El enigma de los vehículos aéreos no tripulados de Rusia.

Las reacciones a los recientes conflictos en los que Rusia ha estado directa o indirectamente implicada, como Georgia, Siria o Nagorno-Karabaj, ya habían puesto de manifiesto el papel central que desempeñan los vehículos aéreos no tripulados en las operaciones, y las deficiencias generales de Rusia en este ámbito. ¿Cómo es que el país no ha incluido efectivamente las plataformas no tripuladas en sus planes de guerra en Ucrania?

A medida que se producen nuevos acontecimientos en el frente ucraniano, el uso de drones por las partes en conflicto parece ser cada vez más crucial. Desde los primeros meses del conflicto, el muy publicitado uso del Bayraktar TB-2 por parte de las fuerzas ucranianas puso de manifiesto la importante contribución operativa de este tipo de plataformas, esenciales para la inteligencia y la vigilancia, el apoyo a la artillería y los ataques en profundidad detrás de la línea del frente.

Sin embargo, mientras que Ucrania se beneficia del continuo apoyo de los países occidentales mediante el suministro de numerosas plataformas, y ha estado haciendo uso de todo tipo de vehículos aéreos no tripulados desde el comienzo de la guerra, Rusia se ha quedado atrás en este campo. El reciente uso masivo de “drones suicidas” iraníes por parte de Rusia sobre objetivos civiles y militares no cambia en nada el fracaso de Moscú en la materia.

La incapacidad de las fuerzas rusas para hacer un uso extensivo de los drones y aprovechar todo su potencial en Ucrania plantea varios puntos de preocupación -o de alivio, según la perspectiva-. Los esfuerzos desplegados por las fuerzas de Putin en los últimos meses, sobre todo con la adquisición exponencial de municiones de merodeo Shahed-136 iraníes, no compensarán de forma sostenible las carencias relacionadas con los UAV, heredadas de años de descuido en los planes de defensa del país.

Drones Orlan-10

Observaciones rápidas extraídas de las operaciones rusas

Hay informes contradictorios sobre el uso de UAV en los primeros días y semanas de la invasión, pero lo que destaca es la ausencia de efectos significativos posibilitados por los drones. El elevado número de pérdidas, sobre todo debidas a emboscadas ucranianas con éxito, fue una clara indicación de la falta de activos aéreos ISR operativos y de protección de la fuerza en ese momento. Algunos observadores lo interpretaron como una señal de la reticencia de Moscú a desplegar grandes cantidades de vehículos aéreos no tripulados después de perder docenas en Siria, mientras que otros simplemente alabaron la eficacia de las capacidades de defensa aérea y guerra electrónica de Ucrania.

Para entender mejor esta situación, se pueden consultar los datos disponibles sobre el arsenal de drones de Rusia y las pérdidas de UAV en Ucrania. Según el sitio web especializado Oryx, Moscú ha perdido hasta ahora casi 150 drones en el campo de batalla, de los cuales 70 fueron destruidos. La gran mayoría de ellos eran drones Orlan-10, que no sólo son bastante baratos -alrededor de 100.000 dólares- sino que, según los informes de muchas fuentes ucranianas, a menudo contaban con componentes de “baja tecnología” unidos por simples tiras de cinta adhesiva.

Se sabe que las fuerzas rusas utilizan algunos vehículos aéreos no tripulados de gama alta, como (aunque no de forma exhaustiva) el UCAV Orion, de tipo Predator, fabricado por Kronshtadt, que es capaz de transportar misiles antitanque guiados por láser y que, al parecer, se utilizó en los ataques químicos contra Mariupol, o la munición de merodeo Z Lancet-3, desarrollada por ZALA Aero, supuestamente resistente a las armas de energía guiada, que apuntó con éxito a un obús autopropulsado Caesar a principios de noviembre.

Sin embargo, la mayoría de los modelos utilizados por Rusia se encuentran en el extremo inferior del espectro de sofisticación, con baja precisión, problemas de supervivencia y alta vulnerabilidad a los ataques electromagnéticos.

S-70 Okhotnik-B

Rusia necesita resolver múltiples deficiencias técnicas

Son muchos los factores que contribuyen a estas dificultades. En primer lugar, tanto Rusia como Ucrania se enfrentan a un fuerte desgaste de sus arsenales, especialmente en los sistemas más avanzados, cuya producción es más larga y costosa. Rusia es sencillamente incapaz de suministrar las cantidades necesarias de munición sin que se produzcan compensaciones de sofisticación; en otras palabras, sus fuerzas a menudo operan con drones sofisticados de forma subóptima, por ejemplo, utilizando bombas tontas en lugar de misiles guiados por láser sobre sus objetivos.

