Japón pospone su proyecto de desarrollo del nuevo avión de combate F-3.

Japón pospondrá su decisión sobre el desarrollo del nuevo avión de caza de quinta generación F-3, según han confirmado fuentes del propio Ministerio de Defensa de Japón. Las razones no han sido facilitadas pero se cree que pueden ser varias las causas de esta interrupción “sine die”. Una parece ser que los propios militares no se ponen de acuerdo sobre su diseño en general al estar involucrados varios departamentos del Gobierno y la segunda está relacionada con los enormes gastos por la compra de equipos estadounidenses entre los que se encontrarían los sistemas antimisiles de defensa aérea, submarinos y aviones furtivos F-35.

Ante las crecientes amenazas de Corea del Norte y China y el aumento de la actividad de las fuerza aérea chinas en el Mar de la China meridional, Japón necesita reforzar su defensa en ambos frentes.  Este año los cazas japoneses despegaron nada menos que 806 veces para interceptar aviones chinos.

Avión japonés desarrollado bajo el programa ATD-X (Demostrador de Tecnología Avanzada-X)

Cualquier aplazamiento del nuevo avión de combate, denominado F-3, plantearía dudas sobre el futuro del proyecto, cuyos costes de desarrollo y despliegue se estiman en más de 40.000 millones de dólares. Algunos expertos japoneses consideran que esta enorme suma no es mas que lo que se describe como costes iniciales.

Asimismo, cualquier decisión que se adopte después del primer semestre de 2018 será demasiado tarde para integrar el programa en un nuevo plan quinquenal de desarrollo militar, que comenzará en abril de 2019 y será presentado por Tokio a finales del próximo año.

El ATD-X, el demostrador del F-3, es el primer paso hacia el caza furtivo japonés. Su diseño requirió cerca de 350 millones de dólares, pero la aeronave no tiene actualmente ningún sistema de armas, sensores o radar.  

La decisión de llevar a cabo este programa a nivel puramente nacional o de buscar la colaboración internacional debería tomarse ahora antes de 2018, dijeron las fuentes. Esto explica por qué se ha previsto una colaboración internacional para compartir los costes, pero también para depender de tecnologías ya disponibles a un coste menor en el extranjero. Entre los socios industriales, BAE Systems, Lockheed Martin y Boeing mostraron interés. 

“Con respecto a la decisión sobre el F-3, incluyendo si aplazamos nuestra elección, de momento no se ha llegado a ninguna  conclusión”, dijo un portavoz de la agencia de adquisiciones y logística del Ministerio de Defensa.

El ATD-X es un prototipo de avión de combate de quinta generación que utiliza tecnología furtiva

Con unos costes de desarrollo estimados en 40.000 millones de dólares y un presupuesto de defensa de aproximadamente 50.000 millones de dólares, los gastos relacionados con el desarrollo del F-3 representan un riesgo importante para la defensa japonesa, especialmente en un momento en el que el país está haciendo pedidos récord de equipos estadounidenses a través del procedimiento FMS (Ventas Militares Extranjeras).

Esto se sumaría a los gasto sin precedentes ya realizados en aviones de combate Lockheed Martin F-35, misiles de defensa Raytheon y aviones de rotor basculante Boeing y Textron Osprey.

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