La armada alemana vuelve a tratar al mar Báltico como un potencial escenario de guerra.

La armada alemana ha inaugurado hoy  su primera clase de oficiales al frente del Mando de Componentes Marítimos del Báltico, aportando nuevas pruebas de que los planificadores militares se toman en serio la posibilidad de una confrontación militar con Rusia en el antiguo patio trasero de Alemania.

El vicealmirante jefe de la Marina, Andreas Krause, estableció el Estado Mayor de las Fuerzas Marítimas de Alemania en la ciudad de Rostock, en el noreste de Alemania, donde se está construyendo la sede central de BMCC. Los oficiales alemanes, dirigidos por un capitán de la marina, forman el núcleo de una pequeña célula de planificación que ofrecerá sus servicios a la estructura de mando militar de la OTAN una vez que esté plenamente operativa en 2025 aproximadamente.

La medida, aunque todavía es una medida simbólica en este momento, es algo así como un giro de 180 grados para el servicio marítimo alemán, que había centrado su atención en las operaciones de baja intensidad en aguas más distantes tras la caída de la Unión Soviética.

Sin embargo, las relaciones con Rusia han vuelto a congelarse, con la anexión de Crimea en 2014 por parte de Moscú  y las consecuencias de la postura militar cerca de las fronteras con los países de la OTAN. El hecho de que Rusia haya anunciado el aumento de las armas en su enclave de Kaliningrado, que limita con el Mar Báltico entre los miembros de la alianza Lituania y Polonia, ha incrementado aún más las tensiones.

“El Atlántico norte y el flanco norte han vuelto a nuestra atención como áreas potenciales de operaciones”, declaró Krause en la ceremonia de Rostock. “El Mar Báltico ha adquirido una importancia estratégica nunca vista en los últimos años”.

Fragata F-125 de la Marina alemana clase MKS-180

Durante la Guerra Fría, la marina alemana consideraba la parte occidental del Mar Báltico como una barrera contra los barcos del Pacto de Varsovia que intentaban abrirse paso hacia el Mar del Norte para atacar las líneas de suministro de Estados Unidos. Hoy en día, “todo el Mar Báltico es un salvavidas vital, que une a los aliados de Polonia y a los estados bálticos, así como a nuestros socios cercanos de Finlandia y Suecia con el resto de Europa”, añadió Krause.

Para Alemania, el Mar Báltico presenta un desafío único porque en ningún otro lugar se superponen la defensa nacional y la defensa de los aliados de manera tan inmediata, señaló Sebastian Bruns, director del Centro de Estrategia y Seguridad Marítima de la Universidad de Kiel. También es un área donde Alemania, cuyos gobiernos han preferido -ó no han preferido en absoluto- desempeñar un papel de apoyo en las crisis mundiales, se encuentra realmente en la cuerda floja. “Estados Unidos, el Reino Unido o Francia no parecen tener muchos intereses allí”, afirmó Bruns.

La marina alemana ya tiene la impresión de un regreso a la preparación de la guerra naval tradicional, han dicho ejecutivos de la industria y los analistas.

Por ejemplo, el cuerpo tiene planes para construir cuatro nuevas corbetas optimizadas para las condiciones de “aguas confinadas y poco profundas”, que se encuentran en el Mar Báltico, según Bruns. También en la lista de deseos figuran también por lo menos cuatro copias de la nave de combate multipropósito MKS-180, así como una modernización de la flota de guerra contra las minas.

Defensa y Armas

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