La base militar de Estados Unidos en Turquía tiene un futuro incierto.

Con las relaciones entre Estados Unidos y Turquía en su punto más bajo en décadas, el futuro de la importante base aérea de Incirlik en Turquía está cada vez más en el punto de mira.

La gran Base Aérea de Incirlik, ubicada en el sur de Turquía, cerca de Siria, ha sido un símbolo de la cooperación entre Estados Unidos y Turquía desde hace mucho tiempo. En el punto álgido de la Guerra Fría, subrayó el compromiso de Estados Unidos con su socio de la OTAN contra la Unión Soviética.

“Tenemos que subrayar que Incirlik es una de las bases más importantes en el Medio Oriente con el estacionamiento de armas nucleares tácticas en la base, lo que demuestra que Turquía sigue apoyando el valor de la organización de la OTAN” ha señalado el asesor de la política exterior presidencial turca.

Es conocido desde hace tiempo que Estados Unidos almacena alrededor de 50 bombas nucleares de caída libre en las instalaciones de la base. Durante la época de la Guerra Fría, se confió en estas armas para disuadir a las vastas fuerzas terrestres soviéticas que se concentraban junto a la frontera turca.

Sin embargo, con Ankara y Washington en desacuerdo sobre una infinidad de temas, incluyendo los profundos lazos de Turquía con Rusia y la eliminación de Turquía del programa de aviones de combate estadounidenses F-35, el futuro de Incirlik es cada vez más oscuro.

La Ley de Contrarrestar la Agresión Turca, un proyecto de ley bipartidista que está siendo considerado en el Senado de Estados Unidos, exigiría que la administración Trump considere bases alternativas para el “personal y los activos” desplegados en Incirlik. El proyecto de ley se presenta en respuesta a la ofensiva de Ankara en Siria contra una milicia kurda, aliada en la guerra de Washington contra el Estado Islámico”.

La representante del Comité de Servicios Armados de la Cámara de Representantes, Kendra Horn, tuiteó el mes pasado que estaba “profundamente preocupada por el hecho de que las armas nucleares estratégicas permanecieran en una base aérea dentro de las fronteras turcas”. 

“Están hablando de retirar el arsenal nuclear de Incirlik”, dijo el ex embajador turco Mithat Rende. “Si son retiradas, sería la señal de una gran falta de confianza por parte de Washington hacia Ankara”.

“Habría un problema de confianza, y las relaciones podrían desmoronarse si se retira el arsenal nuclear de Turquía”, agregó.

“Las relaciones entre Turquía y Estados Unidos no pueden continuar en este clima de amenazas”, advierte Rende. “Turquía tiene una larga historia de ser el mejor aliado de los Estados Unidos en la región. De toda esta crisis de desconfianza los ganadores son Rusia y China”.

Los analistas advierten que Moscú estaría ansioso por aprovechar cualquier reducción estadounidense en Incirlik.

“Si los estadounidenses se llevan sus armas nucleares, entonces puedo decirles que los turcos llevarán misiles rusos allí”. “Los rusos tendrán mucha más libertad para ganar a Turquía. Y el arquitecto de una Turquía perdida será la política americana, y el ganador será Putin”.

“Cuanto más presionen los estadounidenses, Turquía trabajará más estrechamente con Rusia, lo que supone un cambio histórico en la política exterior turca”.

El presidente ruso, Vladimir Putin, ha cultivado cuidadosamente una relación de amistad con el presidente turco, Erdogan, a medida que las relaciones con los aliados occidentales tradicionales de Ankara se deterioran.

Aunque Incirlik ha sido fundamental para las operaciones estratégicas de Estados Unidos en la región, incluyendo la retirada significativa de sus fuerzas de Afganistán e Irak, la imposición de restricciones por parte de Ankara sobre el uso de la base en las operaciones sirias es, según los analistas, un punto de tensión.

La operación estadounidense del mes pasado para matar al líder del Estado Islámico Abu Bakr al-Baghdadi en Siria vio a las fuerzas estadounidenses usar una base en Irak en lugar de la mucho más cercana Incirlik, que necesitó un viaje de ida y vuelta de muchas horas.

Otros aliados también han expresado su frustración por las exigencias operativas de Turquía. En 2017, Alemania retiró sus fuerzas de Incirlik debido a una disputa diplomática con Ankara, trasladándo sus fuerzas a Jordania.

Parece que las fuerzas armadas estadounidenses ya están tomando medidas para diversificar su dependencia de Incirlik. Estados Unidos ha gastado más de 150 millones de dólares en los dos últimos años mejorando la Base Aérea Muwaffaq Salti de Jordania, mientras que otras bases estadounidenses establecidas cerca de Turquía, como son Grecia y Chipre se están reforzando.

Los observadores afirman que, dado el tamaño y la ubicación de Incirlik, ninguna base en la región puede reemplazarla. Pero Washington podría estar calculando que una combinación de bases en toda la región podría proporcionar una alternativa a Incirlik.

Es probable que estos esfuerzos continúen, dada la continua espiral descendente en las relaciones entre Estados Unidos y Turquía. Sin embargo, advierten los analistas, abandonar Incirlik no estará exento de consecuencias.

Voice of News America

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