Los dos mejores aviones de combate de Estados Unidos no pueden comunicarse entre sí.

Estados Unidos está a la vanguardia de la tecnología aeronáutica con sus aviones F-22 Raptor y F-35 Lightning II, dos de los aviones de combate más sofisticados, maniobrables y sigilosos del mundo. Ambos funcionan como líderes aéreos de la multitud de aviones de combate que tienen las fuerzas armadas estadounidenses, utilizando sus sistemas de última generación para comunicar amenazas y objetivos en tierra y en el aire. Y sin embargo, tienen dificultades para comunicarse entre ellos.

El F-22, diseñado originalmente como caza de superioridad aérea, data de mediados de la década de 1980 y fue creado para dispensar letalidad casi invisible contra objetivos soviéticos antes de que el enemigo supiera que estaba allí. Los requisitos del avión para el máximo sigilo se extendieron a sus sistemas de comunicaciones, ya que éstos pueden delatar la ubicación de la aeronave. Pero las consideraciones presupuestarias y el optimismo inicial sobre un mundo posterior a la guerra fría acortaron su producción. En 2009, el entonces Secretario de Defensa Robert Gates puso fin al programa.

Y ahí es donde comienza el problema. Si la Fuerza Aérea hubiera adquirido todos los F-22 que quería (más del doble de los 183 que tiene), la integración de sus sistemas con otra flota de cazas de “quinta generación” no habría sido tan fundamental. El Enlace de Datos Intra-Vuelo del F-22 es un sistema mucho más antiguo que el sistema Tactical Link 16 utilizado en el nuevo F-35. Aunque el protocolo de enlace de datos de vuelo del F-22 puede recibir datos del F-35 y de otras aeronaves aliadas, como el F-16 y el Eurofighter Typhoon, no puede comunicar la amplia gama de datos de situación que recoge.

F-22 Raptor

En un informe reciente, la revista Air Force Magazine comparó las comunicaciones de combate de Estados Unidos entre los diversos aviones con “una especie de Torre de Babel”. Y las modificaciones necesarias no han llegado rápidamente. “Hay muchas mejoras que se podrían haber hecho y se deberían haber hecho hace 15 años”, dijo David Rockwell, analista senior de electrónica de defensa de Teal Group. “La Fuerza Aérea pospuso inexplicablemente muchas cosas para el F-22”.

Tanto el Raptor como el Lightning II son conocidos como aviones de “quinta generación” debido a su sigilo, sensores y otras capacidades. Aviones como el F-15 y F-16 de la Fuerza Aérea y el F/A-18 de la Marina son “de cuarta generación”. Rusia y China también están desplegando y mejorando sus aviones de combate de quinta generación, el Su-57 y el J-31, respectivamente.

Los aviones de quinta generación de los EE.UU. son expertos en difundir una visión más detallada del espacio de batalla a los aviones más antiguos, aumentando la “capacidad de supervivencia” de los primeros en combate. La flota del F-35 también tiene lo que se llama un enlace de datos avanzado multifunción o MADL, para recopilar y compartir información con otros F-35. Esa fusión de datos de sensores, – y la capacidad de distribuirlo con aviones aliados-, permite que el F-35 sirva como “mariscal o jefe” durante un conflicto. “Lo oyen tanto los F-15 Eagles como los F/A-18 del Cuerpo de Marines”, dijo Billie Flynn, piloto de pruebas del F-35 en Lockheed Martin, que también pilota el F-22. “Mantenemos nuestras propias fuerzas mucho más comprometidas y aumentamos la capacidad de supervivencia”.

F-35

“Lo bueno de tener el Link 16 y MADL a bordo y la fusión del sensor es la cantidad de conciencia situacional que tiene el piloto”, dijo el año pasado el teniente coronel George Watkins, comandante de escuadrón, en una declaración de la Fuerza Aérea. “Puedo ver toda la guerra, y donde están los otros involucrados, desde una perspectiva general. Eso me hace mucho más efectivo”.

“Ya no tenemos datos”, dijo Flynn, un ex comandante de escuadrón de la fuerza aérea canadiense. “Tenemos conocimiento”.

Sin embargo, cuando se trata de hablar entre ellos, los pilotos de los F-22 y F-35 actualmente deben usar enlaces de voz seguros. Este arreglo temporal ha funcionado hasta ahora en el entrenamiento y el combate simulado, dijo Flynn.

Mantener la relevancia del F-22 ha sido un esfuerzo de 15 años. La Fuerza Aérea estableció un programa de modernización en 2003, con 10 actualizaciones y mejoras únicas. Hasta la fecha, el programa ha adjudicado contratos por un total de 12.900 millones de dólares, según una auditoría del inspector general del Departamento de Defensa sobre la modernización del F-22 publicada el mes pasado. La oficina del inspector general criticó el desarrollo de software de la Fuerza Aérea y las estrategias de contratación.

“Siempre estamos trabajando en formas de mejorar la conectividad dondequiera que la misión requiera compartir información adicional”, dijo el mayor Ken Scholz, portavoz de la Fuerza Aérea, en un correo electrónico. “Además, el F-35A y el F-22 son activos muy complementarios, particularmente en áreas altamente disputadas”.

F-22 Raptor

Aún así, la Fuerza Aérea no planea solucionar el problema de comunicaciones hasta el 2023, cuando la flota del F-22 está programada para obtener el mismo sistema Tac Link 16 que tienen actualmente los F-35.

Aunque estos dos aviones tienen mucho camino por recorrer hasta que compartan los mismos sistemas de comunicaciones y sensores, hay al menos una cosa que ya tienen en común: son destructores de presupuesto. El F-22 es el avión más caro del arsenal estadounidense, en términos de coste por hora de vuelo; el programa terminó costando a los contribuyentes más de 330 millones de dólares por unidad.

Los costes de operación y mantenimiento del F-35 también han crecido enormemente. Es posible que la Fuerza Aérea tenga que recortar casi 600 aviones de su orden prevista de 1.763 si los costes de mantenimiento no pueden reducirse en más de un tercio. También se enfrenta a unos costes anuales de mantenimiento de casi 4.000 millones de dólares para una flota de cazas que probablemente superará 1.000 millones de dólares en mantenimiento hasta 2070 en las tres ramas de servicio.

Mientras tanto, Lockheed y otros expertos están trabajando en soluciones a corto plazo para los problemas de comunicación del F-22. A más largo plazo, a la Fuerza Aérea le gustaría encontrar una forma de extender el perfil de ocultación existente a sus sistemas mejorados de comunicaciones y radar, dijo Rockwell.

Justin Bachman, Bloomberg News

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