La Marina de Estados Unidos deja de buscar el F-35 japonés estrellado en el Océano Pacífico.

La Marina de Estados ha dado por concluido su apoyo a los esfuerzos de búsqueda y recuperación relacionados con el F-35A Joint Strike Fighter de las Fuerzas de Autodefensa Aérea de Japón que se estrelló frente a las costas de ese país el mes pasado. Los servicios de rescate japoneses seguirán buscando el avión y a su pilo que continúan desaparecidos.

La oficina de prensa de la 7ª Flota de la Marina hizo el anuncio el pasado miércoles; hasta ese momento los únicos activos  del servicio que ayudaban en las operaciones de búsqueda y recuperación era un equipo de salvamento a bordo de un buque fletado para trabajos de alta mar, el Van Gogh de Ultra Deep Solutions. Entre el 9 de abril, cuando el F-35 desapareció, y el 17 de abril, el destructor de la clase Arleigh Burke, USS Stethem y un par de aviones de patrulla marítima P-8A Poseidón también contribuyeron a los esfuerzos de búsqueda cubriendo colectivamente un área total de más de 5.000 millas náuticas cuadradas (8.046 km). Un avión espía U-2 Dragon Lady de la Fuerza Aérea también ha estado realizando varios rastreos sobre el área y se desconoce si todavía continúa ayudando con las misiones de búsqueda y recuperación.

El avión F-35A desaparecido.

El equipo de salvamento del Van Gogh había desplegado el Vehículo de Recuperación Submarina 21 controlado por cable, o CURV-21, un vehículo operado a distancia, para inspeccionar el lecho marino cerca de donde los buscadores ya habían encontrado restos. Este es un sistema de 2.903 kg que puede operar a profundidades de hasta 20.000 pies (6.096 m). Tiene su propio sonar para ayudar a detectar objetos de interés y cámaras de video fijas y de movimiento completo para recoger imágenes. Los operadores pueden equiparlo con varias herramientas y brazos de agarre según sea necesario para manipular o recuperar los objetos que encuentre. La Marina también desplegó en 2017 el CURV-21 para ayudar a buscar el submarino argentino ARA San  Juan después de su trágico accidente.

La unidad de salvamento naval también había traído un localizador Tinger Pinger 25, o TPL-25. Arrastrado detrás de un barco, este sistema puede detectar pings de ciertos sistemas de emergencia en aviones a profundidades de hasta 25.000 pies (7.620 m).

“Continuaremos nuestra búsqueda y recuperación del piloto y de la aeronave que aún siguen desaparecidos, ha señalado el Ministro de Defensa japonés, Takeshi Iwaya, mientras hacemos todo lo posible para determinar la causa”.  Añadiendo que la Fuerza de Autodefensa Aérea de Japón continuaba usando sus propios buques de búsqueda y rescate, así como un barco de salvamento privado, para continuar buscando los restos del F-35A y su piloto, el comandante Akinori Hosomi. 

Iwaya dijo que el Kaimei, un buque de investigación de aguas profundas de la Agencia Japonesa de Ciencias Marinas, también había dejado de apoyar la operación, pero no sin antes ayudar a localizar restos del F-35A. El JS Chiyoda de las Fuerzas de Autodefensa Marítima de Japón (JMSDF), un barco de rescate submarino, también había participado en las actividades iniciales de búsqueda  y recuperación, pero parece haber abandonado la zona.

Algunos restos han salido a la superficie, incluido un trozo de la cola del avión. A medida que pasa el tiempo, las corrientes podrían alejar mucho el avión del lugar del accidente inicial. Todo esto podría complicar cualquier decisión de declarar el final de los esfuerzos de búsqueda y recuperación sin asegurar la mayoría de las partes del avión. Las autoridades japonesas aún no han dado ninguna fecha firme para el final de la misión.

La Marina de Estados Unidos, sin embargo,  ha decidido claramente que sus servicios ya no son necesarios.

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