Las sanciones de Estados Unidos a Rusia impiden el mantenimiento de los helicópteros afganos Mi-17

La nueva fuerza aérea afgana está en una lucha contra los fallos mecánicos de sus helicópteros de fabricación rusa Mi-17 adquiridos en la década de los ochenta y su falta de repuestos, ahora que trabaja con sus aliados estadounidenses para operar los avanzados UH-60 Black Hawks.

Los helicópteros Mi-17DV rusos forman la columna vertebral de la fuerza aérea afgana. Los pilotos afganos están tan familiarizados con el Mi-17 que necesitan muy pocos consejos internacionales para usarlos de manera efectiva. Está considerado como el más adecuado a las condiciones desérticas y montañosas de Afganistán.

Sin embargo, como Estados Unidos apoya financieramente al ejército afgano, los helicópteros rusos no serán reparados por más tiempo a medida que necesiten la sustitución de sus piezas..

Las sanciones contra los fabricantes rusos de armas han dificultado cada vez más que el mantenimiento de su flota de Mi-17 resulte más difícil, dice el ejército de EE. UU., Y eso significa que es poco probable que los helicópteros rusos sigan siendo operativos más allá del próximo año.

La capacidad de Afganistán para transportar tropas y suministros disminuirá sin sus escuadrones de helicópteros rusos, paralizando su lucha contra los talibanes y su objetivo de operar de forma autónoma con menor apoyo de los aliados.

Afganistán recibió sus primeros UH-60 Black Hawks hace seis meses. Desde entonces, se han entregado 11, y se espera que lleguen un total de 159 hasta el año 2024. Los helicópteros son antiguos modelos UH-60A militares actualizados a una variante UH-60A + más potente.

Llegada de los nuevos helicópteros UH-60 Black Hawk a Afganistán.

Los planes de preparación del personal están ahora en curso para los primeros 16 pilotos y 16 tripulantes alistados y se espera puedan terminar el programa de calificación de la misión Black Hawk en el mes de mayo. El objetivo es tener ocho tripulaciones de cuatro, dos pilotos y dos tripulantes preparados, para que puedan operen durante la primavera en las altas montañas afganas. Estarán basados en Kandahar Air Field y se utilizarán para operaciones en las provincias de Kandahar y Helmand, dijeron las autoridades, desempeñando las mismas funciones que el Mi-17.

Para el coronel de la Fuerza Aérea de EE.UU. Armando Fiterre, comandante del Grupo Asesor de Expediciones Aéreas 738, que entrena y asesora a la fuerza aérea afgana en el campo aéreo de Kandahar. “Los afganos son grandes luchadores y se están adaptando muy bien a los UH-60”.

Los críticos a la transición de la plataforma Mi-17 a Black Hawk consideran  la decisión exclusivamente política y prevén que esta decisión dañará a las fuerzas afganas a corto plazo, ya que no estarán preparados para luchar en condiciones óptimas contra los talibanes y otros grupos.

Fiterre restó importancia a esas preocupaciones.

“La realidad política es que el sistema de suministro de repuestos ruso no está al día con la demanda de lo que necesitamos”, dijo. “No estoy aquí para apalear al Mi-17. Es un gran helicóptero. Puede ser el mejor helicóptero del mundo, pero si no puedes mantenerlo por falta de repuestos, no te sirve de nada.

Helicóptero Mi-17DV del Ejército Nacional Afgano.

“Con el UH-60 Black Hawk no tenemos ese problema ya que nos brinda la oportunidad de acceder a una cadena logística confiable, la cadena logística militar de Estados Unidos para suministrar cualquier pieza del avión”, agregó.

El Black Hawk también trae varias ventajas tácticas, dijeron funcionarios estadounidenses. En el refugio de la Base de Operaciones avanzada, en el valle de Helmand, los operarios pueden acomodar dos helicópteros Mi-17 ampliamente en el área del helipuerto y hasta tres en caso de apuro, dijo el comandante de la Fuerza Aérea Ted Rogers. Sin embargo, señaló a continuación que de los Black Hawks caben hasta cinco, lo que significa que se pueden lanzar más misiones independientes a la vez.

El Black Hawk “te da una mayor flexibilidad en el campo de batalla, así que puedo mover las tropas más rápido, puedo moverlas en un paquete de elevación más grande”, dijo Rogers. “Esto sin duda alguna le da una mayor capacidad al ejército afgano”.

Y como el Black Hawk no tiene que ser enviado a Rusia para su mantenimiento como el Mi-17, “es mucho más fácil mantenerlo volando en el campo”, agregó Rogers.

Sin embargo, a nivel operativo también existen problemas de aprendizaje para los nuevos pilotos y las tripulaciones. Funcionarios estadounidenses de la Base Aérea de Kandahar contaron que a ciertos pilotos de Mi-17 les resultaba “difícil romper los hábitos” adquiridos durante años de volar helicópteros rusos. También dijeron que el idioma inglés, que es necesario para comprender los manuales técnicos, sigue siendo un obstáculo para algunos aprendices.

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