Navantia puja por contratos militares en cuatro concursos internacionales

A la oferta de los tres patrulleros de Marruecos se suma la propuesta de 20 fragatas para Estados Unidos, la renovación de la flota de la India y dos buques para el Reino Unido

La empresa pública aguarda también que Defensa autorice la obra de dos buques de transporte militar para el Ejército español y el séptimo BAM

La propuesta que ha recibido Navantia de Marruecos para construir tres patrulleros de la clase Avante se suma a la oferta comercial que ha desplegado la empresa pública española en los tres últimos años y de la que espera recoger sus frutos a lo largo de 2020.

Navantia está presente en varios concursos internacionales. Así, puja por la construcción de 20 fragatas FFGX para Estados Unidos y ha presentado oferta para la renovación de la flota que plantea el Gobierno de la India, que incluye la incorporación de seis nuevos submarinos y cuatro buques anfibios (LPD), similares al ‘Juan Carlos I’ de la Armada Española. Además, pelea también por un contrato de la Marina Real inglesa para la construcción de dos buques logísticos, aunque este último concurso se ha paralizado temporalmente a la espera de la evolución del Brexit.

Al margen de los concursos internacionales, los astilleros españoles aguardan a que el Ministerio de Defensa español resuelva sus planes de futuro y adjudique la construcción de dos buques de transporte militar y el séptimo BAM para apoyo a submarinos.

Este panorama es una inyección de esperanza para la compañía española después del año ‘horribilis’ que pasó en 2018 tras quedar apeada a última hora del concurso para la construcción de las nueve fragatas de Australia. Cabe recordar que Navantia era finalista en este concurso naval. También perdió las opciones de llevarse el gato al agua en el concurso para la construcción de 15 fragatas para la Marina de Canadá. Igualmente, la compañía se retiró del programa de las cuatro corbetas que demandaba el Gobierno de Brasil en el denominado programa Tamandaré.

Los fracasos en el plano internacional los enmendó con el arranque en enero de 2019 de la obra de la cinco corbetas saudíes que se construyen en el astillero de San Fernando y con la puesta en marcha del proyecto español de las fragatas F-110, que se desarrolla en el astillero de Ferrol. También ha salido adelante con los proyectos offshore que ha logrado arrancar entre 2018 y 2019 en los astilleros de Fene y Puerto Real.

La propuesta de Marruecos está encima de la mesa de Navantia y sus ingenieros ya trabajan en ella. No está decidido que la empresa española vaya a construir estos tres patrulleros, muy similares a los cuatro Buques de Vigilancia del Litoral (BVL) que fabricó en el astillero de San Fernando en 2005 para el gobierno de Venezuela, entonces presidido por Hugo Chávez. El coste de los tres barcos ronda los 260 millones de euros y la operación está pendiente solo del visto bueno del rey Mohamed VI. Pero la negociación se desarrolla en plena polémica por la iniciativa de Rabat para delimitar sus aguas territoriales, que afecta a Canarias. El contrato está pendiente de la iniciativa del gobierno marroquí de delimitar el espacio marítimo.

El tipo de patrulleros de altura que demanda Marruecos están diseñados para la vigilancia del litoral y tareas de salvamento y disponen de cubierta para helicópteros. Por sus características, resultan adecuados para evitar la salida de pateras con migrantes irregulares.

Sin embargo, donde Navantia tiene puesto el ojo es en el contrato norteamericano. Se trata del concurso abierto en Estados Unidos para la obra de 20 nuevas fragatas para la US Navy. El astillero español participa en este proyecto naval junto a la norteamericana Bath Iron Works, del grupo General Dynamics, y la oferta que presenta está basada en las F-100 de la Armada española.

Navantia compite con otras cuatro empresas en este concurso, que se resolverá a lo largo de 2020. La empresa que preside Susana de Sarriá fue preseleccionada con otras cuatro en el concurso para presentar los diseños a la US Navy. Compite con las estadounidenses Huntington Ingalls, Lockheed Martin, Austal USA y General Dynamics, y la italiana Fincantieri.

 Varapalos de Canadá y Australia

Ante estas expectativas, Navantia ha optado por abrir oficina propia en Washington con el fin de favorecer contactos y mantener relaciones tanto comerciales como administrativas para difundir su oferta. La nueva oficina se inauguró en febrero de 2019 al tiempo que el gobierno norteamericano eligió el diseño de Navantia como favorito.

Pero Navantia ha llegado al final del concurso norteamericano tras sufrir dos importantes varapalos. El 29 de junio de 2018 perdió toda opción con Australia para llevarse el concurso y construir nueve fragatas para su Marina. La inglesa BAE Systems fue la elegida a pesar de que la oferta de Navantia era la favorita. La decisión del gobierno australiano tuvo mucho que ver con la salida de Reino Unido de la Unión Europea. El Brexit ha cerrado filas en favor de los países que integran la Commonwealt y, finalmente, Australia ha aparcado sus intereses con España para aliarse con Reino Unido en los grandes negocios internacionales.

El segundo revés lo sufrió Navantia en octubre de 2018 cuando la Armada de Canadá adjudicó también a la compañía británica BAE Systems la construcción de sus futuras fragatas, doce unidades en total. Navantia participó en el concurso en alianza con Saab Australia, mientras que BAE Systems lo hizo con la estadounidense Lockheed Martin. En la lista corta del concurso también participó la danesa Stganflex.

Pero las opciones de Navantia en el mercado internacional siguen abiertas con su incorporación a última hora al concurso abierto por el gobierno de la India para la construcción de seis submarinos. Navantia se sumó en julio de 2019 al concurso abierto por el país asiático para designar al socio extranjero de los astilleros indios que se encargarán de construir los sumergibles, dentro de un plan ambicioso para aumentar su flota. Igualmente, Navantia presentó en 2018 una oferta para construir cuatro buques anfibios para la Marina de India. La oferta de los astilleros españoles está inspirada en el buque LHD de la Armada española ‘Juan Carlos I’. Navantia participa, junto al astillero local Larsen & Toubro, en el diseño y construcción de cuatro unidades anfibias con capacidad de portaeronaves. El Gobierno de India sigue adelante con el concurso internacional para la construcción en astilleros nacionales de cuatro buques de estas características. Navantia se encuentra en la lista final para lograr este contrato y compite con la francesa Noval Group, que ha exhibido uno de los buques de asalto anfibio de la clase Mistral. El contrato se estima en unos 3.000 millones de dólares.

Otro de los concursos a los que opta Navantia es a la construcción de tres buques logísticos para la Marina Real inglesa. Precisamente, Navantia presentó en Londres en septiembre de 2019, junto con su socio británico BMT, su propuesta de barco para el programa de diseño y construcción de dos buques logísticos (FSS), que realizarán el aprovisionamiento en la mar de la flota. Navantia aporta en este concurso su experiencia en la construcción de buques de similares prestaciones (Armada española y Armada australiana), mientras que BMT aporta unas capacidades de diseño ya probadas.

 Pese a todo, el Ministerio de Defensa de Reino Unido decidió en noviembre paralizar la licitación de los tres buques logísticos FSS para la Royal Navy a la espera de la evolución del Brexit.

Javier Rodríguez

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