¿Puede Europa mantener a más de un caza de nueva generación?

El jefe de operaciones de defensa de Airbus ha pedido a las compañías europeas fabricantes de aviones de combate, unirse en un único programa, o se enfrentan a la posibilidad de que la zona caiga en la segunda división de productores mundiales de aviones de caza.

“Creo firmemente que tiene que ser una solución europea completa para un nuevo programa de combate aéreo. Dos o más soluciones diferentes no son sostenibles, y llevarán a Europa a un segundo escalón”, dijo Dirk Hoke, director ejecutivo de Airbus Defence and Space, a los periodistas en una sesión informativa previa al Salón del Aire de Farnborough en Londres el 6 de julio.

Hoke añadió que las capacidades de Europa no sobrevivirían a una competencia global si el mercado se fragmentaba aún más, una clara advertencia en un momento en que tanto el Reino Unido como el proyecto común franco-alemán, parecen dispuestos a perseguir diseños de enfrentamientos.

Actualmente, Europa cuenta con tres programas de caza de cuarta generación que siguen vendiéndose bien en los mercados internacionales; Rafale de Dassault Aviation, Typhoon de Eurofighter y Saab Gripen.

A los franceses y alemanes les gustaría que ese número se redujera a un proyecto de sexta generación, con ellos a la cabeza. Berlín y París ya han dado los primeros pasos para el lanzamiento de un caza de sexta generación alrededor de 2040. Ambos países han dejado claro que otras naciones pueden unirse, pero solo en una fecha posterior.

Los esfuerzos para crear un programa de combate conjunto franco/alemán siguen adelante fortaleciendo la cooperación en materia de defensa entre las dos naciones impulsadas por el presidente francés Emmanuel Macron y la canciller alemana Angela Merkel

Hoke dijo que el acuerdo de cooperación ofrece “una ventana de oportunidades nunca antes vista para fortalecer la cooperación europea y especialmente utilizando el eje franco-alemán”.

Hoke añadió que las conversaciones de cooperación con los británicos, y en particular con BAE Systems, podrían comenzar una vez que se hayan acordado las condiciones para la salida de Gran Bretaña de la Unión Europea. Pero resaltó que los británicos solo podrían unirse en una etapa posterior.

El punto de vista de BAE

El desafío para los países que están fuera del equipo inicial franco-alemán, es saber exactamente cuándo y cómo se les permitirá subir a bordo a otros proveedores líderes de sistemas de combate aéreo regionales, como el sueco Saab, el italiano Leonardo o los británicos BAE y Rolls-Royce.

Chris Boardman, director administrativo del grupo BAE Systems Air, reconoció que trabajar con otro país en cualquier programa de combate, es una decisión política, no industrial.

Boardman también reconoció que debería ser la OTAN el enlace que uniese este programa a los países, y no la Unión Europea

“Mi opinión personal no es dejar de lado a la OTAN; porque ¿cuál es el elemento vinculante en esto, la Unión Europea o la OTAN? Es una cuestión  fundamental de la OTAN, por lo tanto, es más probable que los miembros de la OTAN fuesen los primeros en decidir lo que quieren”.

“De este modo, no excluye a otros, y lo que es más importante, otras naciones ya han adelantado que van a estudiar nuevos programas aéreos como es el caso de Turquía con el programa TF-X.

El jefe de operaciones aéreas de BAE dijo que la experiencia apuntaba a que todavía podría haber algunos cambios en el frente de la colaboración franco-alemana antes de que el programa se consolidara.

Por su parte, el gobierno británico anunciará a mediados de julio una nueva estrategia de combate aéreo, que podría ser el punto de partida de un programa liderado por los británicos, o al menos establecerá una hoja de ruta para el desarrollo que ayude a garantizar que la industria obtenga un puesto de honor en las conversaciones, si se trata de repartir papeles en un futuro caza europeo o internacional.

Dave Armstrong, director de BAE Air para Europa e Internacional, agregó que “queremos estar en el centro de un futuro sistema de combate aéreo, queremos ser parte de un futuro caza y queremos proporcionar capacidades reales a las fuerzas aéreas”.

Los ejecutivos de BAE dijeron que la entrada de las empresas en el Typhoon y a la quinta generación de los programas F-35 en el apoyo operativo industrial, como la experiencia de planificación de misiones, les dio unos conocimientos sin igual en Europa.

