Japón apuesta por los aviones de combate basados en portaaviones.

El reacondicionamiento de buques para el F-35B plantearía problemas constitucionales.

El gobierno japonés está reforzando sus planes de comprar cazas furtivos estadounidenses y modificar su destructor de helicópteros Izumo para que pueda acogerlos. Pero algunos argumentan que este paso, destinado a disuadir a China y Corea del Norte, no encaja bien con la política de defensa de Tokio.

La Comisión de Investigación sobre Seguridad Nacional del gobernante Partido Liberal Democrático esbozará el martes una propuesta de cambios en las pautas de defensa. Éstas incluirán la adquisición de aviones de despegue corto y  aterrizaje vertical, refiriéndose a los aviones de sigilo F-35B, y la conversión del destructor de helicópteros Izumo en una base para otras plataformas aéreas, incluyendo los aviones de combate.

El partido presentará propuestas detalladas en mayo para que el gobierno las debata. Las directrices revisadas saldrán a finales de este año.

Destructor portahelicópteros de la Fuerza Marítima de Autodefensa de Japón Izumo (DDH-183).

El F-35B requiere menos de 200 metros de espacio para el despegue, de acuerdo con información privilegiada de la industria de la defensa, mucho menos que el F-35A que ahora usa la Fuerza de Autodefensa del Aire. Esta capacidad de operar en pistas más cortas mejoraría la capacidad de la nación para defender islas lejanas, dijo una fuente del gobierno.

Los F-35B también serían más fáciles de usar con portaaviones, aunque las Fuerzas de Autodefensa actualmente no tienen ninguno. El Ministerio de Defensa está estudiando si los F-35B podrían despegar y aterrizar en la cubierta plana del Izumo.

Con el aumento de las tensiones entorno al desarrollo nuclear y de misiles de Corea del Norte, y la consolidación de las fuerzas aéreas y navales de China, Tokio espera presentar una disuasión más fuerte. El gobierno y el LDP prevén el despliegue del destructor de helicópteros Izumo con F-35Bs hacia el sudoeste, donde podrían responder rápidamente a los problemas en áreas como las Islas Senkaku, que son administradas por Japón y reclamadas por China como Diaoyu. Esto permitiría a Japón repeler los ataques de los cazas enemigos o las fuerzas terrestres.

Tokio se centra particularmente en China, que ha estado ampliando sus actividades militares marítimas en el Mar de China  Oriental y en otros lugares. Poder utilizar cazas F-35B en el mar mejoraría significativamente la flexibilidad operativa, dijo un ex oficial de ASDF.

Avión F-35B de los Marines.

Pero los legisladores de la oposición argumentan que convertir el destructor de helicópteros Izumo en un portaaviones de facto podría desviarse de la postura militar defensiva establecida por la Constitución. La interpretación del gobierno del artículo 9 de la Constitución, que renuncia a la guerra, estipula que Japón no poseerá “armas ofensivas diseñadas para ser usadas solo para la destrucción masiva de otro país”, nombrando específicamente a los portaaviones de ataque como ejemplo.

Un alto funcionario del Ministerio de Defensa desestimó estas preocupaciones, diciendo que el Izumo sería un “portaaviones defensivo”. Pero la línea entre ofensiva y defensiva en este contexto no está clara.

El coste también es una preocupación. Una propuesta implicaría la adquisición de aproximadamente 20 aviones F-35B. Estos son incluso más caros que el F-35A, que cuesta 141 millones de dólares cada uno.

Asian Review

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

This site is protected by wp-copyrightpro.com