Otro submarino en cuarentena: ningún lugar está fuera del alcance del coronavirus.

Los submarinos hacen muy bien el distanciamiento social. En una patrulla, un submarino nuclear puede estar sin contacto físico con el mundo exterior durante meses. Sin embargo, según se ha informado toda la tripulación de un submarino ruso ha sido puesta en cuarentena después de un contacto indirecto con un caso confirmado de COVID-19. Y hoy, según informes, también un submarino holandés ha sufrido un destino similar, en este caso la nave ha sido llamada de regreso a la base porque ocho de sus tripulantes tienen el virus.

The Barents Observer, un medio de comunicación especializado en la región del Ártico, informó el sábado que un submarino ruso estaba en cuarentena, citando una publicación de noticias en ruso, B-port. El barco llamado, Orel (águila), es un submarino de misiles de crucero clase Oscar-II que cuenta con dos reactores nucleares a bordo y 72 misiles de largo alcance.

Lógicamente los submarinos no pueden estar en el mar para siempre, el Orel tiene su base en Zapadnaya Litsa, una remota “ciudad cerrada” en el norte del Ártico de Rusia. Muy pocas personas pueden ir y venir a ese lugar, pero solo se necesita una persona para la propagación del virus. Según los informes, la situación fue causada por un civil que visitó el barco. El funcionario había estado en contacto con alguien que luego se confirmó que tenía el virus. Así que en esta etapa parece que la cuarentena es precautoria. No se ha informado si el barco estaba en el puerto cuando se realizó el descubrimiento. Aparentemente, y por precaución, otro submarino cercano y la tripulación de un taller flotante también han sido puestos en cuarentena.

Tripulantes de dos submarinos nucleares rusos se dirigen a sus barcos.

Los peligros de un brote de coronavirus a bordo de un submarino mientras está patrullando sólo pueden ser especulativos. Esta clase de submarino tiene una tripulación de más de 100 personas, similar a la de los barcos de la Marina de Estados Unidos. Incluso en un submarino tan grande, la tripulación vive pegada junto a los demás. Tocan las mismas barandillas y asideros mientras se mueven por el barco, y pasan la mayor parte de su tiempo a menos de 1 metro de la siguiente persona. Si una persona se hace a la mar con la infección del virus, las posibilidades de que se propague al resto de la tripulación en un espacio tan cerrado parecen bastante obvias.

Y aunque la tripulación es de un grupo demográfico de riesgo relativamente bajo (las tripulaciones rusas tienden a ser un poco más veteranas que sus contrapartes occidentales, pero ni mucho menos cerca de la vejez), los riesgos de casos graves parecen claros. Los submarinos tienen instalaciones médicas y tripulaciones disciplinadas, pero es probable que esto sea el escenario que temen los planificadores.

E incluso los submarinos hacen escalas en los puertos, y a veces en otros países. Estas visitas militares de rutina (y los aviones y barcos hacen lo mismo) son mucho menos visibles que el tráfico aéreo civil. Actualmente hay un gran ejercicio de la OTAN en el Atlántico. Submarinos noruegos y holandeses entraron el domingo en una base naval en Escocia para el ejercicio.

El submarino HNLMS Dolfin de los Países Bajos regresa a puerto.

No hay duda de que se están tomando precauciones, pero la idea de que los submarinos son el lugar más seguro para estar es solo parcialmente cierto. Submarinos de la Marina de EE.UU. también visitan rutinariamente la misma base y otras en el extranjero lo que conlleva una gran posibilidad de contagios.

H I Sutton

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