Turquía sigue adelante con la compra de misiles S-400 rusos en desafío a las advertencias de EE.UU.

Turquía ha dejado claro que está decidida a comprar y desplegar los avanzados sistemas de misiles antibalísticos S-400 Triumf de Rusia, una medida que podría plantear un nuevo desafío a sus vínculos con Estados Unidos, comentan los analistas.

En los últimos días, el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, declaró públicamente que su país seguiría adelante con el acuerdo con Rusia para comprar su sistema de defensa, y acusó a Estados Unidos de “persuadir a Ankara para que abandone el acuerdo con el S-400”.

Según fuentes turcas cercanas al acuerdo de misiles, el vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, apeló a Erdogan para que renunciara al acuerdo con Rusia en favor de los misiles tierra-aire Patriot de EE.UU.

Sin embargo, a juicio de Serkan Demirtas, un analista político, duda que puedan llegar a un acuerdo entre los dos aliados porque los Patriots no satisfacen las necesidades de los militares turcos.

El requisito de Turquía para “la oferta ofrecida por Estados Unidos está lejos de comprar su sistema de misiles, al que también han ofrecido la producción conjunta, la transferencia de tecnología, y una ventaja en el precio y un rápido período en la entrega”, añadió.

Washington ha amenazado repetidamente con imponer sanciones a Ankara en virtud de la Ley de Contrarrestar los Adversarios de Estados Unidos Mediante Sanciones (CAATSA, por sus siglas en inglés) si Turquía compra los S-400.

Estados Unidos también ha advertido que bloquearía la entrega de sus aviones de combate furtivos F-35 a Turquía si este último insiste en la adquisición del sistema ruso de defensa aérea.

La advertencia de Estados Unidos se produjo después de que Erdogan confirmara la semana pasada que su país “aceptó un acuerdo con Rusia sobre el S-400” y dijo que “no se puede dar marcha atrás en el acuerdo”.

“Este es un trato hecho”, declaró Erdogan, a la cadena de noticias CNNTurk, y agregó que el despliegue del sistema se adelantará a julio, unos meses antes de lo previsto.

El miércoles, Ismail Demir, jefe de la Subsecretaría de Turquía de Industrias de la Defensa, compartió una línea de tiempo específica sobre la compra del sistema ruso en una entrevista televisada.

“La entrega del sistema S-400 comenzará en julio. Y en octubre, el sistema estará activo”, afirmó.

Las naciones de la OTAN ven con recelo la compra por parte de Turquía del sistema de defensa ruso, ya que se cree que es incompatible con los sistemas en los que se basa la alianza.

El plan de Turquía para comprar las baterías S-400 por valor de 2.500 millones de dólares estadounidenses va acompañado de su acercamiento a Rusia en los últimos años, lo que es motivo de preocupación para la OTAN, en particular para Estados Unidos.

Como Turquía está atrapada entre misiles rusos y estadounidenses, algunos expertos creen que las razones políticas y económicas obligarán finalmente a Ankara a elegir a su aliado estadounidense de mucho tiempo y optar por los Patriots.

“Creo que Turquía no comprará ni desplegará el S-400 al final. Turquía decidirá no seguir adelante con el acuerdo, incluso quizás en el último momento”, dijo Ozgur Eksi, editor jefe de la revista de la industria de la defensa C4 Defense.

Las negociaciones con los estadounidenses sobre la compra de misiles Patriot seguían en curso a pesar de los contratiempos y los plazos fijados por Washington, agregó.

Según el experto turco, es posible que Turquía compre armamento táctico, como helicópteros, a Rusia en lugar del acuerdo S-400, que no recibiría reacciones hostiles de la OTAN ni de Estados Unidos.

En particular, tanto Demirtas como Eksi coincidieron que si Turquía sigue adelante hasta el final de su acuerdo con Rusia, tendría graves consecuencias para los lazos entre Ankara y Washington, en un momento en que se está llevando a cabo un proceso de normalización desde la liberación de un pastor estadounidense por parte de Turquía el pasado octubre.

“Turquía parece haber cerrado el tema de los Patriotas con los estadounidenses mientras aceleraba el proceso de despliegue del S-400. Esto podría tener consecuencias importantes para los lazos de defensa entre los dos países, así como para los vínculos políticos”, remarcó Demirtas.

