La India firmará esta semana un acuerdo de compra del sistema ruso de defensa aérea S-400.

La cooperación en materia de defensa será el tema principal de la reunión Modi-Putin en Nueva Delhi esta semana.

Se espera que el primer ministro indio Narendra Modi y el presidente ruso Vladmir Putin firmen un acuerdo en Nueva Delhi esta semana para que Moscú suministre los sistemas de misiles de defensa aérea S-400 a un coste de más de 5.000 millones de dólares, a pesar de la amenaza de sanciones estadounidenses.

Los dos países han estado negociando el acuerdo desde 2015. Se espera que la compra de cinco sistemas de misiles S-400 Triumf y los equipos asociados aumente la capacidad de defensa de la India a lo largo de sus fronteras con Pakistán y China, países que poseen armas nucleares. El S-400 es el sistema de misiles tierra-aire de largo alcance más avanzado de Rusia y está previsto que se incorpore a la Fuerza Aérea de la India en el año 2022.

El S-400 Triumf, que la OTAN denomina SA-21 Growler, es un sistema móvil de misiles de defensa aérea multicanal. Entró al servicio del ejército ruso en 2007 y es capaz de atacar todo tipo de objetivos aéreos, incluyendo aviones, vehículos aéreos no tripulados y misiles balísticos y de crucero dentro de un radio de acción de 400 km, a una altitud de hasta 30 km.

China también compró este avanzado sistema de misiles a Rusia este año tras la compra de un avión de combate Su-35 a finales de 2017. Esas compras provocaron que Estados Unidos impusiera sanciones a Pekín el mes pasado por violar la llamada “Ley de contrarrestación de los adversarios de Estados Unidos a través de sanciones”, que decreta prohibiciones económicas a los que importan material militar ruso.

La administración del presidente estadounidense Donald Trump, ha advertido a los países que planean comprar el S-400 y otros equipos de defensa rusos de acción similar.

“Esperamos que al menos este paso [las sanciones contra China] envíen una señal de nuestra seriedad y tal vez anime a otros países a pensárselo dos veces sobre su propio compromiso con los sectores de defensa e inteligencia rusos”, dijo el 20 de septiembre el Departamento de Estado.

Nueva Delhi, que tiene un historial de 70 años en la compra de equipos militares de Rusia, de donde obtiene el 60% de su equipo de defensa, espera obtener una exención de EE.UU. para el acuerdo del S-400. Después de Rusia, Estados Unidos es el mayor proveedor de armas de la India.

El secretario de Estado estadounidense, Mike Pompeo, dijo en septiembre: “Entendemos la historia de la relación de la India con Rusia y los sistemas heredados”.

“Nuestro esfuerzo aquí tampoco es penalizar a los grandes socios estratégicos como la India, uno de los principales socios en materia de defensa. Las sanciones no pretenden afectar negativamente a países amigos. Se pretende que tengan un impacto en el país sancionado, que es Rusia”, dijo.

La Fuerza Aérea de la India considera que el S-400 Triumf es “una necesidad absoluta y parte de su estrategia de defensa ofensiva de mantener una disuasión creíble en dos frentes con China y Pakistán”, según un informe publicado en el diario India Today.

Su radar Tombstone puede detectar hasta 300 blancos a casi 600 km de distancia, lo que significa que el sistema “puede mirar profundamente dentro del territorio paquistaní y recoger los aviones tan pronto como estén en el aire”, señala el informe. “Desplegado a lo largo de la frontera oriental con China, el sistema de misiles puede vigilar fácilmente los aviones de combate que despegan de los aeródromos a lo largo de la meseta tibetana”.

En el verano de 2017, India y China se enfrentaron durante 73 días en la meseta de Doklam, en la frontera con Bután, la confrontación más larga entre los dos países en décadas. Las dos partes acordaron mejorar la comunicación a principios de este año, pero las tensiones no se han disipado.

En cuanto a Pakistán, las relaciones se han deteriorado en los últimos dos años debido al estancamiento de las conversaciones directas y al intercambio de disparos entre los militares en la disputada región de Cachemira.

Nikkei Asian Review

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