Otro problema importante es el de las piezas de repuesto y los componentes necesarios para reparar y fabricar los UAV. Al igual que en el resto de la industria aeroespacial del país, los diseños iniciales de los drones rusos contaban con componentes occidentales desde el principio. Las sanciones internacionales influyen sin duda en la incapacidad de Rusia para intensificar sus esfuerzos en el campo de los UAV, ya sea con fines de combate o de reconocimiento. A modo de ejemplo, el avión no tripulado ISR Orlan-20 Kartograf, más difícil de derribar dada su gran altura de vuelo, lleva un motor alemán y una bujía japonesa…

Una tercera carencia tiene que ver con los recursos humanos necesarios para la producción en serie y el funcionamiento de los UAV avanzados. Según varias fuentes rusas, entre ellas el alto funcionario del Ministerio de Defensa, Igor Ishchuk, los drones de producción nacional “no cumplen los requisitos tácticos y técnicos” establecidos por el Ministerio de Defensa. Además de este problema de calidad, la falta de trabajadores cualificados pesa sobre la capacidad de Rusia para producir en serie estas plataformas.

El país también carece de pilotos e instructores de aviones no tripulados, y la movilización de 300.000 ciudadanos rusos sin experiencia ciertamente no ayudará a resolver el problema.

¿Volverán a ponerse en marcha los UAV rusos en un futuro próximo?

Además de los drones nacionales y extranjeros que operan actualmente las fuerzas rusas, se han desarrollado o se están desarrollando otros prototipos. El Grupo Kronshtadt está a la cabeza de este esfuerzo nacional, con varios programas de UCAV, en particular

-El Sirius Inokhodets-RU, capaz de transportar hasta 450 kg de armamento;

–El Orion-2, que puede llevar hasta 1.000 kg de armamento, tanto guiado como no guiado;

–El Grom, capaz de transportar hasta 2.000 kg de armamento y de actuar como “fiel compañero” y de desplegar un enjambre de 10 vehículos aéreos no tripulados supersónicos Molniya.

-El Molniya, un pequeño UAV polivalente, diseñado para ISR y EW, a la vez que puede utilizarse como munición de merodeo.

Mientras que se espera que los dos primeros entren en servicio en 2023, los UAV Grom y Molniya están todavía en fase de desarrollo. Otros programas están aún más lejos de la capacidad operativa inicial, como el “UAV multifuncional de a bordo” Mikoyan, diseñado para su uso a bordo del portaaviones de próxima generación de Rusia.

Aunque se puso en marcha en 2005, este programa está paralizado al menos desde 2019, lo que ilustra una vez más las dificultades de Rusia en el campo de los drones de combate. Y sólo se mostró una maqueta a pequeña escala en la feria MAKS2021.

El aislamiento al que se enfrenta Moscú no hace más que sumarse a las grandes carencias preexistentes, y es poco probable que las nuevas generaciones de plataformas que se esperan como muy pronto para el año que viene cambien algo la situación a medio plazo.

En este momento, la adquisición de UAV de baja calidad de Irán es la única opción de Rusia, y sean cuales sean los nuevos presupuestos asignados, seguramente seguirá siendo así durante un tiempo.

Tim Maxwell

4 thoughts on “El enigma de los vehículos aéreos no tripulados de Rusia.

  • el 1 diciembre, 2022 a las 17:43
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    Muchos ejércitos creen que sus armas son de las mejores, Pero no te das cuenta hasta que las usas en batalla. Es lo que les ha pasado a los Rusos. Y la única manera de saber tus puntos débiles es acumulando horas de batalla.

    En una guerra cuentan muchas cosas. La potencia de las armas, su calidad, su cantidad, la estrategia, la logística, la cantidad de hombres, su preparación, la geografía. Etc. De nada sirve tener las mejores armas si no tienes la cantidad suficiente de todo. Cualquiera que haya jugado un juego de estrategia como el AOE puede darse una idea de todo esto.

    En esta guerra Rusia se esta dando cuenta de sus fortalezas y debilidades. Y seguramente todo este feed back que esta obteniendo será aplicado para producir su futuro armamento, mejorar su logística, entrenar a sus hombres, etc.

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  • el 1 diciembre, 2022 a las 18:29
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    Parece que después de los éxitos rusos en Donbas y Siria la complacencia y la corrupción distrajeron todo el dinero y recursos destinados a drones rusos. Y si pensaban que no iba a haber guerra o que está iba a ser un paseo evidentemente no se preocuparon de tener drones suficientes. Al final son buenas noticias para los iraníes que les venden los drones a su peso en oro. A ver si en España se ponen las pilas respecto a las lecciones de Ucrania.

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  • el 2 diciembre, 2022 a las 14:56
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    Si los rusos han tenido que comprar drones a Irán ya se puede uno imaginar como serán los drones propios.

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  • el 2 diciembre, 2022 a las 22:37
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    Muy de acuerdo con su exposición sr. Perseo. También me gustaría conocer las fortalezas actuales de Rusia.
    El problema es que son un estado de naturaleza clepticrática, corrupta y mafiosa, comenzando por la cúspide.
    En esas circunstancias, de cada rublo que se invierte se pierde un porcentaje elevadísimo. Cualquier reforma que intenten que no tenga en cuenta ésto, fracasará. Es, la Gran Reforma.

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