“El despliegue de los S-400 por parte de Turquía activaría una nueva serie de sanciones contra Turquía. Acompañado de una serie de problemas derivados de Siria, la venta del S-400 constituye otro desafío importante para las relaciones turco-estadounidenses en 2019”, concluyó.

Burak Akinci

6 comentarios en “Turquía sigue adelante con la compra de misiles S-400 rusos en desafío a las advertencias de EE.UU.

  • el 22 febrero, 2019 a las 23:12
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    La verdad que estoy a favor de la opinión turca.porque si hay algún aliado malo en este momento es EEUU.
    Porque con sus aranceles la verdad que está atacando las economías de sus aliados y eso la verdad si que es de traidores y canallas

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    • el 23 febrero, 2019 a las 01:58
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      Como un país aliado de USA y de la OTAN va a comprar armamento del archi enemigo de USA? Yo se que Turquía está en una ubicación geográfica entre Rusia y los países de la OTAN pero estas con la OTAN o estas con los comunistas una de dos., no se que hace Turquía en la OTAN

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  • el 23 febrero, 2019 a las 03:42
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    Turquía es un aliado clave para la OTAN y para EE.UU en particular. Es un país trascontinental, con un pie en Europa y el resto enclavado en una conflictiva zona colindante con Siria, Iraq, Irán, Armenia y Georgia. Es, asimismo, lo que se denomina en geopolítica un “estado tapón”, en éste caso tapón de Rusia, pues controla los accesos al mar Negro y al mar Mediterráneo. Turquía es una potencia local en el área del mar Negro y asimismo en el concierto del Medio Oriente, con la conflictiva Siria y el peligroso Irán a sus espaldas. Como miembro de la OTAN es aliado geoestratégico clave de EE.UU en ambos escenarios. Pero Turquía no es un aliado fácil para la primera potencia militar de Occidente (y del mundo). Tiene sus propias aspiraciones estratégicas en la región y no duda en realizar acercamientos políticos y económicos con Rusia, el proveedor monopólico de gas de la región, acercamientos que han llevado al intento de compra de los sistemas S-400 Triumf. Por otra parte Turquía ha llevado una relación por lo menos complicada con la UE, debido a comportamientos de política interna como consecuencia del fallido intento de golpe de estado de 2016 que sufrió su presidente Erdogan, que ésta considera desmedidas y rayanas en el incumplimiento de los derechos de las personas; asimismo su enfrentamiento con Grecia por los asuntos internos de Chipre y las islas del mar Egeo han llevado a ser excluida de la UE, a pesar de sus repetidos pedidos de inclusión. Esta difícil relación con la UE ha llevado a Turquía a enfrentarse con los Países Bajos y Alemania al punto de romper relaciones diplomáticas. Asimismo la guerra civil en Siria ha llevado a elevar la tensión con EE.UU acusándolo de proteger y apoyar militarmente a las guerrillas kurdas
    que actúan desde territorio turco en Siria y que Turquía considera enemigos políticos. El accionar de EE.UU presionando por que Turquía abandone la compra de los S-400 y en su lugar adquiera los I. Patriot es tomado como un ataque a su propia autodeterminación de adquirir los sistemas defensivos que el país considere adecuados a sus necesidades. De todas maneras Turquía es consciente que a pesar del valor que tiene para la OTAN y EE.UU, el enfrentamiento con el país del norte es una causa perdida si quiere llevarlo a extremos peligrosos para su propia seguridad. Es conveniente para Turquía llevar buenas relaciones con Rusia, pero también es consciente que su principal sostén militar (y económico) es EE.UU, por ello ha anunciado acuerdos de cooperación para combatir juntos a las guerrillas sirias en el marco de la guerra civil que ya lleva 7 años y cientos de miles de refugiados afectando a todos los países cercanos y mediterráneos, especialmente los europeos. Es un avance, y un claro ejemplo que el enfrentamiento con EE.UU tiene sus límites. Estos límites quizá se terminen expresando en la retirada turca del acuerdo con Rusia por la compra de los S-400. De no ser así, quizá Turquía pudiera ser excluida del programa F-35, del que es uno de sus máximos compradores externos potenciales. Habrá que ver qué pide Erdogan a cambio de la renuncia a los Triumf. ¿Serán mayores compensaciones dentro del programa F-35?, ¿será que el Congreso norteamericano apruebe la venta de un escuadrón de F-35 B para equipar su futuro portaaeronaves Anatolou?, ¿serán ambas cosas a la vez? Seguramente pronto se desvelará el misterio.

