Qatar firma un contrato de compra por 24 aviones de combate Eurofighter Typhoon.

Después de comprar 12 aviones franceses Rafale EQ/DQ adicionales y una nueva opción para otros 36,  el pasado domingo Qatar firmó un contrato de compra con BAE Systems por 24 Eurofighter Typhoon por un valor aproximado de 6 billones de libras esterlinas. El contrato fue firmado entre el ministro de Defensa británico Gavin Williamson y su homólogo de Qatar, Khaled bin Mohammed el Attiyah.

En un comunicado de prensa BAE Systems informa que estos 24 aviones deberán entregarse a la Qatar Emir Air Force (QAEF) a partir de 2022, mientras que el primer pago deberá ser abonado por Doha, a mediados de 2018.

Además de proporcionar los aviones, el contrato también prevé el apoyo de la flota en Qatar, la entrega de los equipos y la capacitación y formación del personal relacionado con este avión, (pilotos, navegantes, ingenieros, especialistas, distribuidores, etc) por otra parte, el contrato también prevé la entrega de las armas asociadas con el Typhoon qatarí como los misiles aire-tierra, misiles aire-aire de largo alcance METEOR, y bombas de aire-tierra láser guiadas Paveway IV.

Además de vender el avión y capacitar a los usuarios, la firma de este acuerdo también prevé intercambios y una mayor cooperación entre la Royal Air Force y la Fuerza Aérea del Emir de Qatar. De hecho, el gobierno de Qatar explica en una declaración que se establecerá un Escuadrón Operativo Conjunto (JOS).

Este escuadrón conjunto estaría compuesto por personal británico y qatarí y debería ser capaz de “abordar todas las operaciones de combate aéreo mientras proporciona entrenamiento de combate a los pilotos británicos y qataríes”. Se explica que este escuadrón “jugará un papel importante en una situación operativa y proporcionará seguridad durante la Copa Mundial de futbol en 2022”, que se celebrará en Qatar.

Este contrato se produce después de una declaración de intenciones entre Londres y Doha el 17 de septiembre de 2017. Michael Fallon, entonces Ministro de Defensa en el Reino Unido, dijo que era el “primer gran contrato de defensa con Qatar”, uno de los socios estratégicos del Reino Unido.

Sin embargo, esta serie de contratos plantea muchas dudas sobre las intenciones de Qatar, un estado pequeño pero rico de 11.571 kilómetros cuadrados en la Península Arábiga. De hecho, la Fuerza Aérea del Emir de Qatar es hoy una pequeña fuerza aérea, ya sea por el número de aviones que la componen, como por su infraestructura.

La compra de diversos tipos de aviones como el Rafale, el F-15EQ Strike Eagle o el Typhoon implica cambios profundos en esta institución al tener que construir infraestructuras distintas para la operación diaria con estos nuevos vectores.

Después de la etapa de selección del personal, será necesario que los pilotos se formen en diferentes países (Francia, por el Rafale, EE.UU. para el F-15EQ y el Reino Unido para el Typhoon), que necesariamente complica el plan de estudios e implica mayores costes.

Finalmente, también se plantea la cuestión del coste a largo plazo, ya que Qatar tendrá que equipar, mantener y modernizar tres flotas diferentes, aunque solo sea en términos de aviones de combate, un coste importante incluso para los países más ricos. Un coste que complica la organización y la logística ya que cada avión de combate tiene sus propias estructuras y su propio equipo, armamento, etc.

Esta política de Qatar, sin embargo, tiene al menos dos ventajas. La primera es el establecimiento de relaciones estratégicas con los países interesados. Una solución interesante para Qatar ya que todavía se enfrenta a un embargo impuesto por Arabia Saudita, los Emiratos Árabes Unidos, Bahréin y Egipto.

La segunda ventaja es evitar la dependencia total de un solo país y el mismo proveedor de equipo militar. Aunque Qatar no es intervencionista, también podría llevar a cabo operaciones militares que fueran, directa o indirectamente, en contra de los intereses de uno de los países proveedor. En este caso, la suspensión de la ayuda y la entrega de equipos a una de las tres flotas no detendría los movimientos de la fuerza aérea, ya que aún tendría dos flotas para poder operar.

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