The Financial Times informó a principios de esta semana que BAE Systems y la sueca Saab ya habían tenido conversaciones exploratorias sobre una posible cooperación industrial.

BAE Systems, además, está trabajando con Turquía para proporcionarle su experiencia en un avión de combate de superioridad aérea conocido como TF-X. Gran Bretaña también ha llegado a un acuerdo con Japón para estudiar una posible alianza.

Andrew Chuter

Un comentario sobre “¿Puede Europa mantener a más de un caza de nueva generación?

  • el 23 febrero, 2019 a las 21:11
    Permalink

    Incluir a la OTAN en la toma de decisiones acerca del futuro caza avanzado europeo, que será de “6ta generación” implica que EE.UU pueda inferir en el diseño y capacidades tecnológicas del mismo. Eso, evidentemente, es lo que Francia y Alemania quieren evitar. El futuro avión europeo, piensan, debe ser un desarrollo puramente europeo para Europa y el mundo. En esto existen grandes diferencias entre la prepuesta británica y el FCAS. El avión británico se ha visto beneficiado por los conocimientos tecnológicos adquiridos por BAE Systems en el desarrollo y producción de los Typhoon y F-35, como bien explica el artículo. El FCAS ha nacido con la mirada puesta en Europa y para Europa, pues los países patrocinantes reconocen haberse quedado un paso atrás desarrollando productos de excelencia, pero con conceptos tecnológicamente superados por EE.UU. Ese es precisamente el escalón tecnológico que el FCAS quiere recuperar para Europa (al menos Europa central). El Tempest británico se ha nutrido del F-35 y ha nacido cosmopolita. Se encuentra, incluso, un paso adelante del FCAS. Está conceptualmente definido, pero se trata de un avión de combate avanzado, mientras que el FCAS es una aeronave pensada para actuar como un componente de un sistema de armas más grande, que comprende drones auxiliares y enlaces satelitales entre otros elementos. El Tempest ha sido concebido tecnológicamente por BAE Systems, pero desde una etapa temprana ha invitado a Rolls Royce y a Saab de Suecia a unirse al proyecto y se encuentra en proceso de negociaciones con Leonardo de Italia, encabezando un grupo industrial capaz de llevarlo a un producto realizable. Asimismo, podría absorber el proyecto TF-X turco, ya que la nación euroasiática ha buscado precisamente al gigante británico para coparticipar en su propio proyecto de avión de combate avanzado. También podría asociarse Japón, que ha emprendido el estudio de un avión de combate furtivo a partir del prototipo Mitsubishi ATD-X Shinshin y busca lenta pero decididamente nuevas alternativas de asociación más allá de empresas norteamericanas. El Tempest seguramente va a seguir adelante por más que el FCAS se convierta en realidad. Será un proceso complejo unir ambas iniciativas en un solo concepto, que se convierta en la aeronave de combate europea del cuarto decenio, que también sea una alternativa viable a otras naciones interesadas en obtener aviones de combate de características similares, y conformar a grupos industriales que empiezan a tener forma definida y que se anuncian, al menos por ahora no sólo como rivales, sino también observar que sus objetivos tecnológicos pueden coincidir, pero sus proyectos actuales (que aún no se han visto reflejados en prototipo alguno) responden a concepciones operativas muy distintas. Quizá Europa esté en un momento en que pueda definitivamente renunciar a sus necesidades y ambiciones individuales y construir un proyecto europeo para Europa y el mundo (y con el mundo?) que sea acorde a las necesidades y que además de resultar económicamente factible y rentable, posicione a Europa en el lugar que merece y que, hoy por hoy, se encuentra un peldaño por debajo de sus aliados norteamericanos. Ambos proyectos (Tempest y FCAS) son en realidad una reacción a tal situación, pues el F-35 constituye una especie de agujero negro capaz de tragarse todos los recursos económicos e industriales de aquellos que están involucrados en el proyecto, y que, además, los estrategas de la OTAN pretenden convertirlo en el vehículo aéreo estándar. El F-35 puede elevar notablemente el potencial de las FA que lo utilicen, pero también produce una enorme dependencia de la casa matriz (o sea EE.UU) para todos los desarrollos actuales y futuros, y ese fenómeno no es una alternativa que Europa pueda soportar permanentemente.

    Respuesta

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.