Japón se asociará con Estados Unidos en un avión de combate de próxima generación

La Fuerza de Autodefensa Aérea de Japón se asociará con empresas estadounidenses para construir su avión de combate de próxima generación.

Una propuesta para incorporar a las compañías británicas, que le habría dado a Japón la libertad de actualizar los aviones a su voluntad, fue finalmente rechazada en favor de los crecientes lazos de seguridad entre Japón y Estados Unidos, según dijeron funcionarios japoneses.

Se esperaba esta decisión, y se anunciará oficialmente a finales de este año la compañía elegida para el próximo caza. Es probable que se les ofrezca a las empresas estadounidenses el control del diseño, mientras que Japón asumirá el coste de la investigación y el desarrollo.

Japón busca un reemplazo para sus envejecidos aviones F-2, actualmente construidos por Mitsubishi, para que entren en servicio en algún momento de la década de 2030. Las Fuerzas de Autodefensa Aérea prevén un avión de combate de largo alcance con características de sigilo y utilizable para patrullar la vasta soberanía marítima del país.

Avión Mitsubishi F-2 de las Fuerzas Aéreas de Autodefensa de Japón.

Entre los socios posibles para el proyecto, que se espera que cueste decenas de miles de millones de dólares, los Estados Unidos son los que tienen mayor experiencia en la construcción de aviones de combate con esas capacidades, y es poco probable que Japón exporte el avión a ningún país que Estados Unidos considere enemigo.

Los contratistas estadounidenses Lockheed Martin y Boeing han sido nombrados como posibles socios, aunque Japón ha dejado en claro que no nombrará a un solo socio.

Se espera un avión totalmente nuevo, a diferencia de un híbrido del F-22 y el F-35 propuesto por Lockheed Martin. No está claro si se ha rechazado toda colaboración con empresas británicas, que actualmente desarrollan su propio avión de combate de próxima generación, el Tempest. Según funcionarios, algunos desarrollos mutuos de sistemas y componentes electrónicos entre Japón y Gran Bretaña siguen siendo una posibilidad.

Ed Adamczyk

6 thoughts on “Japón se asociará con Estados Unidos en un avión de combate de próxima generación

  • el 16 marzo, 2020 a las 11:48
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    Afirmábamos en una nota anterior referida a este tema, que la asociación de Japón con Gran Bretaña ofrecía al país nipón las mejores oportunidades desde el punto de vista industrial y financiero e incluso tecnológico; pero también decíamos que solamente EEUU era quien podía garantizar la seguridad de las islas japonesas, aún cuando ello representara sacrificar puntos importantes en la cuestión de independencia tecnológica. Queda muy claro que en la decisión de los responsables japoneses acerca de la elección de un socio estratégico para desarrollar su futuro avión de combate (F-3) ha primado la seguridad por sobre cualquier otro aspecto. Probablemente, como dice el artículo Japón decida incorporar a las dos empresas líderes para diversificar su base tecnológica, y también continuar su asociación actual con Gran Bretaña (actualmente Japón posee en curso de desarrollo algunas iniciativas en el terreno de los misiles AA BVR y sensores). El artículo también aclara que Japón no busca satisfacer mercados externos sino en especial mejorar su propio parque aeronáutico, totalmente desfasado con respecto a sus potenciales amenazas, especialmente China.

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    • el 16 marzo, 2020 a las 15:12
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      En otras palabras te equivocaste pero no quieres admitirlo 🙂

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  • el 16 marzo, 2020 a las 17:44
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    Nuestros comentarios siempre son descriptivos e intentan aportar elementos para la comprensión de un proceso. Aquí el proceso de la elección estaba signado por dos elementos básicos: 1) Abandonar la dependencia estadounidense que, como quedó esclarecido en la nota anterior había sido un factor importante en el atraso tecnológico del parque aeronáutico japonés; o 2) Incorporarse a una nueva estructura productiva y tecnológica, tal como ofrecía BAE Systems y asumir los riesgos y beneficios de tal decisión. Habíamos determinado asimismo, que Japón debería elegir cuál de los dos caminos podría continuar en base a la determinación del peso de cada uno de esos factores. El primero sacrificaría el aspecto dependencia tecnológica y posibilidades futuras de mercado a cambio de seguridad. La segunda ofrecía mejores perspectivas en esos aspectos, pero erosionaría el aspecto de la seguridad respecto de las amenazas actuales de Japón. Evidentemente primó la seguridad. No es relevante si nuestras opiniones son o no acertadas. Sólo presentan perspectivas. Saludos Berdaitz. Un gusto.

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  • el 16 marzo, 2020 a las 21:58
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    Es importante tener en cuenta dos aspectos: el primero es que Japón eligirá a más de un socio estadounidense; el segundo se corresponde con las características particulares que los aviones japoneses deberán poseer. En cuanto al primer punto, en un artículo de esta misma publicación con fecha 10/07/18 “Northrop Grumman quiere construir el nuevo avión de combate japonés”, enumerábamos las posibilidades de cada una de las empresas con capacidad para llevar adelante una asociación exitosa con Japón, y concluíamos que a pesar de la oferta de Northrop Grumman, era Lockheed-Martin quien poseía las mayores posibilidades; Northrop Grumman ocupaba la segunda posición, BAE Systems el tercer lugar y por último Boeing Aerospace. Probablemente la empresa líder en diseño sea Lockheed-Martin o Northrop Grumman, y la subcontratista sea Boeing o Northrop Grumman.

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  • el 16 marzo, 2020 a las 22:07
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    Es alto el porcentaje que otorgamos a Northrop Grumman, pues a pesar de haber salido derrotado por la propuesta de Lockheed-Martin en la competición ATF, su prototipo YF-23 poseía muchas características que entonces significaban un riesgo tecnológico aún mayor que el del YF-22 que resultó ganador. Esa experiencia de diseño no la posee Boeing, aún a pesar de haber sido elegida como empresa subcontratada para numerosos subsistemas y componentes del Raptor. Por ello quizá Nortrop Grumman esté mejor posicionada como empresa líder de diseño que Boeing, aunque en segundo término detrás de Lockheed-Martin.

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  • el 17 marzo, 2020 a las 04:59
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    En cuanto al segundo aspecto, Japón necesita un avión que entre sus características técnicas posea una amplia autonomía y gran capacidad de supercrucero, además de características furtivas y superconectividad, así como armas avanzadas. Casualmente el YF-23 de Northrop Grumman poseía mayor autonomía y mejores características de furtividad radárica, infrarroja y de emisiones electromagnéticas que el F-22 quien, sin embargo presentaba mejores capacidades de maniobra en combate cerrado. Probablemente si Northrop Grumman resultase elegido como empresa líder utilizaría muy pocos conceptos aerodinámicos y sistémico del YF-23 en el diseño del caza japonés, ya que sus requerimientos operacionales diferirán en muchos aspectos respecto del ATF, y las décadas transcurridas seguramente han producido profundos cambios en los materiales y métodos tecnológicos de furtividad, y en especial el diseño asistido por computadoras. Lockheed-Martin corre con ventaja al ser la única constructora estadounidense en tener un caza avanzado en producción, aunque sus diseños actuales (F-22/35) deberán adaptarse a las necesidades japonesas, en especial la autonomía, factor claramente deficitario en ambos aviones.

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