Los F-22 realizan los primeros ataques aéreos a laboratorios de drogas en Afganistán.

La Fuerza Aérea ha enviado a Afganistán al avión furtivo F-22 Raptor para su primera misión operativa contra los laboratorios de drogas talibanes, informó el lunes el Departamento de Defensa. En el ataque se destruyeron ocho instalaciones de producción de opio en la provincia de Helmand.

En una operación aérea combinada, a los F-22 se unieron los B-52 Stratofortress y los aviones de ataque ligeros A-29 Super Tucanos de la Fuerza Aérea Afgana para llevar a cabo una misión de ataque amplia –llamada nueva campaña ofensiva- contra la fuente de ingresos de los talibanes, dijo el general John Nicholson, comandante de la misión Resolute Support liderada por la OTAN y Estados Unidos en Afganistán.

La operación marcó el primer acto del F-22 para realizar ataques aéreos en Afganistán. El caza furtivo altamente avanzado tiene capacidades que superan con mucho lo que debería haber sido necesario para destruir un objetivo talibán, lo que generó dudas sobre por qué se seleccionó esa plataforma.

Durante una sesión informativa por teleconferencia desde Kabul, Nocholson informó que el Raptor “fue utilizado por su habilidad para descargar municiones de precisión, en este caso, una bomba de 250 libras, de pequeño diámetro, que causa la mínima cantidad de daño colateral”.

El objetivo también fue una instalación de producción de drogas en Musa Qala. Durante el ataque se destruyeron solamente dos estructuras de las varias que había dentro del complejo para evitar daños colaterales, dijo Nicholson.

Los ataques se lanzaron desde la Base Aérea de Al Dhafra en los Emiratos Árabes Unidos, lugar en los que se encuentran los aviones de quinta generación para sus operaciones en el Medio Oriente.

 

La misión contó con la ayuda para el reabastecimiento de combustible con los aviones KC-10 y KC 135, y una plataforma ISR de comando y control, manifestó el portavoz del Comando Central de las Fuerza Aéreas.

Las operaciones en curso reflejan cómo el ejército estadounidense ha cambiado sus tácticas desde agosto, cuando el presidente Donald Trump aprobó ampliar las disposiciones bajo las cuales las fuerzas estadounidenses podrían atacar a los talibanes y a otros grupos militantes en Afganistán, dijo Nicholson. Antes, las fuerzas estadounidenses solo podían atacar en defensa de las fuerzas afganas. Estas nuevas disposiciones nos permiten atacar al enemigo para eliminar sus flujos de ingresos. Nicholson dijo que las agencias de inteligencia de los EE. UU. estiman que los talibanes ganan unos 200 millones de dólares al año por la producción de opio en Afganistán.

El general declinó comentar cuántos aviones estadounidenses habían participado en la operación o cuántas instalaciones tenían intención de atacar aunque se estima que en suelo afgano puede haber alrededor de 400 a 500 instalaciones de producción de opio.

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