La estrategia de Joe Biden para Corea del Norte: El fracaso podría significar la guerra.

El consejero de Seguridad Nacional, Jake Sullivan, será el anfitrión de una reunión trilateral la próxima semana entre Estados Unidos, Corea del Sur y Japón, como parte del esfuerzo de la Administración Biden por establecer su política hacia Corea del Norte. Aunque la abrumadora ventaja de Washington en cuanto a poder militar nuclear y convencional disuadirá a Pyongyang indefinidamente, Biden tiene la oportunidad de reducir significativamente el riesgo de guerra y aumentar las posibilidades de paz en Corea eligiendo una política que incluya una hábil diplomacia.

Sin embargo, hay un punto clave que el equipo de política exterior de Biden debe tener en cuenta si quiere romper con décadas de fracasos en el compromiso de Estados Unidos con Corea del Norte: las demandas de suma cero y por adelantado para la desnuclearización total de Corea del Norte antes de discutir cualquier alivio garantizarán el fracaso.

Las negociaciones implican el compromiso de dar y recibir hasta que cada parte esté suficientemente satisfecha con el resultado. Significa necesariamente que ninguna de las partes obtendrá todo lo que quiere y requiere que ambas obtengan algo importante para ellas; de lo contrario, no hay acuerdo.

Una de las principales razones por las que la diplomacia estadounidense ha sido espectacularmente infructuosa durante las últimas décadas es que, con demasiada frecuencia, se presiona para obtener todo sin dar nada y se actúa con sorpresa cuando no se obtienen los objetivos.

Si se quiere tener alguna posibilidad de lograr la desnuclearización definitiva de la península coreana, los diplomáticos estadounidenses van a tener que abandonar esa mentalidad autodestructiva y emprender una diplomacia auténtica y realista con Pyongyang. Si se demuestra la voluntad de dar y recibir, se tendrá la oportunidad de mejorar significativamente la situación en Corea, pero eso va a significar reconocer, por adelantado, que a menos que Kim Jong Un salga de las conversaciones con algo importante para él, nunca se obtendrá lo que se quiere.

Antes de que el equipo negociador de Biden comience a dialogar con sus homólogos norcoreanos, es importante distinguir sus objetivos imprescindibles de sus objetivos ideales o agradables.

La buena noticia para Estados Unidos es que la obtención del resultado imprescindible puede producirse por completo con los propios medios, pero que con una diplomacia astuta hay una posibilidad razonable de que también se consigan la mayoría o la totalidad de los objetivos ideales.

La prioridad absoluta e imprescindible para el presidente Biden es evitar la guerra en la península de Corea, proteger la libertad y preservar las oportunidades económicas globales de Estados Unidos. Estos resultados pueden ser garantizados por la abrumadora superioridad de Estados Unidos en poder militar, tanto nuclear como convencional, sobre Corea del Norte.

Cualquiera que sea el tamaño de su arsenal nuclear, se ve empequeñecido por el de Estados Unidos. Kim Jong Un sabe que, si alguna vez desata un arma nuclear, él y su país serían incinerados con una respuesta nuclear masiva. Kim quiere poder y quiere sobrevivir: no es un suicida y no lanzará un ataque que le garantice la muerte. Eso juega a favor a la hora de negociar los objetivos que preferimos.

Por qué Estados Unidos no logró un avance durante el mandato de Trump

Según los funcionarios coreanos el presidente Moon de Corea del Sur esperaba un gran avance, pero se iba a dar por satisfecho incluso con un avance incremental de los progresos, habiendo planeado ya anunciar, en tan solo tres semanas después de la cumbre, una nueva reunión entre Moon y Kim. Las autoridades surcoreanas eran optimistas en cuanto a que la reunión entre los jefes de Estado habría continuado los avances y producido una nueva y significativa cooperación entre el Norte y el Sur. Estaba claro que Kim tenía todas las expectativas de éxito.

Kim había hecho una considerable inversión personal para romper el aislamiento del “reino ermitaño” del pasado. Se reunió con el presidente de Corea del Sur, Moon Jae-in, en la frontera intracoreana y llevó a cabo la primera reunión de la historia con un presidente estadounidense en ejercicio en Singapur en 2018.

A su llegada a Hanói, Kim protagonizó otra primicia para un líder norcoreano: respondió a preguntas no formuladas por un cuerpo de prensa internacional en directo. Cuando se le preguntó si realmente tenía intención de renunciar a su arsenal nuclear, Kim dijo: “si no estuviera preparado para tal cosa, no estaría aquí”. Hasta ahora hemos hecho muchos esfuerzos, dijo, y añadió que “es hora de mostrarlos (resultados)”. Apenas unas horas más tarde, toda la esperanza y el optimismo se habían destruido.

El entonces asesor de seguridad nacional, John Bolton, había convencido a Trump de que no aceptara un éxito incremental, sino que se lanzara a por logros maximalistas, exigiendo a Kim la desnuclearización total, por adelantado, antes de recibir nada a cambio. La respuesta del régimen de Kim fue tan rápida como previsible.

