Noruega estudia reemplazar sus carros de combate Leopard 2A4NO.

El ejército noruego parece decidido a adquirir un nuevo carro de combate para el año 2025, según revela un informe anual que detalla las adquisiciones de defensa del país para los próximos ocho años.

Formalmente abandonado el pasado mes de junio, el Proyecto 5050 para la modernización de la treintena de leopardos aún en funcionamiento, no había sido objeto de ninguna decisión sobre el futuro de este componente. La única certeza es que una capacidad blindada reducida se mantendría hasta 2025, momento en el que Oslo debería elegir entre la adquisición de un nuevo tanque o una solución provisional. Mientras tanto, la defensa noruega destinará entre siete y veinte millones de euros de aquí al 2024 para mantener y conservar su flota.

Nueve meses después, las reflexiones sobre este tema parecen haber llegado a un acuerdo coincidiendo con la primera opción, es decir, la que favorece la compra de una nueva plataforma. “El ejército noruego mantendrá tres batallones mecanizados, todos equipados con un moderno tanque de combate. Se está llevando a cabo un estudio conceptual, que evaluará, entre otras cosas, la cantidad de vehículos necesarios y sus capacidades”, afirma el informe de la Defensa Noruega.

Apenas mencionado en 2018, este proyecto cuenta ahora con un primer tramo presupuestario de 400 a 800 millones de euros, y una fecha de 2025. Es un poco pronto para considerar la opción de un posible MGCS, pero lo suficientemente bueno para favorecer la continuidad optando por un Leopard 2 en el último estándar más moderno. Esta posibilidad se ve reforzada por el proyecto para desarrollar un nuevo detonador programable para la munición de 120 mm y por la sustitución de los tanques AVBL Leguan por un sistema más moderno montado sobre un chasis de Leopard 2.

Así que, tanque nuevo o no, una vez eliminada la parte asignada al costoso programa F-35, la fuerza de tierra se mantiene en el último lugar de la lista de inversiones por componente, reteniendo solo el 21% de las finanzas totales previstas. “La adquisición del nuevo caza F-35, submarinos y un avión de patrulla marítima es una prioridad. Las reducciones en algunos proyectos ofrecen la oportunidad de invertir en sistemas nuevos, modernos y vitales”, explica el documento.

Evidentemente, estas reducciones no se detallan en el documento y deberán combinarse en el futuro, en vista del sinuoso rumbo adoptado por la curva  presupuestaria para las inversiones terrestres. Modificado constantemente, también se ve debilitado por una disminución del régimen que no solo aumenta, sino que también se pospone frecuentemente “hasta el año siguiente” (es decir, hasta el 2020 en este caso). Si esta estrategia continúa, este “declive presupuestario” podría conducir a una segunda ralentización prevista para el 2024. No hace falta decir que la combinación de ambos conduciría a una drástica reducción de la financiación anual. Y amenazaría de inmediato sobre un programa que se suponía que cristalizaría un año después.

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