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  • el 23 febrero, 2019 a las 04:43
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    Tener S-400 en vez de F-35 sería un fail tremendo, mejor para nosotros desde luego.

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  • el 15 abril, 2019 a las 01:48
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    ES LA MEJOR DESICION QUE HA TOMADO TURQUIA YA QUE LOS S-400 SON MAS FIABLES Y SUPERIORES QUE LOS PATRIOTS DE LOS GRINGOS,ADEMAS PUEDEN TAMBIEN COMPRARLES LOS SU-27,SU-30,SU-35 Y LOS ULTRAMODERNOS DE 5ta GENERACION LOS INSUPÉRABLES SU-57 CUALQUIERA DE ELLOS SON MAS SUPERIOPRES, MAS MANIOBRABLES Y MAS SEGUROS QUE LAS PORQUERIA DE F-35 AMERICANOS QUE DESDE LA MESA DE DISEÑOS HAN SIDO UN ROMPECABEZAS PLAGADOS DE MUCHOS FALLOS Y ANOMALIAS …..

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  • el 26 abril, 2019 a las 02:34
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    Es un asunto multidimensional, al que ya podríamos denominar “affaire turco”. No se trata tan sólo de una cuestión de compra de armamentos de EE.UU o de Rusia. Es una cuestión geopolítica que involucra a Turquía y EE.UU y también a la UE y al equilibrio de fuerzas en Oriente Medio, especialmente Siria, Irán e Israel. Es multidimensional porque involucra cuestiones económicas de largo plazo, como las energéticas, que para EE.UU y Rusia tienen importancia fundamental, incluso la UE, pues Alemania también tiene proyectos energéticos conjuntos con Rusia, y EE.UU se opone fuertemente a su realización, cuestión que en el fondo encuentra una raíz común con el caso turco. Es multidimensional desde el punto de vista estratégico para todos los actores involucrados en la guerra civil de Siria, en la que EE.UU ha visto como Rusia ha sabido leer las necesidades turcas y está cooperando militarmente para combatir las guerrillas Kurdas (que Ankara considera enemigos políticos peligrosos pues promueven la inestabilidad en Turquía), mientras que EE.UU las ha reforzado para combatir al ISIS. Se juegan muchas cosas en esta puja. Además Erdogan debe convencer al pueblo turco que tiene firmeza para sostener la autodeterminación de Turquía ante quien sea, incluido EE.UU. Una muestra de debilidad sería fatal para el régimen de Erdogan, que viene codeándose con el principal adversario (enemigo) de EE.UU y la OTAN (lo que es lo mismo decir), buscando apoyo para sostener su jugada, que podría derivar en resultados inciertos. Rusia, por su parte es el gran ganador en este juego. Por una parte se asegura la venta a Turquía de los energéticos que necesita para los próximos 50 años, más la posibilidad de miles de millones de dólares en armas (no sólo los S-400). Por otra parte le permite tantear el terreno buscando socavar la integridad de la OTAN. Si Turquía quedara excluida de la Alianza y tampoco pudiera entrar en la UE, cambiaría drásticamente el mapa geopolítico y el comportamiento de todos los actores involucrados en una de las zonas más conflictivas del mundo. Turquía, siendo aliado, es un estado tapón importante para Europa, la OTAN y EE.UU. Los beneficios económicos que hoy dispone el país anatólico desaparecerían y serían reemplazados por sanciones, llevando a la economía y sociedad turcas a niveles muy distintos a los actuales. En un escenario de esa naturaleza, las diferencias sociales que hoy por hoy están relativamente contenidas, estallarían con consecuencias catastróficas. El gobierno de Ankara debe tomar decisiones correctas. Por un lado debe intentar sostener su autonomía política, y mostrarse fuerte hacia adentro; y por otro lado no llevar la jugada a extremos peligrosos que podrían poner fin a su propio régimen. Quid?

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