El viceministro de Asuntos Exteriores, Choe Son-hui, dijo que Bolton y el secretario de Estado Pompeo habían “creado una atmósfera de hostilidad y desconfianza y, por lo tanto, obstruido el esfuerzo constructivo para las negociaciones entre los líderes supremos de Corea del Norte y Estados Unidos”. La prometedora ventana para un avance diplomático se había roto. No habría más discusiones serias entre las dos partes durante el resto del mandato de Trump.

Cómo puede Biden cambiar la dinámica.

Biden tiene la oportunidad de cambiar la dinámica. Si su equipo es hábil en su enfoque diplomático, es posible -aunque ni mucho menos seguro- entablar relaciones con Corea del Norte, no desde cero, sino desde el potencial que existía antes de Hanoi. Ante todo, Biden debe abandonar por completo la idea fallida de exigir a Corea del Norte la desnuclearización total como punto de partida. Sin embargo, eso no quiere decir que no deba ser un objetivo.

El comunicado final de la Cumbre de Singapur que Kim firmó en 2018 reiteró expresamente el compromiso que había adquirido con Moon meses antes, de “trabajar hacia la completa desnuclearización de la Península de Corea.” Las palabras importan. Kim se comprometió dos veces, por escrito, a “trabajar hacia” la desnuclearización, nunca a renunciar a ellas en un acto sin obtener nada a cambio. Biden puede aprovechar la voluntad de Kim de trabajar hacia el objetivo que también se busca y avanzar desde los restos que Bolton dejó en 2019. Biden ya cuenta con un socio comprometido y deseoso de seguir ese camino.

En un discurso pronunciado el viernes desde Pyeongtaek (Corea del Sur), Moon dijo que es consciente de que “la gente está preocupada por los lanzamientos de misiles de Corea del Norte [el jueves]”, pero añadió que “ahora es el momento de que Corea del Sur, Corea del Norte y Estados Unidos redoblen sus esfuerzos para continuar las conversaciones”. En la reunión trilateral que se celebrará en Washington la próxima semana, Estados Unidos y Corea del Sur tienen la oportunidad de elaborar un plan unificado que conduzca a una paz realista en la península coreana. Para sentar las bases para encontrar un plan mutuamente aceptable, las dos partes deben acordar:

-La reafirmación por todas las partes de que la desnuclearización completa sigue siendo el objetivo final. Tal objetivo es imposible en el entorno actual, francamente hablando. Conseguirlo no será rápido ni fácil, pero al menos es posible a largo plazo si se establece la paz.

-Un acuerdo para emprender una diplomacia paso a paso, en la que los pasos iniciales sean relativamente pequeños, pero que se construyan progresivamente con el tiempo. Cada parte emprenderá una acción, de buena fe, a la que seguirá una acción significativa por parte de la otra.

-La idea de que Corea del Norte renovará su compromiso de abstenerse de realizar pruebas nucleares y de misiles balísticos intercontinentales.

-Que EE.UU. no busque un cambio de régimen en Corea del Norte.

A partir de esta base, Estados Unidos y Corea del Norte deberían poner en marcha el engranaje diplomático para trabajar en varios objetivos de la primera fase: una declaración de fin de la guerra, que ponga fin oficialmente a la guerra de Corea de 1953; el establecimiento de oficinas de enlace diplomático para cada país en Pyongyang y Washington; el desmantelamiento verificable por parte de Pyongyang de su principal reactor de Yongbyon a cambio de un alivio de las sanciones proporcional y específico.

Por sí solos, el logro de estos pasos iniciales no eliminaría los desafíos que cada país tiene con el otro, pero representarían un gran paso en la dirección correcta e invertirían cada parte en el éxito continuo.

El déficit de confianza y lo que debería ocurrir a continuación

Tanto en Washington como en Pyongyang sigue habiendo un gran escepticismo respecto a que se pueda confiar en alguna de las partes. Muchos en Estados Unidos creen que Corea del Norte siempre miente y engaña, por lo que nada que no sea la presión militar puede obligarles a renunciar a sus armas nucleares.

Corea del Norte cree que no se puede confiar en que Estados Unidos cumpla sus compromisos y cree que la única forma de garantizar su seguridad es con una disuasión nuclear activa. Se necesitará un enorme coraje, liderazgo -y paciencia- por ambas partes, para superar décadas de desconfianza.

Pero el coste del fracaso podría ser la guerra. Una guerra que nadie quiere y en la que todas las partes perderían, de forma estrepitosa. Construir la confianza llevará muchos años y probablemente requiera inicialmente pequeños pasos de bajo coste. Esos pequeños pasos pueden aumentar con el tiempo hasta convertirse en medidas más sustanciales y pueden acabar conduciendo a la paz. Sin embargo, si no se intenta, se condenará a todas las partes al statu quo de las tensiones, la desconfianza y el riesgo de guerra.

Daniel L. Davis

13 thoughts on “La estrategia de Joe Biden para Corea del Norte: El fracaso podría significar la guerra.

