Rusia refuerza la construcción de una defensa antimisiles en las islas Kuriles en disputa con Japón.

Moscú está planeando aumentar sus capacidades de defensa contra misiles para 2020, incluso en las islas en disputa frente a Hokkaido, en el norte de Japón, según un documento interno del gobierno ruso presentado el domingo, en una medida que probablemente perjudicará los esfuerzos de ambas naciones por intensificar las conversaciones sobre la conclusion de un tratado de paz de posguerra.

El plan indica que Rusia le da importancia estratégica a las islas en la defensa del Mar de Ojotsk y su bastión de fuerza nuclear, así como en la lucha para contrarrestar la creciente presencia militar de Estados Unidos en la zona para hacer frente a la amenaza de Corea del Norte.

Japón y Rusia buscan impulsar las conversaciones sobre el tratado de paz, ya que el primer ministro japonés, Shinzo Abe, y el presidente ruso, Vladimir Putin, acordaron en noviembre acelerar las negociaciones.

Una fuente del gobierno ruso dijo que el documento obtenido por Kyodo News fue redactado poco después del verano de este año. No se sabe si el plan fue aprobado por Putin. Los medios de comunicación rusos informaron recientemente sobre el aumento previsto del número de efectivos militares en la zona.

Al establecer una línea de defensa alrededor de las islas en el Mar de Ojotsk, Rusia apunta a mantener a los buques extranjeros fuera de las aguas donde se despliegan sus submarinos nucleares, al tiempo que asegura la libre navegación de la Flota Rusa del Pacífico con sede en Vladivostok.

Según el documento, los nuevos sistemas de misiles tierra-barco llamados Bastion, con un alcance de más de 300 kilómetros, y el Bal, con un alcance de más de 130 km, se desplegarán en seis islas y en la península de Kamchatka.

En 2016 se desplegaron sistemas de misiles en Etorofu y Kunashiri, dos de las cuatro islas frente a Hokkaido que el Japón reclama.

Las dos islas, junto con Shikotan y el grupo de islotes de Habomai, se llaman los Territorios del Norte en Japón y las Kuriles del Sur en Rusia. La antigua Unión Soviética se apoderó de ellas tras la rendición de Japón en la Segunda Guerra Mundial en 1945.

Parte de Hokkaido y las islas en disputa estarán dentro del alcance de los sistemas de defensa antimisiles.

Según el plan, no se desplegarán misiles en Shikotan y Habomai, cuyo retorno por la entonces Unión Soviética se mencionó en una declaración de 1956. Abe y Putin acordaron en una reunión en noviembre avanzar en las negociaciones de un tratado de paz basado en la declaración.

Un alto funcionario del Ministerio de Defensa japonés señaló que no había necesidad de desplegar misiles en Shikotan y Habomai porque otras bases rusas en el área pueden responder a una contienda en la zona.

Rusia ha construido cuatro cuarteles para las tropas en Etorofu y Kunashiri, lo que provocó una protesta de Japón a principios de mes. Los expertos dicen que la creciente importancia militar de las dos islas dificultaría aún más su regreso a Japón.

Moscú también ha expresado su preocupación por el plan de Tokio de desplegar un sistema de defensa de misiles desarrollado por Estados Unidos, diciendo que sería difícil concluir un tratado de paz a menos que Japón explique su futura política de seguridad.

The Mainichi Daily

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