Las fuerzas estadounidenses comienzan a retirarse de Siria.

Después de días de declaraciones contradictorias sobre el calendario para la salida de las tropas estadounidenses de Siria, el coronel Sean Ryan, portavoz de la coalición ha indicado esta mañana que el proceso de salida, ha comenzado, negándose a comentar por motivos de seguridad operativa las fechas de duración del proceso y los movimientos de tropas específicos.

El Observatorio Sirio de Derechos Humanos con sede en Gran Bretaña, que controla el conflicto en Siria a través de una red de activistas sobre el terreno, confirmó que la retirada había comenzado el jueves por la noche. Señalando que un convoy de unos 10 vehículos blindados, además de algunos camiones, salió de la ciudad de Rmeilan, en el noreste de Siria, hacia Irak.

La confirmación de las primeras retiradas se produce en medio de la confusión sobre los planes para aplicar la orden de retirada de Trump y las amenazas de Turquía de atacar a los kurdos, que han sido los socios de Estados Unidos sobre el terreno en la guerra contra el grupo del Estado Islámico.

Un político kurdo dijo que su pueblo es consciente que Estados Unidos está comenzando su proceso de retirada, describiéndolo como “la decisión personal de Estados Unidos”.

“Los estadounidenses tienen derecho a tomar decisiones que redunden en beneficio de la seguridad de su país y sus intereses nacionales”, dijo Ilham Ahmed, quien preside el Consejo Democrático Sirio respaldado por Estados Unidos en el noreste de Siria. Pero la paz y la estabilidad de las zonas de las que se retiran las fuerzas estadounidenses “deben estar garantizadas”, agregó. Esto incluye poner fin a las amenazas turcas y erradicar por completo al grupo del Estado Islámico y sus células durmientes.

En Siria hay 2.000 tropas estadounidenses. La abrupta decisión de Trump de retirarlos, declarando en un tweet la derrota del IS, causó conmoción en toda la región y una oleada de críticas por parte de algunos de sus generales y asesores de seguridad nacional, y condujo a la renuncia del Secretario de Defensa, James Mattis. También provocó críticas de que Estados Unidos estaba abandonando a sus aliados kurdos en medio de las amenazas turcas de un ataque inminente.

El domingo, el asesor de seguridad nacional de Estados Unidos, John Bolton, dijo que las tropas estadounidenses no abandonarán el noreste de Siria hasta que el IS sea derrotado y los combatientes kurdos aliados de Estados Unidos estén protegidos, lo que indica una desaceleración en la orden inicial de Trump para un retiro rápido. 

 

Los funcionarios kurdos, mientras tanto, han pedido aclaraciones a Estados Unidos sobre sus intenciones. La retirada de las tropas deja a los kurdos expuestos a los ataques turcos por un lado y por el otro de las tropas del gobierno sirio. La retirada beneficia al presidente sirio Bashar Assad y a sus aliados internacionales, Rusia e Irán, quienes están preparados para entrar en la región y llenar el vacío dejado por los estadounidenses.

The Associated Press.

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