Grecia habla de fortalecer aún más su cooperación militar con Estados Unidos.

No se puede decir que las relaciones entre Washington y Ankara estén mejorando, a pesar de las declaraciones que aseguran una “cooperación más estrecha” entre ambas capitales e insisten en sus “vínculos estratégicos”, especialmente a través de la OTAN. La decisión del presidente estadounidense, Joe Biden, de reconocer oficialmente la existencia del genocidio armenio, sólo un día después de haber hablado con su homólogo turco, Recep Tayyip Erdogan, ha echado un órdago.

Además, los temas de desacuerdo se acumulan, con la exclusión de Turquía del programa de aviones F-35A, la compra por parte de Ankara de sistemas de defensa aérea rusos S-400, el expediente sirio y la situación en el Mediterráneo oriental, donde Washington ha denunciado las actividades turcas.

Y cuando se trata de presionar a Estados Unidos, Ankara saca a relucir la situación de la base de Incirlik, centro de operaciones militares estadounidenses en Oriente Medio y el Mediterráneo. Además, desde 2018, el Pentágono busca otros puntos de apoyo en la región. Y más aún cuando tiene interés en vigilar las actividades militares rusas en el flanco de la OTAN. Y la solución más sencilla pasa por… Grecia.

En octubre de 2019, Washington y Atenas firmaron un acuerdo para profundizar su ya importante cooperación militar en la OTAN.

“Si se observa la geografía, así como las operaciones actuales en Libia y Siria, al tiempo que se consideran otras operaciones potenciales en el Mediterráneo oriental, Grecia ofrece importantes oportunidades”, había subrayado un año antes el general Joseph Dunford, entonces jefe del Estado Mayor Conjunto estadounidense. Otra razón era también contrarrestar la influencia de China en el país, ya que el puerto del Pireo había pasado a estar bajo control chino.

Concretamente, el acuerdo en cuestión preveía la posibilidad de que las fuerzas estadounidenses utilizaran, además de la infraestructura de La Suda [Creta], las bases aéreas de Larissa y Stefanovikeio [este de Grecia] y, sobre todo, el puerto de Alexandroupoli, situado cerca del estrecho de Darnadelles. Además, Estados Unidos tenía previsto invertir unos 12 millones de euros para este fin.

Sin embargo, se habla de ir más allá. Así lo ha declarado recientemente Nikos Panagiotopoulos, ministro de Defensa griego. Actualmente se está debatiendo la apertura de otras bases y puertos griegos a las fuerzas estadounidenses… y la mejora de las infraestructuras a las que éstas ya tienen acceso. El acuerdo podría concluirse el próximo verano.

En su discurso, Panagiotopoulos no mencionó los programas de armamento en curso [de interés para algunos industriales estadounidenses] ni se detuvo en las actividades turcas en el Mediterráneo oriental… En cambio, mencionó la creciente influencia de China, que está “ampliando su posición estratégica en la región de forma muy metódica y paciente”.

En cualquier caso, la creciente importancia de Grecia para Estados Unidos sugiere que el Pentágono está buscando una alternativa a la base de Incirlik y probablemente otro hogar para el radar de alerta temprana instalado en Kurecik.

Laurent Lagneau

Deja una respuesta

You have to agree to the comment policy.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

This site is protected by wp-copyrightpro.com