Filipinas compra cinco lanchas patrulleras, entre ellas una OPV de 84 metros de eslora.

Este OPV (Offshore Patrol Vessels) se convierte en el barco más grande construido por el astillero francés Ocea y en el patrullero monocasco de aluminio más grande del mundo. Un barco OPV 270 de 84 metros de eslora que el constructor afincado en Vendée, desarrollará para un contrato de cinco lanchas patrulleras para la Guardia Costera Filipina. Las otras cuatro son unidades de alta velocidad de 24 metros del tipo FPB 72. Éstas se entregarán en 2018, mientras que el OPV 270 se entregará en el astillero de Sables d’Olonne en 2019.

Para la compañía Ocea, este pedido es un gran éxito, ya que, más allá del volumen de trabajo que representa, confirma el desarrollo del Grupo en el segmento de los buques de patrulla costera (OPV), que lanzó en 2014. Para ello, el armador, especializado en cascos de aluminio, ha invertido en un nuevo astillero en Les Sables d’Olonne , una moderna plataforma que permite reducir costes y está preparada para la producción de grandes plataformas. Al mismo tiempo, se ha basado en las necesidades expresadas por la Infantería de Marina y la Guardia Costera para diseñar una gama completa de barcos. Tras la construcción de dos buques hidrográficos de 60 metros de eslora recibidos por la Marina de Indonesia en 2015, Ocea entregó el año pasado a la flota de Senegal su primer buque patrullero offshore, el Fouladou, una unidad tipo OPV 190 de 58 metros.

Los barcos cuyos clientes están, según Ocea, extremadamente satisfechos,  han permitido al fabricante francés demostrar su conocimiento en el diseño y construcción de grandes unidades de aluminio. Más ligero que el acero, este material ofrece un importante ahorro de peso que permite economizar en el consumo de combustible. El acero Inoxidable, también tiene una gran ventaja de mantenimiento. En cuanto a los problemas de fatiga atribuidos a este metal, han sido resueltos por Ocea, que basándose en 30 años de experiencia en aluminio, está trabajando en espesores más gruesos, muy por encima de las normativas y asegurando la robustez de los cascos.

Esto es lo que ha permitido a Ocea, incluso con la construcción en Francia, ganar la licitación internacional lanzada por Filipinas, a pesar de la dura competencia, incluso de los astilleros asiáticos. “La solución Ocea fue elegida por el cliente debido a las prestaciones y capacidades operativas ofrecidas por estos buques, perfectamente adaptadas por la oficina de diseño a las necesidades específicas de la Guardia Costera Filipina  para un perfil operativo exigente.  Además de estas consideraciones técnicas, los argumentos a favor de la solución Ocea, y en particular del OPV 270, han sido su coste de adquisición competitivo, pero también el costo operativo del buque patrullero, que es muy inferior al de un barco de acero”, afirma el fabricante francés, que señala otro criterio de elección, menos común pero cada vez más significativo: Filipinas signataria de los Acuerdos de París, ha sido seducida por la reducción de su impacto ambiental. A modo de comparación, con el mismo rendimiento durante 20 años de uso, la OPV 270 de Ocea reducirá las emisiones de CO2 en 20.400 toneladas, lo que supone una reducción de aproximadamente 40% en comparación con un buque de tamaño equivalente en acero”.

El OPV 270, el barco más grande de la gama de patrulla costera desarrollado por Ocea, tiene 83.6 metros de eslora y 15.4 metros de manga. Esta embarcación está diseñada para las largas misiones en alta mar, con una autonomía de 45 días y una especial atención a la comodidad de los tripulantes (amplias habitaciones, excelente navegabilidad  y  sistema de estabilización con dos pares de aletas). El OPV 270 puede viajar 8000 millas a 15 nudos, con una velocidad máxima de 20 nudos.

Muy versátil, está diseñado para cumplir todas las misiones relacionadas con la acción del Estado en el mar e intervenir en operaciones humanitarias o de rescate. Puede albergar importantes instalaciones médicas y acomodar a 35 personas además de su tripulación, la capacidad total de alojamiento es de 70 personas. Se reserva espacio en la cubierta trasera para una grúa y contenedores para transportar la carga o añadir módulos de misión.

El OPV 270, que puede ser utilizado como apoyo para fuerzas especiales, lleva dos grandes embarcaciones semirrígidas y tiene una plataforma para un helicóptero de 10 toneladas, su hangar puede albergar una máquina de 5 toneladas y drones aéreos.

Además de su puente panorámico, el barco, equipado con importantes medios de vigilancia y comunicación, integra una Operación Central separada capaz de albergar media docena de consolas y pantallas grandes para supervisar la situación táctica. Un sistema de tipo C2 maneja los sensores y el armamento, que consiste en artillería manual o telemando. A este respecto, cabe señalar que el futuro OPV 270 de la guardia costera filipina, construido con arreglo a normas civiles, será entregada por Ocea sin armas.

Patrullero tipo FPB 72.

Como la construcción de este buque ha comenzado, se espera que su casco esté terminado para finales de año y se bote inmediatamente para su entrega en 2019. Para entonces, Ocea habrá producido para el mismo cliente cuatro FPB 72, un modelo ya vendido a Surinam (2) y Nigeria, que acaba de recibir sus  unidades cuarta y quinta.

El FPB 72 tiene 24 metros de eslora por 5,8 metros de manga, y puede alcanzar velocidades de hasta 35 nudos y cruzar 600 millas a 12 nudos. Estos buques de patrulla costera tienen una tripulación de doce marineros y cuentan abordo con una embarcación auxiliar semirrígida.

Mar Marino

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