La Fuerza Aérea de Irán sigue volando aviones F-14 Tomcats hechos en Estados Unidos.

Incluso con las autoridades estadounidenses impidiendo el comercio ilegal de piezas del Grumman F-14, Irán continúa volando este gran caza supersónico. Después de cerrar Multicore, los agentes del gobierno confiscaron los componentes sobrantes del Tomcat de la compañía y los enviaron a la oficina de piezas del Departamento de Defensa. En 2005, increíblemente, una empresa supuestamente iraní, compró las mismas piezas a los militares.

La guerra de piezas se intensificó después de que la US Navy retirase sus últimos F-14 en 2006, dejando a Irán como único operador del avión al que se exportaron en 1976. En 2007, agentes estadounidenses se incautaron intactos cuatro F-14 de la Marina en California -tres en museos y uno perteneciente a un productor de la televisión de temática militar JAG- denunciando que los F-14 no habían sido despojados adecuadamente de las piezas útiles que podrían acabar en manos iraníes.

El Congreso de Estados Unidos estaba molesto con el Pentágono por su poco interés en el problema de las piezas de los F-14. El congresista Christopher Shays, un republicano de Connecticut, lo describió como “una gran ruptura, un colapso absoluto y enorme”. Los legisladores habían aprobado un proyecto de ley que prohibía específicamente el comercio de componentes del Tomcat a Irán o a cualquier otra entidad, y el entonces presidente George W. Bush. firmó la ley en 2008.

Una pequeña tragedia se desató cuando los militares pagaron a los contratistas por desmantelar, aplastar y destruir muchos de los aproximadamente 150 F-14 retirados. 

Decenas de antiguos F-14, debidamente “desmilitarizados”, todavía se exhiben en museos de todo Estados Unidos. Pero ninguno permanece en el famoso “patio trasero” en Arizona, donde el Pentágono almacena aviones retirados por si los necesita de nuevo.

Aun así, el comercio clandestino de piezas del Tomcat continúa, con compañías sospechosas recorriendo el planeta en busca de componentes sobrantes. A principios de 2014, el Departamento de Seguridad Nacional investigó a los traficantes de armas israelíes que, según dijeron, habían intentado en dos ocasiones enviar repuestos del F-14 a Irán.

Y no es por ninguna razón que Teherán siga tratando de abastecer a sus Tomcats. En los últimos años, Estados Unidos ha intensificado sus esfuerzos para espiar a Irán, desplegando aviones no tripulados, incluido el sigiloso RQ-170 en Oriente Medio, aparentemente para vigilar las instalaciones nucleares iraníes. Un RQ-170 se estrelló en territorio iraní en 2011.

Han sido los Tomcats los que han liderado los intentos para interceptar a estos drones. A principios de los años 2000, la fuerza aérea iraní estacionó un escuadrón F-14 en Bushehr, el emplazamiento del primer reactor nuclear iraní. Este escuadrón finalmente se disolvió cuando sus Tomcats no tenían piezas de repuesto, pero otros escuadrones del F-14 mantuvieron la vigilancia sobre Bushehr y otras instalaciones atómicas mientras los vuelos de espionaje de Estados Unidos continuaban investigando la zona, tratando de obtener información sobre los esfuerzos nucleares de Irán.

Y es ahí fue cuando las cosas se pusieron difíciles para los iraníes. Las tripulaciones de los F-14 que protegen las instalaciones, informaron haber visto drones cada vez más sofisticados y extraños, según Babak Taghvaee, experto en la Fuerza Aérea iraní. “Los aviones no tripulados de inteligencia de la CIA mostraron características de vuelo sorprendentes, incluida la capacidad de volar fuera de la atmósfera, alcanzar una velocidad de crucero máxima de Mach 10 y una velocidad mínima de cero, con la capacidad de flotar sobre el objetivo”.

“Finalmente”, agregó Taghvaee, “los drones usaron poderosas medidas electrónicas que podrían interferir los radares enemigos usando niveles muy altos de energía magnética”. En noviembre de 2004, una tripulación de F-14 interceptó un avión no tripulado de la CIA sobre las instalaciones nucleares en Arak. Mientras los aviadores trataron de engancharse al dron con su radar AWG-9, “vieron que su radar había sido bloqueado”. El dron encendió su postcombustión de color verde y escapó.

Es poco probable que la CIA posea drones hipersónicos con capacidad espacial y armas de rayos magnéticos que eliminan el radar. La cuestión es que Teherán es protector, incluso paranoico, cuando se trata de sus instalaciones nucleares, y sin embargo confía su defensa principalmente en aviones F-14 con 40 años de antigüedad.

Ya sea produciendo partes o adquiriéndolas en el extranjero, es evidente que Irán está teniendo éxito en sus esfuerzos por abastecer a sus escuadrones F-14. En octubre de 2013, el experto Taghvaee estimó que más de 40 F-14 de Teherán se encontraban en condiciones de vuelo, posiblemente el número más alto desde mediados de la década de 1970. Irán ha comenzado a actualizar los Tomcats con nuevos componentes de radar, radios, sistemas de navegación y cableado, además de añadir compatibilidad con los misiles R-73 y Hawk.

Cinco décadas después, el F-14 de Irán está mejorando cada vez más. Y cada vez son más importantes para la defensa del estado persa.

The National Interest

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