Holanda se prepara para reforzar su defensa.

La invasión rusa de Ucrania ha impulsado a los países de toda Europa a reexaminar sus ejércitos, descuidados durante mucho tiempo, y un país tras otro ha declarado formalmente su intención de aumentar la financiación de la defensa y reforzar sus respectivas capacidades.

El último país que ha puesto en marcha un nuevo enfoque de defensa es Holanda, que el 1 de junio presentó un Libro Blanco de Defensa actualizado. La estrategia pretende invertir la erosión de la estructura de las fuerzas holandesas que se ha producido durante décadas y mejorar la resistencia del ejército y su capacidad logística y médica. Se hará hincapié en una mayor cooperación y cohesión operativa con los socios europeos, especialmente Alemania.

Para financiar todas las mejoras, el presupuesto de defensa de los Países Bajos recibirá 5.000 millones de euros adicionales (5.370 millones de dólares) con carácter estructural, lo que supone un aumento del 40% respecto a la asignación del año fiscal actual, que es de 12.400 millones de euros (13.300 millones de dólares).

Por un amplio margen, el Parlamento holandés -el Tweede Kamer- impulsó esta medida ya el 28 de febrero, poco después del inicio de la invasión rusa de Ucrania. Por lo tanto, encontrar un amplio apoyo político para un aumento de la financiación militar no supondrá un gran reto para el gobierno. De hecho, a finales de 2021, se anunciaron planes para aumentar la inversión en defensa en 11.800 millones de euros durante un período de cuatro años (algo menos de 3.000 millones de euros al año). La agresión de Moscú en Ucrania proporcionó al Ministerio de Defensa neerlandés el apoyo político adicional necesario para aprobar el aumento del gasto, al que se añadieron otros gastos.

El objetivo en el futuro será alcanzar el punto de referencia mínimo de la OTAN para la inversión en defensa del 2% del PIB anual en 2024 y 2025. La cifra de defensa neerlandesa para 2021 ascendió al 1,43% del PIB, cifra a la que contribuyó la contracción económica de 2020 y un aumento interanual de la financiación del 4,8% en términos reales.

Presentación del Libro Blanco de Defensa con el jefe de la Fuerza Aérea, el general Onno Eichelsheim.

La gran pregunta es: ¿a qué se destinarán todos los fondos adicionales?

Como tantos otros miembros de la UE y la OTAN, los Países Bajos se apresuraron a aprovechar el “dividendo de la paz” resultante del final de la Guerra Fría. Su otrora fuerte ejército se redujo de más de 105.000 soldados en 1989 a sólo 36.000 en 2020. Tanto la capacidad como la habilidad se atrofiaron, mientras que una recesión económica en 2009 y un aumento simultáneo del déficit presupuestario de la nación llevaron a los legisladores holandeses a buscar formas de ahorrar en la chequera del gobierno.

A las deficiencias del ejército se suma el hecho de que los Países Bajos han enviado misiles antiaéreos y antitanques, obuses y otros materiales a Ucrania para apoyar el esfuerzo bélico de Kiev, lo que ha dejado bajas las ya menguadas reservas militares.

El primer paso, por tanto, será aumentar los inventarios de munición, cohetes, misiles, armas pequeñas y combustible, al tiempo que se abordan los retrasos en el mantenimiento de los equipos. También se abordará con prontitud la cadena médica militar, así como el apoyo y las prestaciones materiales ofrecidas al soldado común, con la esperanza de mejorar el reclutamiento y la retención del personal.

En cuanto a las adquisiciones, el Ministerio de Defensa tiene previsto añadir seis F-35 a la cifra de adquisición actualmente prevista de 46 cazas. También está prevista la adquisición de un avión de transporte militar adicional para complementar la actual capacidad de movilidad aérea de la Real Fuerza Aérea de los Países Bajos. Además, las Fuerzas Especiales y los Reales Marines Holandeses recibirán una unidad especial de helicópteros.

Se reforzará la defensa aérea en los ámbitos terrestre, marítimo y aéreo, y la Marina Real Neerlandesa recibirá misiles de crucero Tomahawk. Para los ataques aéreos, se encargarán y armarán cuatro MQ-9 Reapers adicionales. En el ámbito terrestre, los informes indican que se realizará un pedido de un número no especificado de lanzacohetes múltiples HIMARS (High Mobility Artillery Rocket System).

La financiación también se destinará a mejorar y reforzar la infraestructura informática del gobierno, a reforzar la capacidad de inteligencia nacional, a adquirir nuevos sensores y a ampliar las capacidades ofensivas y defensivas de ciberguerra. Por último, se está dando prioridad a la ampliación de la eficacia del apoyo al fuego y del ISR (inteligencia, vigilancia y reconocimiento).

Si los últimos planes se desarrollan según lo previsto, las futuras fuerzas armadas holandesas serán más ágiles, más desplegables y más sostenibles en el terreno. Este último aspecto, en particular, representa una importante carencia en los ejércitos de Europa.

Más fundamentalmente, el objetivo es aumentar la potencia de fuego colectiva a través de una cooperación más estrecha dentro de las estructuras actuales, lo que para el Real Ejército de los Países Bajos significa el 1er Cuerpo Alemán de los Países Bajos (1GNC) conjunto y diversas medidas integradoras emprendidas anteriormente, como un batallón de tanques y brigadas mecanizadas y aéreas móviles. La Marina Real de los Países Bajos, por su parte, continuará la integración con su homóloga en Bélgica a través del acuerdo Almirante Benelux.

Puede que esta última iniciativa no devuelva a las fuerzas armadas holandesas a su fuerza de la época de la Guerra Fría, pero si se apoya y se lleva a cabo, debería revertir en gran medida el vaciado de un ejército antaño capaz.

Daniel Darling

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