Raytheon recibe 260 millones de dólares por la venta de 196 misiles crucero Tomahawk.

Raytheon ha recibido un pedido de 196 misiles del sistema de lanzamiento vertical Tomahawk Block IV, por parte de las marinas de Estados Unidos y del Reino Unido, por un importe de 260 millones de dólares. En dicho pedido se incluyen piezas de repuesto del misil y apoyo técnico al Gobierno de Reino Unido.

En un comunicado emitido el pasado viernes por el Departamento de Defensa estadounidense, se espera que las entregas se completen antes de agosto de 2019. El contrato combina las compras bajo el programa de Ventas Militares Extranjeras.

El Tomahawk puede ser lanzado desde un barco o submarino, y es capaz de volar en un espacio aéreo fuertemente defendido, a más de 1.000 millas de distancia, para llevar a cabo ataques precisos contra objetivos de alto valor con un mínimo daño colateral. El lanzamiento del arma desde una distancia tan larga ayuda a mantener con vida a soldados o pilotos de combate.

La última variante del Tomahawk Block IV incluye un enlace de datos satelitales bidireccional que permite que el misil se retrase en vuelo para programar objetivos alternativos. El diseño del Bloque IV se inició como un esfuerzo de ahorro de costes y mejoras de su capacidad respecto a bloques anteriores.

En abril de 2017, los destructores de Marina estadounidense lanzaron 59 misiles de crucero Tomahawk contra objetivos situados en una base aérea siria.  En 2014, un destructor de la Armada de los EE.UU. y un crucero de misiles guiados, lanzaron 47 Tomahawk en un ataque contra el grupo terrorista del Estado Islámico en Siria.

Con diferencia, la mejora más interesante de los Tomahawk ha sido equiparlos para participar en la red de guerra centralizada, de modo que cada misil sea capaz de usar los datos de múltiples sensores facilitados por (aviones, satélites, soldados, tanques, barcos) para encontrar su objetivo. También puede enviar los datos de sus sensores a otras unidades operativas. Esto será parte de la fuerza conectada a una red prevista por el Pentágono.

Los Tomahawk tácticos están equipados con una cámara de televisión para la observación de campo de batalla, que permite evaluar el daño al objetivo y remitir el misil a un objetivo alternativo, cambiando su dirección en el último momento del ataque.  Además el misil puede enviar datos sobre su estado operativo, posición, altitud y velocidad.  La Marina de Estados Unidos empezó a usar esta nueva característica del misil a finales de 2004.

Los misiles Tomahawks son difíciles de interceptar, debido a su pequeño tamaño, su reducida sección transversal de radar y su vuelo a baja altitud operativa.

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