Se espera que los ingresos petroleros de Brasil impulsen el nuevo programa de buques de guerra.

El nuevo gobierno brasileño está a punto de llevar a cabo un plan para canalizar los ingresos del petróleo y el gas, hacia nuevos gastos de defensa, dejando a los constructores navales europeos con la esperanza de que el país pueda permitirse su nuevo programa de corbetas.

Destinar el 2 por ciento de las tasas de las perforaciones submarinas al ejército ha sido una política nacional durante algún tiempo, pero los gobiernos anteriores nunca la han aplicado plenamente, según afirma Eric Berthelot, quien dirige la filial brasileña del grupo francés Naval Group. Los representantes del presidente saliente, Michel Temer, fueron los primeros en aprovechar el fondo petrolero y hasta ahora se han enviado unos 650 millones de dólares a la empresa estatal Emgepron, para gestionar nuevos proyectos navales como el programa de corbetas clase Tamandaré (CCT) de 1.500 millones de dólares.

Se espera que el gobierno del presidente electo Jair Bolsonaro, un político que asumirá el cargo en enero, siga aplicando la política, según varios dirigentes de la industria en Europa. Consideran que la capacidad de Brasil para pagar el programa se observará de cerca a medida que el gobierno de Bolsonaro haga sus primeros movimientos el próximo año.

La sociedad francesa Naval Group, está compitiendo contra la alemana ThyssenKrupp Marine Systems, el astillero holandés Damen y la italiana Fincantieri. La Armada de Brasil y los cuatro licitadores se encuentran en las últimas etapas de coordinación antes de que se entreguen las propuestas previstas para el 8 de marzo. Se espera que la Marina elija un ganador a finales de ese mes, aunque también es posible que esperen a la exposición de defensa y seguridad LAAD 2019 que se celebrará en abril en Rio de Janeiro para anunciar los resultados.

El programa Tamandaré está previsto  para cuatro barcos y un programa de mantenimiento inicial de ocho años. Los buques de guerra están destinados a ayudar a proteger las ricas aguas en recursos de Brasil a lo largo y ancho de su vasta costa, apodada la Amazonía Azul.

Los proveedores europeos que luchan por conseguir los negocios en las mismas competiciones en todo el mundo, se han convertido en un tema habitual, lo que ha alimentado los llamamientos a la  consolidación de la industria de la construcción naval del continente para mantener una ventaja competitiva.

Franceses e italianos de Naval Group y Fincantieri, han decidido unir sus negocios hasta cierto punto para una oferta global a Brasil, pero hasta ahora nada concreto ha surgido de esas supuestas aspiraciones.

Sebastián Sprenger

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