La Royal Navy está operando aviones con y sin tripulación desde el portaaviones HMS Prince of Wales.

El portaaviones está probando el dron Banshee como método de entrenamiento, prueba y evaluación para simular objetivos aéreos en el mar antes de participar en el ejercicio Joint Warrior.

El HMS Prince of Wales está de nuevo en el mar de camino a la costa escocesa, donde participará en el Exercise Joint Warrior, programado del 27 de septiembre al 4 de octubre de 2021. La Royal Navy avanza a gran velocidad para que el segundo portaaviones de la clase Queen Elizabeth esté plenamente operativo y listo para su despliegue, después de que el F-35B Lightning II aterrizara por primera vez en el buque en junio de 2021.

A principios de este verano, el HMS Prince of Wales participó en las pruebas de aceptación en el mar, en las que se puso a prueba la capacidad del buque para recibir y lanzar aviones y mantener operaciones aéreas continuas. Además de los helicópteros Merlin y Wildcat de la Royal Navy y el F-35B de la Royal Air Force, el portaaviones también lanzó y recuperó helicópteros Chinook y Apache, antes de completar el Entrenamiento Básico en el Mar y zarpar para una rápida visita a Gibraltar.

Más recientemente, a principios de septiembre, la cuenta oficial de Twitter del buque desveló el inicio de una campaña de pruebas con el dron objetivo Banshee de QinetiQ, que está siendo evaluado para un método de entrenamiento, prueba y evaluación para simular objetivos aéreos en el mar. El post muestra un dron bimotor, mencionando que puede alcanzar velocidades de hasta 200 metros/segundo (unos 388 nudos) y permitiendo así identificarlo como el Banshee Jet 80+. El Banshee está equipado con dos motores de turbina de gas que proporcionan 45 kg de empuje cada uno, para un total de 90 kg de empuje estático. Equipado con un depósito de combustible auxiliar, el dron puede volar durante más de 45 minutos con una autonomía de más de 100 km.

El Banshee puede equiparse con una nariz caliente de infrarrojos para proporcionar, junto con la propia firma de infrarrojos de los motores, una fuente de infrarrojos en todas las direcciones para actuar como un objetivo realista para las armas guiadas por infrarrojos. Otra posible carga útil es el objetivo supersónico terrestre Rattler, diseñado para reproducir de forma realista los misiles antirradiación (ARM) lanzados desde el aire y las amenazas supersónicas de alta intensidad, y capaz de alcanzar velocidades de entre Mach 1,8 y Mach 2,5. Ninguna de esas cargas útiles fue probada a bordo del HMS Prince of Wales, según las fotos publicadas por la Royal Navy. Sin embargo, nos hemos dado cuenta de que el Banshee, después de los primeros días a bordo con la clásica librea naranja que se suele ver en los aviones no tripulados, lleva ahora una librea gris de la Royal Navy Fleet Air Arm.

Por el momento se desconoce si las pruebas con el Banshee están relacionadas de algún modo con el Proyecto Vixen, el proyecto que pretende crear un wingman autónomo lanzado desde un portaaviones. Este programa presenta muchas similitudes con el Proyecto Mosquito de la Real Fuerza Aérea, que forma parte del concepto más amplio Lightweight Affordable Combat Aircraft (LANCA), que ofrecerá mayor protección, capacidad de supervivencia e información para los aviones tripulados. Uno de los puntos centrales del programa es crear un avión no tripulado que cueste aproximadamente 10 millones de libras, es decir, una décima parte del coste de un F-35B.

Según declaraciones oficiales anteriores, es probable que el Vixen sea un derivado del Mosquito adaptado para operaciones en portaaviones: “La RAF prevé que un avión derivado de la fase Mosquito de LANCA se utilice en los portaaviones de la Royal Navy junto a los F-35B Lightnings”, dijo el año pasado el jefe del Estado Mayor Aéreo de la Royal Air Force.

Algunas pistas en una solicitud de información (RFI) del gobierno británico para equipos de lanzamiento y recuperación de aviones sugieren que el Vixen podría ser lanzado por catapulta y recuperado mediante cables de detención, en lo que se conoce comúnmente como sistema “gato y trampa”. El documento menciona una catapulta electromagnética capaz de lanzar aeronaves hasta un peso máximo de 55.000 libras (algo menos que las 60.000 libras de peso máximo de despegue del F-35B) y soluciones de arresto para la recuperación de aeronaves entre un máximo de 47.000 libras y un mínimo de 11.000 libras.

Otro detalle interesante que se menciona en la RFI es que el equipo podría utilizarse tanto para vehículos aéreos con tripulación como sin ella y debería estar listo para su instalación en el buque en un plazo de tres a cinco años. Este último detalle también encajaría en el calendario previsto para el LANCA, que podría desplegarse por primera vez junto al Typhoon y el F-35 a finales de la década, antes de la entrada en servicio del nuevo Tempest en 2035. Como ya informamos, el proyecto LANCA se puso en marcha para comprender tecnologías y conceptos aéreos de combate innovadores en el marco de la Iniciativa Tecnológica del Sistema Aéreo de Combate Futuro (FCAS TI), el mismo programa que generó el avión de sexta generación Tempest.

Stefano D’Urso

4 thoughts on “La Royal Navy está operando aviones con y sin tripulación desde el portaaviones HMS Prince of Wales.

  • el 14 septiembre, 2021 a las 18:03
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    No sé qué pensar, pero cuando veo que hablan de añadir una catapulta electromagnética capaz de lanzar CASI un avión como el F35B, no queda más remedio que preguntarse por qué no incluyeron desde el inicio una catapulta totalmente capaz de lanzar un avión como el F35C, el Rafale, el F18, el Tempest/SCAF o lo que toque.

    O catapulta sí o catapulta no. Pero una catapulta, a posterior, que casi… Suena a chapuza.

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    • el 14 septiembre, 2021 a las 21:17
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      O que no tenían previsto su instalación a corto plazo, ya ves los problemas que tiene la US Navy, y necesitaban construir los barcos ya. Una vez madura la tecnología, y si no requiere grandes cambios en los barcos ya es una opción a considerar.

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      • el 15 septiembre, 2021 a las 15:37
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        Pregúntale a los franceses si la tecnología CATOBAR está madura (aunque no sea electromagnética)…

        Que si no requiere grandes cambios…

        Pues para empezar, lo proyectan solamente para UAV, no para aviones como el F35C, que es más capaz que el F35B. Ni para un avión autóctono, que les ahorraría muchos costes.

        Y para seguir, una catapulta electromagnética requiere de equipos de generación de energía sobredimensionados (¿lo están?), sistemas de almacenamiento eléctrico (¿los tienen?) con su espacio y refrigeración, deflectores en la cubierta para los gases de escape del avión, con su sistema de refrigeración… Es posible que se ahorren los deflectores si no es un avión, sino un UAV menos potente. Es posible que haya partes que estén previstas, pero ya te digo yo que no será barato hacer esta adaptación a posteriori y encima para catapultar únicamente drones.

        Por último, ¿cómo adaptas una catapulta a un salto de esquí? ¿Se puede hacer? ¿Alguien lo ha hecho ya? ¿Qué coste tiene ser el primero? O salto de esquí o catapulta. Las dos cosas juntas sería genial (pero redundante) y complicado.

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  • el 15 septiembre, 2021 a las 12:49
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    Seguramente también las limitaciones del F35B. Hoy la velocidad y cambios tecnológicos van muy muy por encima de la construcción de estos ingenios.

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