Los aviones T-6 Texan II de la Fuerza Aérea estadounidense reanudan sus vuelos de entrenamiento.

La Fuerza Aérea estadounidense ha levantado la suspensión de operaciones que mantenía sobre los aviones de entrenamiento básico T-6 Texan II después de que varios pilotos de diferentes bases experimentaran en las últimas semanas eventos fisiológicos inexplicables durante el vuelo (lo que se suele llamar incidente de hipoxia por la falta de oxígeno).

El general Patrick Doherty, comandante de la 19 Fuerza Aérea, dijo en un comunicado que “después de escuchar a un equipo de expertos de la Fuerza Aérea, la Marina y la NASA junto con los pilotos instructores, ingenieros de vuelo y personal de mantenimiento era evidente que en los sistemas de respiración en vuelo en la flota de los T-6 había algo que no estaba bien pero no sabían porqué”. Los casos descritos no eran los clásicos de hipoxia causada por falta de oxígeno, éstos dice, “difieren de la hipoxia clásica”.

Dentro de las diferentes causas que puedan llevar a ese estado, se contemplan otras que también podrían ser el motivo como la llegada de demasiado oxígeno a la sangre, algún tipo de contaminantes en el suministro de aire o cualquier otro tipo de factores.

Otras fuentes citan que los problemas del T-6 parecen ser causados ​​por la degradación de las piezas y el rendimiento en el  Sistema Generador de Oxígeno a Bordo (conocido como OBOGS) que podrían producir sistemas parecidos a la hipoxia como la desorientación, falta de aire, confusión o angustia, pero la realidad es que no se ha encontrado una causa clara y mientras se continúan analizando las causas, se ha ordenado volar a una altitud restringida en la que no sea necesaria la máscara de oxígeno.

Los pilotos pueden respirar el aire que fluye libremente en la cabina a menos de 10.000 pies, por encima de esta altitud necesitan conectarse a un OBOGS y tener los problemas descritos. Si los pilotos experimentan síntomas similares a la hipoxia en altitudes inferiores, podría ser una señal de que algo imprevisible y hasta ahora desconocido, no funciona en la aeronave.

Con más de 30 años de experiencia en vuelos, mirando todos los hechos y escuchando a los expertos, Doherty no encuentra una razón lógica en sus pensamientos.

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