La construcción de una nueva base estadounidense en la isla de Okinawa irrita a sus habitantes.

Como todas las mañanas, algunos de los habitantes de la isla japonesa de Okinawa se sientan frente a la entrada de la base militar de Henoko, en un intento de bloquear el paso de los camiones que llevan materiales de construcción para la base que el Ejército de Estados Unidos construye en la isla.  A medida que las tensiones regionales empeoran, algunos isleños se oponen a una presencia militar estadounidense considerada demasiado pesada. En particular, desean evitar la construcción de una nueva base en el puerto de Henoko. 

Yamauchi Sueko, de 59 años, natural de Okinawa, una de las islas japonesas más meridionales de Japón, es uno de los que han estado manifestándose  a diario y opina que “ya hay muchas bases americanas en Okinawa, construir una más está fuera de de discusión y, temo otra guerra, esta vez con Corea del Norte a la vista de las tendencias militaristas de nuestro gobierno”.

Con la llegada al Japón del presidente estadounidense Donald Trump, la primera etapa de una larga e importante gira por Asia, Okinawa ocupa una posición geoestratégica crucial, frente a una China que se está militarizando y frente a una Corea del Norte que está multiplicando los disparos de misiles y las pruebas nucleares.

Vista aérea de la Base Militar de EE.UU. en Futenma, Okinawa.

La isla alberga a la mayoría de los 50,000 soldados estadounidenses desplegados en Japón. Una presencia masiva de tantos soldados, es una fuente de males para una población todavía anclada en muchos aspectos en sus antiguas tradiciones. Hiroji Yamashiro, presidente del Movimiento por la Paz de Okinawa, también está preocupado por la reciente escalada de tensiones con Pyongyang. Lo que hay que entender, explica Hiroji Yamashiro, es que si un misil armado con una ojiva nuclear cae en la base estadounidense de Kadena, nuestra isla será completamente destruida. Lo que tenemos que hacer es poner fin lo más rápidamente a esta situación crítica mediante la búsqueda del diálogo. Un error sería suficiente para provocar una guerra nuclear”.

La posición geográfica de Okinawa es ideal para la estrategia americana de rodear China. La isla también sería una primera zona importante en caso de conflicto con Corea del Norte. “Okinawa será uno de los primeros objetivos si algo malo sucede en Japón”, dice preocupado Yamashiropor lo que creo que podemos decir que estamos en más peligro que el resto de los demás japoneses del archipiélago. Sin embargo, prosiguequiero creer que nadie va a ser lo suficientemente estúpido como para apretar el botón que desencadenaría una guerra nuclear”. El primer ministro Shinzo Abe se ha alineado con las posturas de Donald Trump, que defiende una política de absoluta firmeza contra Corea del Norte y,  su rechazo a la opción diplomática es fuertemente criticado por los activistas de la isla.

Manifestantes a la entrada de la Base de Henoko.

No es de extrañar por tanto, el rechazo a una nueva base norteamericana al encontrarse la isla al alcance de los misiles de Corea del Norte.

Si miramos objetivamente la distribución de las bases militares de los principales países del mundo descubrimos que el poder del imperio militar de EE.UU. no es superado por nadie en todo el planeta. La información oficial del Pentágono dice que Estados Unidos tienen 587 bases militares en 42 países del mundo, 4.154 bases en EE.UU. y 114 bases militares en 7 territorios de ultramar estadounidenses (se considera base cualquier localización con más de 10 soldados preparados para el combate).

A modo de comparación con otras naciones, Francia tiene bases militares en 11 países, Gran Bretaña en 11 países, Rusia en 9 países y China en 1 país.

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