La cancelación del programa de submarinos franceses costará a Australia más de cinco mil millones de dólares.

El torpedeado programa de submarinos franceses de Australia podría acabar costando a los contribuyentes hasta 5.500 millones de dólares, a pesar de que el contrato se rompió mucho antes de que empezara la construcción.

Los funcionarios de Defensa fueron interrogados sobre las discusiones de compensación en curso con la empresa francesa Naval Group durante una audiencia de estimaciones del Senado el viernes.

Revelaron que también se había cancelado un contrato de 1.300 millones de dólares para aviones no tripulados armados de fabricación estadounidense.

El futuro contrato de submarinos de 90.000 millones de dólares, adjudicado por primera vez en 2016, fue desechado cuando el gobierno federal anunció el año pasado un plan para buscar una opción de submarinos de propulsión nuclear en el marco de la asociación AUKUS con el Reino Unido y Estados Unidos.

Bajo la pregunta de la laborista Penny Wong, el subsecretario del Departamento de Defensa, Tony Dalton, confirmó que el coste final del programa abortado podría superar los 5.000 millones de dólares.

“¿Ahora tenemos una situación en la que el contribuyente pagará hasta 5.500 millones de dólares por submarinos inexistentes?, preguntó el senador Wong.

Dalton respondió que: “El acuerdo final negociado estará dentro de ese precio”.

Dijo que las estimaciones finales de los costes no eran exactas, porque las demandas de compensación estaban en curso.

El director financiero del Departamento de Defensa, Steven Groves, también confirmó que las negociaciones con las empresas que perdieron obras importantes estaban en curso y podrían prolongarse hasta el próximo año.

Preguntado por si se sentía “avergonzado” por la revelación, el ministro de Economía, Simon Birmingham, defendió la actuación del Gobierno.

“Podríamos desear que tuviéramos más información y la disponibilidad de los submarinos de propulsión nuclear en un momento anterior. No disponíamos de esa tecnología ni de esa información”, dijo.

El ministro de Defensa en la sombra, Brendan O’Connor, exigió al Gobierno que revele los posibles recortes en los programas para pagar los submarinos franceses que nunca llegarán.

“El gobierno no ha hecho provisiones adecuadas en el presupuesto para los costes de terminación, tratando los documentos presupuestarios como un ejercicio voluntario”, dijo.

“Las turbias cifras del gobierno de Morrison sobre los submarinos [franceses] de la clase Attack no son, por desgracia, sorprendentes”, añadió O’Connor.

“Este es un gobierno que se jacta de su gasto en Defensa, pero sus descalabros en los costes ascienden a miles de millones de dólares”.

Se cancela el contrato de los drones armados

La audiencia de estimaciones fue informada también que Australia había cancelado una compra planeada de 1.300 millones de dólares de drones armados de fabricación estadounidense, originalmente conocidos como Reapers, para ayudar a financiar un nuevo paquete cibernético de miles de millones de dólares.

En el marco del programa SkyGuardian, Estados Unidos había aprobado la venta de hasta 12 de estos letales vehículos aéreos no tripulados a las Fuerzas Armadas.

La revelación se produjo mientras el senador Wong preguntaba sobre la forma en que las ADF estaban financiando el programa cibernético REDSPICE desvelado en el presupuesto de esta semana.

“Hay una cancelación del proyecto”, dijo a la comisión el secretario adjunto de Defensa, Matt Yannopoulos.

Cuando se le presionó más, dijo: “Creo que ya hemos notificado a las partes, así que se trata del proyecto SkyGuardian”.

Un portavoz de Defensa dijo que el departamento podría “ajustar y repriorizar” la financiación para “prioridades nuevas y emergentes”.

“Basándose en el asesoramiento de Defensa, el gobierno ha decidido no seguir adelante con el proyecto [SkyGuardian]”, dijeron.

“La decisión permite al gobierno asignar ese dinero para ampliar nuestra respuesta a los ataques contra Australia en línea a través del programa REDSPICE”.

Andrew Greene

13 thoughts on “La cancelación del programa de submarinos franceses costará a Australia más de cinco mil millones de dólares.

  • el 3 abril, 2022 a las 11:23
    Permalink

    ¡¡¡ Que destrozo económico !!! Pagar por no tener nada a cambio es una brutalidad . Por ese mismo dinero podrían haber comprado 4 S-80 Plus con holgura .

