudes en detrimento, proporcionalmente, de los escenarios que les afectan, no ya potencialmente o en clave de futuro, sino real y presente. De eso se trata, y esa es la reflexión, porque una cosa es la adhesión y otra la sumisión, pues si ese es el plano de exigencia, que no de pertenencia, estás potencias no se diferencian de las otras en sus fines últimos.

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  • el 28 septiembre, 2021 a las 04:03
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    Hay que acorralar al oso ruso, ahora que se fue la Merkel veamos que hace el nuevo gobierno alemán.

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  • el 28 septiembre, 2021 a las 18:48
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    Esos Estados sólo interesan porque son frontera con Rusia, no tienen más valor geopolítico-estrategico que ese, pero está claro que si no son respaldados por fuerzas extranjeras, las pasarán canutas frente a la presión rusa y su títere bielorruso. De todas formas, la Otan no durará mucho en Europa y la ADE – PESCO ocupará su lugar allí, de ahí la importancia de que España y otros países europeos dispongan cuanto antes de arsenal nuclear propio y de un ejército europeo convincente y disuasorio frente a cualquier megapotencia, todo esto sin dejar de cultivar estrechas relaciones con la vecina Rusia, que siempre será mejor que estar a la gresca con ellos. Antes del comunismo, Rusia siempre tuvo gran cercanía a Europa, de hecho, son europeos de corazón y pensamiento.

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