Los futuros aviones de guerra canadienses siguen en la cuerda floja.

El pasado mes de febrero, la Real Fuerza Aérea Canadiense recibió sus dos primeros aviones F/A-18 Súper Hornet de los 18 previstos de compra a Australia para hacer frente al envejecimiento de sus CF-18 adquiridos en los años ochenta.

“La flota de aviones de combate es esencial para que la Real Fuerza Aérea Canadiense pueda seguir  cumpliendo su misión y garantizar la seguridad de los canadienses y de Canadá”, declaró el Ministro de Defensa de Canadá, Harjit Sajjan. Pero, ¿son suficientes? Tal vez no, de acuerdo con el informe publicado esta semana por el Comité Permanente de Cuentas Públicas de la Cámara de los Comunes.

Actualmente, la Real Fuerza Aérea Canadiense está luchando para mantener su compromiso operativo con el NORAD, el [Comando de Defensa Aeroespacial de América del Norte] y con la OTAN. Eso es por al menos dos razones que no se habían previsto.

La primera es la capacidad. En 2010, el gobierno canadiense anunció la adquisición de 65 aviones de combate F-35A de quinta generación del fabricante estadounidense Lockheed-Martin. Además, como se hablaba de retirar los CF-18 del servicio para 2020, se consideró que no tendría sentido gastar dinero para modernizarlos.

Sin embargo, el procedimiento de compra del F-35A se atascó, especialmente a nivel político. Y finalmente se abandonó en favor de una licitación para la adquisición de 88 nuevos aviones. Pero todavía esta licitación no se ha lanzado, y sus términos no se conocerán hasta finales de la primavera de 2019.

Para conectar y liberar la flota CF-18, el Ministerio de Defensa de Canadá anunció su intención de comprar18 aviones F-18 Súper Hornets a Boeing. Más tarde, debido a la disputa comercial entre el gobierno de Ottawa y el fabricante estadounidense sobre los aviones civiles Bombardier Serie C, el acuerdo de compra se paró. Así que, como último recurso, se decidió recurrir a Australia en busca de aviones de combate F/A-18 Súper Hornets de segunda mano. Todo esto por 471 millones de dólares canadienses, a los que hay que añadir otros 558 millones más, para que estas aeronaves estén operativas hasta el 2032.

Pero la Real Fuerza Aérea Canadiense no podrá evitar tener que extender la vida útil de sus 76 CF-18 hasta 2032, lo que exigirá un “controlar regularmente la fatiga de los aviones y realizar un mayor número de horas de mantenimiento para cada uno de ellos”, señala el informe parlamentario.

“Se proyecta que costará alrededor de unos 1.200 millones de dólares canadienses. Esta cantidad no incluye el coste de mejorar la capacidad de combate. Sin esta mejora, los CF-18 serán menos efectivos para enfrentarse a los adversarios, lo que llevará a una reducción del papel de la fuerza de combate y comprometerá la capacidad de Canadá para contribuir a las operaciones de NORAD y de la OTAN ” agrega el documento.

Sin embargo, tener aviones es una cosa… Todavía se necesitan suficientes pilotos y técnicos calificados para volarlos. En este punto, la Royal Canadian Air Force se enfrenta a un grave problema.

El informe parlamentario incluye cifras ya adelantadas el año pasado por la Oficina del Auditor General [OAG]. “La Real Fuerza Aérea Canadiense perdió 40 pilotos de combate calificados en el año 2018 y entrenó solo a 30 nuevos. Desde entonces, otros 17 pilotos de combate se han marchado o han manifestado su intención de hacerlo”, señala. Y la escasez también afecta a los técnicos experimentados, lo que lleva a un “aumento en el número medio de horas de mantenimiento, que empeorará con el envejecimiento de la flota”.

Laurent Lagneau

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