    Respuesta
    • el 3 abril, 2022 a las 15:53
      Permalink

      Por cierto, a ver cuándo llegan los nuestros y que demuestren, que me fío de navantia salvo el error que obligó a alargarlos, en que sean de los más avanzados del mundo. En 1 año o menos lo sabremos

      Respuesta
  • el 3 abril, 2022 a las 17:52
    Permalink

    Es de suponer que Australia ha sido empujada a cancelar el contrato con NG por presiones políticas (especialmente de EEUU), que exceden el marco operativo, ya que el AUKUS es una alianza estratégico-militar que incluye capacidades ampliadas en el sector militar no sólo naval, sino desarrollos de inteligencia y nuevas tecnologías, IA, etc. Este es un motivo de fondo para separar a Australia del proyecto francés. Obviamente no estaba en los planes originales de la RAN adquirir SSN, aún cuando operativamente fuesen óptimos. No sólo deberían superar cuestiones presupuestarias, sino también políticas y sociales (por ejemplo el importantísimo movimiento anti nuclear australiano, muy organizado y con muchísimos adeptos. De hecho, a pesar de ser el primer exportador de uranio en el mundo, no posee centrales nucleares, tan sólo un pequeño reactor de investigaciones importado de Argentina, utilizado en la industria armacéutica y alimenticia). Australia estaba dispuesta a realizar inversiones, ya que tenían intenciones de instalar una industria de submarinos, en vez de adquirirlos en el exterior y eso estaba incluido en el costo de NG por los 12 submarinos clase “Attack”.

    Respuesta
  • el 3 abril, 2022 a las 18:15
    Permalink

    (Sigue): Dadas las necesidades operativas de la nación insular, necesitaban un buque con capacidades de autonomía superiores a la clase Scorpéne, por lo que se eligió modificar el proyecto Barracuda (Shortfin Barracuda) con motores convencionales, sistema propulsivo a chorro para incrementar la capacidad de sigilo e instalar sistemas de combate y armas de origen estadounidense. Esto necesariamente produjo incremento en los costos y alargamiento en los plazos del programa, hechos que se tomaron como motivos de cancelación. En realidad fue una excusa que los australianos deberán pagar. En realidad España no estaba en condiciones técnicas e industriales para competir con DCNS por el contrato australiano, mucho menos organizar un sistema productivo de submarinos con ToT.

    Respuesta
  • el 3 abril, 2022 a las 18:32
    Permalink

    (Sigue): Dadas las necesidades operativas de la nación insular, necesitaban un buque con capacidades de autonomía superiores a la clase Scorpéne, por lo que se eligió modificar el proyecto Barracuda (Shortfin Barracuda) con motores convencionales, sistema propulsivo a chorro para incrementar la capacidad de sigilo e instalar sistemas de combate y armas de origen estadounidense. Esto necesariamente produjo incremento en los costos y alargamiento en los plazos del programa, hechos que se tomaron como motivos de cancelación. En realidad fue una excusa que los australianos deberán pagar, con el objetivo de convertirse en una de las escasísima naciones capaces de diseñar, construir y operar submarinos nucleares. Hasta el momento este selecto “club” lo conforman sólo EEUU, Rusia, Gran Bretaña, Francia, China e India.

    Respuesta
  • el 3 abril, 2022 a las 18:35
    Permalink

    (Sigue): Inicialmente Navantia no estaba en condiciones técnicas e industriales para competir con DCNS por el contrato australiano, mucho menos organizar un sistema productivo de submarinos con ToT. De todas maneras, la cancelación del programa francés ofrece una mínima oportunidad de vender el S-80/90 a Australia, ya que además de las excelentes relaciones entre Navantia y la RAN, seguramente se generará un vacío entre la baja de los Collins y la entrada en servicio de los SSN AUKUS (clase “V”) y probablemente Australia necesite alquilar y/o comprar algunos buques para no quedar sin protección, excepto que estas funciones sean aseguradas por submarinos estadounidenses o británicos. Las características de gran autonomía de los buques españoles significaría un hándicap a su favor en tal caso.

    Respuesta
    • el 3 abril, 2022 a las 21:22
      Permalink

      Disculpa Fer, dices que las capacidades de gran autónomia de los s-80 sería 1 factor contraproducente a favor de su uso para llenar el vacío entre los Collins y los nucleares aukus?

      Respuesta
  • el 4 abril, 2022 a las 00:29
    Permalink

    Muy por el contrario Máximo, sería un factor de ventaja comparativa. El S-80 (y su evolución S-90) han sido diseñados con autonomías muy superiores al teatro de operaciones que serán destinados y eso podría ser muy importante, ya que no hay que realizar modificaciones. Además, aunque aún no esté operativo, para el momento en que suponemos Australia tendrá esa necesidad potencial, esta clase estará plenamente operativa y quizá esté muy avanzada su evolución S-90. Obviamente, estamos hablando de supuestos. Nadie sabe hoy cual será la evolución de los SSN AUKUS australianos, ni tan siquiera si verán la luz alguna vez.

    Respuesta
    • el 4 abril, 2022 a las 10:21
      Permalink

      Coincido contigo, Fer65. Que Australia opte por submarinos nucleares británico-estadounidenses, saliéndose así del programa de submarinos convencionales franceses, supone una oportunidad para Navantia: No solamente de submarinos nucleares se vive.

      Los rusos combinan submarinos nucleares con submarinos diésel. Es posible que Australia vea la necesidad de tener una flota más grande de submarinos y que concluya que no pueda cubrir esas necesidades solamente con submarinos nucleares, por tema de costes. Ahí se abre la puerta a tener adicionalmente submarinos convencionales (además de lo de los plazos que tú indicas).

