La Fuerza Aérea de Taiwán prueba el prototipo ‘Brave Eagle’ con el tren de aterrizaje bajado.

La producción limitada de 66 aeronaves en un período de seis años comenzará en noviembre de 2021.

Un prototipo del avión de entrenamiento avanzado de nueva generación de Taiwán “Brave Eagle” despegó el martes desde la base de la Fuerza Aérea en  Taichung para realizar un vuelo de prueba junto con dos aviones de combate de las FDI de la Fuerza Aérea de la República de China (ROCAF).

El avión es la piedra angular de la política de la presidenta del país Tsai Ing-wen para impulsar el desarrollo de sistemas de defensa locales que aumenten la autosuficiencia y la dependencia de la capacidad militar de Taiwán.

El vuelo de prueba transcurrió sin problemas con el avión visto despegando y volando desde y hacia la base aérea militar en el centro de Taiwán con el tren de aterrizaje bajado

En el primer vuelo, el objetivo ha sido verificar la funcionalidad básica y la previsión de su rendimiento a baja velocidad.

Dado que el tren de aterrizaje es solo una parte menor, pero compleja, de un nuevo avión cuyo desarrollo cuesta miles de millones de dólares, es habitual llevar a cabo el primer vuelo con el tren de aterrizaje bajado.

Si el avión debe aterrizar en caso de emergencia, los expertos militares creen que siempre es mejor mantener el tren de aterrizaje en una posición extendida.

El diseño del Brave Eagle se basa en la versión biplaza del avión de entrenamiento avanzado AIDC F-CK-1 Ching-Kuo Indigenous Defense Fighter (IDF), pero con la incorporación del 80 por ciento de nuevos componentes.

Entre los aspectos más destacados figuran el mayor uso de materiales compuestos para reducir el peso, una mayor capacidad de combustible, un perfil de ala diferente para un vuelo a baja altura más lento y estable, la eliminación del cañón, así como el uso del motor turboventilador de bajo bypass Honeywell / ITEC F124- 200 TW sin postcombustión.

La producción limitada de 66 aviones durante un período de seis años comenzará en noviembre de 2021. El proyecto, cuyo desarrollo ha costado 2.200 millones de dólares, tiene por objeto sustituir al AT-3 del AIDC y al F-5E/F de Northrop, que se utilizan como entrenadores avanzados y entrenadores de cazas de vanguardia (LIFT) respectivamente.

El programa es una colaboración conjunta entre el Instituto Nacional de Ciencia y Tecnología Chung-Shan (NCSIST) de propiedad estatal, la Fuerza Aérea de la República de China (ROCAF) y la Corporación de Desarrollo Industrial Aeroespacial (AIDC).

The China Post

2 thoughts on “La Fuerza Aérea de Taiwán prueba el prototipo ‘Brave Eagle’ con el tren de aterrizaje bajado.

  • el 10 junio, 2020 a las 15:16
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    Venimos comentando en otros artículos la importancia que implica para el desarrollo de una nación su industria armamentística, y en especial la aeroespacial, ya que sus productos a partir de cierto nivel, necesitan incorporar elementos tecnológicos que implican el desarrollo de técnicas y tecnologías especiales, así como la necesaria infraestructura productiva, personal especializado, proveedores asociados y cadenas logísticas y financieras adecuadas. Es por ello, que algunas naciones prefieren desarrollar sus propios productos, allí adónde su capacidad tecnológica e industrial lo permita, aún cuando ello implique que el producto final no pueda recuperar económicamente la inversión que haya requerido. Una manera de recuperar las inversiones es ofrecer el producto a compradores externos, teniendo en cuenta la salvedad que aquellos componentes tecnológicos o esenciales del producto que provengan de proveedores externos como EEUU, pueden ser objeto de sanciones y limitar ese mercado. Pero siempre es una alternativa esperanzadora.

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  • el 10 junio, 2020 a las 17:38
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    En el caso del “Brave Eagle” se trata de un desarrollo de un avión anterior, el F-CK-1B Ching-Kuo, el caza indígena más avanzado, producido entre finales de los ’80 y mediados de los 90′ y diseñado con asistencia estadounidense. Por ello es muy importante que este programa de remoción de un producto existente se haya realizado enteramente en la isla con organismos de I+D locales en conjunción con la FA de Taiwán. Ello demuestra evolución tecnológica local respecto del avión del que parte, que necesitó de la asistencia estadounidense incluso desde la fase de diseño. La intención de Taiwán de incursionar en el mercado de exportación con un avión local en el mercado de entrenamiento avanzado/caza ligero es válida para amortizar la inversión de desarrollo, pero deberá enfrentar la dura competencia de aeronaves que ya están presentes en el mercado y que tienen un importante respaldo productivo, capacidad de adaptación a los clientes y futuros desarrollos, tales como los Leonardo M-346/Yak-130, KAI T/FA-50, Ghizou JL-9 y en un futuro cercano la versión de exportación del Boeing/Saab T-7A, entre otros.

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