Los drones de Turquía llegan en estos días en todos los tamaños.

Turquía está desarrollando una variedad cada vez mayor de vehículos aéreos no tripulados armados, que van desde los grandes, de alto vuelo y cargados de bombas, hasta los muy pequeños, de bajo vuelo, que pueden formar enjambres mortales.

En los últimos años, Turquía ha desarrollado una impresionante industria local de aviones teledirigidos partiendo desde cero. Los drones armados Bayraktar TB2 y Anka-S construidos por Turquía han demostrado su eficacia en combate en operaciones en Siria, Iraq y en lugares tan lejanos como Libia.

Ankara está construyendo actualmente una variedad de aviones teledirigidos grandes y pequeños que cumplirán una multitud de funciones diferentes para el ejército turco.

En el mes de septiembre, el avión teledirigido Aksungur, construido por las Industrias Aeroespaciales Turcas (TAI), completó un vuelo de prueba de 28 horas de duración. Según la TAI, el turbohélice llevaba bajo sus alas 12 misiles guiados MAM-L (Smart Micro Munition) de fabricación turca, una carga útil mucho mayor que la que puede llevar el Bayraktar TB2 o el Anka-S.

Los misiles MAM-L pesan 22 kilogramos y pueden alcanzar objetivos hasta a 14 kilómetros de distancia. También pueden ser equipados con diferentes tipos de ojivas, desde explosivos de alta potencia hasta ojivas especializadas en blindaje de tanques. Los misiles demostraron su valor en la campaña de drones de febrero-marzo contra las fuerzas terrestres sirias en la provincia de Idlib, cuando los aviones teledirigidos turcos Bayraktar TB2 y los drones Anka-S los utilizaron con éxito contra varios tanques y otros vehículos sirios.

Según se informa, el Aksungur se convirtió en el primer avión teledirigido que lanzó una bomba de uso general Mark 82 conectada a un equipo de guía Teber de fabricación turca, que convierte las bombas convencionales “tontas” en bombas “inteligentes” guiadas con precisión.

El vehículo aéreo no tripulado Aksungur, diseñado y producido por Turkish Aerospace Industries (TUSAS), es visto en Ankara, Turquía, el 17 de septiembre de 2020.

El próximo avión teledirigido turbohélice Bayraktar Akinci de Turquía también es bastante grande, con una envergadura de 65 pies (20 m), y también puede transportar municiones MAM-L, así como bombas convencionales más grandes del tipo de las que llevan los cazas turcos, como la Mark 82, e incluso misiles de crucero Roketsan SOM de largo alcance lanzados desde el aire por Turquía.

Se espera que el Akinci se convierta en el “principal vehículo aéreo de Turquía para tareas de adquisición de objetivos de inteligencia-vigilancia (ISTAR) y mando-control-comunicación (C3) en la próxima década”.

Bayraktar Akinci Attack Unmanned Aerial Vehicle (TIHA), desarrollado por Baykar, se ve durante Turquía El evento más grande de tecnología y aeroespacial TEKNOFEST Estambul, en el Aeropuerto Ataturk, Estambul, Turquía, el 17 de septiembre de 2019

El fabricante de armas turco Roketsan está construyendo un nuevo misil superficie-superficie, el TRGL-230 de 230 mm. Los aviones teledirigidos como el Akinci designarán objetivos para el TRCL-230.

Complementando estos grandes drones de turbohélice hay drones de cuatro cabezas mucho más pequeños que probablemente resultarán letales en un combate más cercano.

Tomemos como ejemplo la munición Kargu-2 para merodear. El quad-cóptero ligero de 15 libras está diseñado para operar en enjambres de 20, que pueden abrumar y devastar sus objetivos. El ejército turco está adquiriendo 500 de estos llamados “kamikazes” o aviones teledirigidos “suicidas” en un futuro próximo.

Los operadores pueden recuperar estos pequeños aviones no tripulados si no pueden localizar ningún objetivo para utilizarlo en otro momento. Además, pueden ser equipados con tres tipos diferentes de ojivas, una ojiva básica de alta fragmentación explosiva, una ojiva cargada con forma y una ojiva termométrica para ataques contra objetivos enemigos en espacios cerrados.

Al igual que otras municiones avanzadas para merodear, el Kargu-2 puede operar de forma autónoma utilizando algoritmos de ordenador, permanecer en el aire durante 30 minutos y alcanzar velocidades de hasta 90 millas por hora. Se informa que los drones también poseen tecnología de reconocimiento facial, lo que los hace potencialmente efectivos para localizar, identificar y luego asesinar independientemente a individuos seleccionados.

Turquía ha tomado como objetivo a altos miembros del grupo del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) utilizando aviones teledirigidos con un éxito considerable desde 2018, cuando demostró por primera vez que tenía esta capacidad. Los Kargu-2, especialmente los que operan en enjambres, podrían hacer que esta campaña de asesinatos fuera aún más mortífera, dada la capacidad del avión teledirigido de buscar a miembros individuales del PKK en sus reductos montañosos en el Kurdistán iraquí y potencialmente incluso dentro de cuevas también.

Además de los Kargu-2, Turquía también está desarrollando otra munición minúscula y superligera para merodear llamada Alpagu. Este dron puede ser transportado y operado por un solo soldado en el campo de batalla, o varios pueden ser transportados en múltiples lanzadores acoplados a vehículos blindados.

“El Alpagu se distingue por su estructura ligera, su velocidad de inmersión, su baja sección transversal de radar y su capacidad para hacer daño puntual a objetivos importantes de gran valor”, afirmaba un informe en la prensa estatal de Turquía.

Se prevé que el Alpagu entre en servicio en el ejército turco a finales de 2020 y su fabricante ya está anticipando el desarrollo de sucesores más rápidos y de mayor alcance.

Estos numerosos drones próximos demuestran acertadamente cómo las capacidades de Turquía en este campo son cada vez más sofisticadas y suponen una amenaza cada vez mayor para sus diversos adversarios.

Paul Iddon

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