Turquía sigue adelante con su programa de vehículos blindados anfibios.

Las autoridades de compras de Turquía han decidido seguir adelante con el proyecto local de producción de decenas de vehículos blindados de asalto anfibio.

La agencia de adquisiciones de Turquía, la Subsecretaría de Industrias de Defensa (SSM) y FNSS, la empresa encargada de diseñar, desarrollar y fabricar los vehículos, celebraron una reunión de revisión del programa a mediados de julio.

“Sabemos lo que queremos [con este programa] y el contratista sabe por qué y lo que queremos. La reunión de revisión fue un buen paso adelante”, dijo un funcionario de adquisiciones familiarizado con el programa.

En marzo SSM y el fabricante turco FNSS Savunma Sistemieri (Nurol y BAE Systems Land & Armaments), firmaron un contrato para la producción de un lote inicial de 27 vehículos blindados de asalto anfibio.

Veintitrés de las unidades planificadas serán transporte de personal, dos serán vehículos de mando y otros dos serán vehículos de rescate.

Los vehículos anfibios blindados serán desplegados inicialmente en el buque anfibio tipo LHD de la Armada de Turquía, TCG Anadolu (L-408) (Anatolía en turco), el primer buque de asalto anfibio de Turquía (Landing Platform Dock), que se encuentra en construcción en el astillero Sedef de la bahía de Tuzla.

Funcionarios turcos dicen que el programa Landing Platform Dock LPD sería el primer paso hacia la producción de un portaaviones propio “de la más alta élite”. En 2013, Turquía anunció que había seleccionado el astillero local Sedef para su programa LPD. En el contrato de LPD, Sedef se ha asociado con la española Navantia, fabricante del Juan Carlos I.

LHD Juan Carlos I. El Anadolu tendrá iguales características.

El buque de asalto anfibio proyectado llevará una unidad de tamaño batallón de 1.200 soldados y personal, ocho helicópteros de utilidad y tres vehículos aéreos no tripulados; también transportará 150 vehículos, incluyendo los tanques de batalla.

Con una plataforma para aeronaves de despegue y aterrizaje vertical y un ski-jump de 12º en la parte delantera de la cubierta se puede utilizar para lanzar aviones de combate. Fuentes de la industria estiman el coste del contrato en más de mil millones de dólares.

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