La Fuerza Aérea de Estados Unidos dota a sus pilotos de un dispositivo para orinar en pleno vuelo.

En un entorno de altísima tecnología como un avión de combate, los pilotos (y especialmente las mujeres pilotos) recurren a métodos rudimentarios para vaciar la vejiga. Ahora la Fuerza Aérea está probando un dispositivo que se oculta bajo el uniforme para hacer pis sin usar las manos.

La llamada de la naturaleza ha sido un problema para los pilotos desde los inicios de la aviación. En el pasado, los pilotos recurrían al método de la “deshidratación táctica”, bebiendo menos agua antes y durante el vuelo para limitar la producción de orina. El problema es que la deshidratación causaba dolores de cabeza y reducía la tolerancia a las fuerzas G o la capacidad de maniobra, lo que en un avión de combate puede ser un error letal.

 Entonces, los aviones empezaron a incluir un “tubo de alivio” que funcionaba bien para los hombres, pero no demasiado bien para las mujeres, por razones anatómicas evidentes. Hoy, los pilotos llevan una prenda interior especial que conecta sus partes con unas bolsas conocidas como “piddle packs” donde la orina se almacena en forma de gel.

De nuevo, el método es incómodo para las mujeres y dista de ser ideal para los demás pilotos, por lo que dotar a los pilotos de combate de un método moderno para aliviar la vejiga se ha convertido en una prioridad para la Fuerza Aérea de Estados Unidos. La solución existe desde hace diez años y se conoce como Aircrew Mission Extender o AMXDmax.

El dispositivo funciona con baterías y no requiere ninguna acción por parte del piloto, más allá de llevarlo puesto y relajar la vejiga. La versión para pilotos con pene utiliza una especie de molde para recoger la orina, mientras que la versión para pilotos con vulva usa una compresa inflable. Cuando el piloto hace pis, un sensor detecta la orina y la succiona hasta una bolsa de recolección con capacidad para 1,7 litros. El sistema bombea el líquido en un segundo, eliminando rápidamente la humedad de la piel para evitar la aparición de bacterias, un problema de los métodos actuales.

La Fuerza Aérea ha entregado ya más de 600 AMXDmax y ha encargado otros 1500 al fabricante Omni Medical Systems para distribuirlos entre sus pilotos durante los próximos seis meses. Cada dispositivo cuesta unos 2000 dólares, pero “puede salvar vidas”, según los encargados de su desarrollo.

“Los dispositivos de alivio urinario son la prioridad número uno para las tripulaciones femeninas en lo que respecta al equipamiento de la misión”, explicó la teniente coronel Elaine Bryant, subdirectora de la División de Sistemas Humanos de la Fuerza Aérea, al Dayton Daily News. “Son una gran mejora respecto a los dispositivos de alivio antiguos que utilizan muchas de las tripulaciones aéreas. La duración de la batería es más larga, contienen más orina, las compras son mejores, los moldes son mejores y, en general, son anatómicamente más correctas”.

Dayton Daily News

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