  • el 28 marzo, 2021 a las 19:25
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    Con el regimen de Pyongyang no hay nada que discutir ni pactar. Su linea es clara y transparente. Cualquier concesion es un balón de oxigeno. En el fondo USA espera que el régimen caiga por si mismo, pero eso es improbable.
    Los ejemplos son claros : Irán, China.
    Tarde o temprano habrá enfrentamiento. Cuanto más tarde más dura será la guerra porque estarán más reforzados.
    Corea Sur debe asumir esto y plantear que hay que asumir que hay que atacarles y habrá victimas pero la reunificación dará más estabilidad a la zona, y a la coalición democrática.

    Con la potencia militar que tiene la coalión es una verguenza que esten quietos. Eso tambien envalentona a China que para consumo interno lo vende como “mira, no se atreven con Corea Norte, como se van a atrever con nosotros?”.

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    • el 29 marzo, 2021 a las 02:34
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      Eso ya ocurrió en los años 50. La guerra de Corea, que empezó siendo guerra civil y terminó con la entrada de EEUU y aliados y de china en la más sangrienta de todas las batallas. Se firmó un armisticio que puso fin a las hostilidades pero no a la guerra que oficialmente sigue declarada entre ambos países. Y todo esto ocurrió con una china paupérrima y pobre.

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      • el 29 marzo, 2021 a las 11:49
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        De entrada de los USA y sus aliados nada fue la ONU la que intervino.

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    • el 29 marzo, 2021 a las 10:22
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      ¡Qué fácil es ver los toros desde la barrera! Supongo que tú te presentarás voluntario para ir al frente y con fusil en mano apoyar a Corea del Sur en esa guerra que quieres.

      Yo tampoco le veo salida fácil al asunto. Pero esa guerra que propones se llevaría por delante millones de vidas. Es fácil opinar sobre las vidas de los demás y animarles a sacrificarse estando bien resguardadito en la lejanía.

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  • el 28 marzo, 2021 a las 20:40
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    Lo importante es la riqueza en minerales que hay en Corea y China no dejará entrar a los USA allí a llevarse los minerales son para China y cualquier intento americano se puede liar parda y llevar al mundo a un desastre

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  • el 28 marzo, 2021 a las 22:19
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    Nadie se va acercar a Corea del Norte teniendo de aliado a los chinos,no añadiré más.

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  • el 29 marzo, 2021 a las 01:26
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    Si no son los barbudos iranies, son los psicopatas coreanos, subvencionados por rusos o chinos.

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  • el 29 marzo, 2021 a las 10:06
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    Algunos deberían de leerse la carta de las naciones unidas, sobre todo el artículo 1 y tras su lectura y comprensión, sabrán que los ÚNICOS PAÍSES AGRESORES EN LA TIERRA SON USA-OTAN y el más grande de todos Israel. Sólo USA tiene mas de 750 bases militares en los países que tiene sometidos. Tanto entrometerse con China y/o con Rusia PERO sobran las dedos de mano para contar las bases que poseen fuera de su país.

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    • el 29 marzo, 2021 a las 19:24
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      Países sometidos… Usa-otan… Israel… no hace falta leer mucho más

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  • el 29 marzo, 2021 a las 19:39
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    En realidad china se decidió a entrar en la guerra de Corea cuando las fuerzas aliadas ya tenían prácticamente tomada corea del norte en más del 75 por ciento. Ante la disyuntiva de si se detendrian o terminarían invadiendo china es cuando pekin decide entrar de lleno.

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  • el 29 marzo, 2021 a las 20:32
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    Fanfarronadas de los useños, esa guerra jamás la podrían ganar, ya que detrás de Corea del Norte está China, y les pasaría lo mismo que en la guerra de Corea y luego Vietnam. La logística China está al lado, abasteciendo a tutiplén a sus amigos y contra eso los USA, a miles de Kms, nada pueden hacer. También me hace gracia las dos varas de medir que tienen los useños; los demás no pueden tener armas nucleares excepto ellos y sus amigos especiales. Vaya jeta tienen, es el colmo lo de esta gente.

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  • el 30 marzo, 2021 a las 00:37
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    Opino que esa guerra no va a ocurrir por ahora…
    No veo a corea del sur interesada en exceso en asimir los costes de una reunificacion, que muertos aparte les costaria una barbaridad de dinero.
    Con las armas nucleares corea del norte ha asegurado su supervivencia por tiempo indefinido, si su economia es capaz de soportarlo.
    Y china es la gran interesada en que sobreviva ese pais como tal.
    Quizas el dia que decida que quiere un nuevo rumbo y usar ese pais para instalar fabricas por su mano de obra semi-esclava y practicamente regalada a mansalva y sin interferencias locales,pues quizas decida deponer a la familia en el poder desde su fundacion..
    Siempre hay desgraciados accidentes de avion….

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  • el 30 marzo, 2021 a las 01:23
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    Se mueren de hambre es una carga para los chinos, si atacan seran vaporizados no hay mas.

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