      Ahora, la cuestión es si, en ese hipotético caso, Australia buscaría submarinos convencionales más costeros que oceánicos, pues para las distancias largas ya tendría los nucleares. En mi opinión, podría tener sentido los oceánicos como el S80, pues les da un plus (el Pacífico es muy grande) y no les cambiaría tanto la operativa con respecto a los nucleares. Eso es un argumento de venta, cada uno barriendo para su casa, pero que hay que saber utilizarlo para influir sobre la percepción de necesidades.

      Respuesta
  • el 5 abril, 2022 a las 21:09
    Permalink

    La verdad es que la jugada australiana es muy osada. Pasar de alguna experiencia constructiva a fabricar SSNs de un tirón es una apuesta muy elevada, máxime si eso incluye el sistema propulsivo, aunque en nuestra opinión es el mejor camino. La experiencia de los “Collins” habla por sí misma. A pesar de que Cockums (el diseñador) integraba el grupo constructor (ASC), el proceso de elección del diseño no estuvo excento de controversias, así como su puesta en servicio, ya que los primeros buques estuvieron plagados de problemas técnicos, afectando sus capacidades. Solo luego de 20 años de servicio se han podido solucionar sus defectos y ofrecer disponibilidad adecuada. Además, la EN incluye mucha infraestructura y desarrollo tecnológico específico que Australia no tiene y le costará décadas y montañas de dinero desarrollarlas, así como técnicos especializados, aún contando con el apoyo del resto de los integrantes del pacto trilateral. Montar un submarino nuclear no es hacer un casco y adosarle un módulo con el reactor, se necesitan extremados cuidados y precauciones en una pieza muy compleja, en la que cada elemento es fundamental, y debe hacerlo personal experto en EN.

    Respuesta
  • el 5 abril, 2022 a las 21:19
    Permalink

    (Sigue): Por otro lado tampoco existen instalaciones (reactores) para crear enriquecimiento de uranio (U_235 al 50%), por lo que a pesar de tener una de las reservas mundiales más grandes del mundo, deberá importar el combustible nuclear para los SSN. A pesar que podrían tardar 30 años sin recargar combustible, indefectiblemente los buques producirán residuos que deberán ser situados en algún lugar. Se ha mencionado en ocasiones un sitio idóneo para ello en Australia del Sur, pero dependerá de deliberaciones locales y federales que tal iniciativa llegue a concretarse. En caso negativo, Australia deberá pagar a terceros el almacenamiento de sus residuos atómicos, incrementando aún más los costos. El país de la isla-continente rechaza firmemente la posesión y fabricación de armas nucleares y es firmante del TNPN y de otros organismos internacionales de control, tales como el Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares y la Iniciativa de No Proliferación y Desarme. Además, su población en general tiene muy mala opinión de la EN y está muy bien organizada como grupo político de presión, con amplia aceptación popular.

    Respuesta
  • el 5 abril, 2022 a las 21:24
    Permalink

    (Sigue): Un SSN no es un arma nuclear, pero quizá exista fuerte oposición interna para la posesión, aparcamiento y mantenimiento de buques equipados con reactores nucleares en los puertos australianos. Este seguramente será un elemento de debate político interno, a pesar de la firma de la alianza defensiva trilateral AUKUS. Como sea, por más que la marcha de los SSN siga adelante a pesar de los obstáculos, la botadura del primero de los submarinos para el año 2050 (aprox), deja un vacío de por lo menos una década desde la baja definitiva de los Colllins, actualmente programado modernizarlos con nuevos sonares y armas, para que sirvan hasta la década de 2030 inlusive. Es en este marco en el que se inscribe la necesidad potencial de submarinos para la RAN y que seguramente podría ser satisfecha con buques convencionales (SSK) hasta la espera de los SSN. Si la RAN decide adquirir SSK seguramente lo decidirá en una etapa intermedia del proyecto SSN, una vez definido el tipo de buque, sistema propulsivo (autóctono o no) y cantidad. De ser así, probablemente sean encargados a astilleros extranjeros, para no distraer recursos físicos y humanos.

    Respuesta
  • el 5 abril, 2022 a las 23:46
    Permalink

    (Sigue): Es en este hipotético escenario en que imaginamos que las bondades del diseño S-80 (o su evolución S-90), en especial su autonomía, puedan jugar favorablemente y ganar nuevamente una pulseada naval en Australia, aunque seguramente para esas fechas habrán otros contendientes en liza, en especial los excelentes submarinos japoneses o un nuevo desarrollo sueco. En el caso particular de Australia, debido al extenso perímetro de la isla-continente y las aguas circundantes oceánicas (excepto al norte, mar de Timor, mar de Arafura/golfo de Carpentaria/estrecho de Torres) y sur (sólo el estrecho de Bass, que la divide de Tasmania) exige que los submarinos tengan amplia autonomía. Los submarinos costeros no son viables en ese escenario operativo.

    Respuesta

Deja una respuesta

You have to agree to the comment policy.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.